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Adiós al «ovario poliquístico»

Especialistas y pacientes le cambiaron el nombre al ovario poliquístico para dejar atrás confusiones, acelerar diagnósticos y tratar riesgos más allá de la fertilidad

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Por Redacción de RSM

Tegucigalpa, Honduras. Durante más de una década, médicos, sociedades científicas y millones de mujeres pidieron un cambio que por fin se hizo realidad: el tradicional síndrome de ovario poliquístico (SOP) pasó a llamarse oficialmente síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), conocido en inglés como PMOS.

El anuncio fue realizado en el Congreso Europeo de Endocrinología en Praga y publicado de manera simultánea en la revista científica The Lancet, una de las más prestigiosas del mundo. 

La decisión cuenta con el respaldo de 56 organizaciones internacionales y busca mejorar la atención de aproximadamente 170 millones de mujeres, según los datos difundidos en el encuentro médico.

¿Por qué cambió el nombre?

La palabra “poliquístico” fue señalada durante años como engañosa. En declaraciones recogidas por los impulsores del cambio, muchas pacientes creían tener quistes peligrosos que podían sangrar o necesitar cirugía. En realidad, lo que se observa en los ovarios son folículos detenidos por un desequilibrio hormonal.

La nueva denominación –ovárico metabólico poliendocrino– pone el foco en lo que realmente ocurre: una alteración del sistema endocrino que afecta a todo el organismo y está vinculada a problemas metabólicos serios, como la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón.

Una condición que va más allá de los ovarios

Según la información presentada en Praga y publicada en The Lancet, el SOMP afecta a 1 de cada 8 mujeres y no se limita a la fertilidad o al ciclo menstrual. El cambio de nombre obliga a que los controles médicos sean más amplios e incluyan pruebas de azúcar en sangre y evaluación cardiovascular, algo que con el enfoque antiguo muchas veces no se priorizaba.

Además, el nuevo término podría abrir puertas a más financiamiento para investigaciones, ya que al ser reconocido como síndrome metabólico puede recibir recursos de institutos dedicados a la cardiología y la diabetes, y no solo de áreas ginecológicas.

Diagnóstico más sencillo y menos invasivo

Otro avance importante es que, bajo los criterios actualizados, el diagnóstico ya no exige en todos los casos una ecografía interna. Alcanza con cumplir dos de estas tres condiciones:

  • Exceso de hormonas masculinas (andrógenos).
  • Ciclos menstruales irregulares.
  • Niveles elevados de hormona antimulleriana (AMH) en sangre.

De esta manera, muchas mujeres podrán recibir un diagnóstico temprano con un simple análisis de sangre, más económico y menos invasivo. Así lo explicaron los especialistas que impulsaron la iniciativa, quienes subrayaron la importancia de empezar un tratamiento preventivo antes de que aparezcan complicaciones metabólicas.

Un proceso que llevó 14 años

El cambio no fue repentino. La propuesta comenzó a tomar forma en 2012 y fue liderada por expertos y asociaciones de pacientes de los seis continentes. Aunque 56 entidades ya adoptaron el nuevo nombre, se espera que la implementación completa en las guías clínicas y en la Clasificación Internacional de Enfermedades ocurra hacia 2028.

Mientras tanto, los médicos y las pacientes cuentan ahora con un nombre que, por primera vez, describe con precisión un síndrome que es mucho más que un problema de ovarios.

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