El 20.9% de la población de toda Latinoamérica es representada por personas con pieles negras
Por Gibelly Flores
Este texto es uno de los resultados de la primera edición de la Escuela de Formación en Periodismo Feminista Comunicar sin Miedo, con la cual We Lead y Reportar sin Miedo Academia buscan visibilizar, a través de nuevas narrativas, las violencias más profundas y normalizadas que enfrentan las mujeres adolescentes y jóvenes titulares de derechos que viven con VIH; se identifican como lesbianas, bisexuales, trans o interesa (LBTI); viven con una discapacidad; y/o han sido afectadas por el desplazamiento
Tegucigalpa, Honduras. El estudio de las pieles negras en las áreas médicas como la dermatología ha sido estrecho y poco abordado por especialistas. Esa situación ha provocado que en Estados Unidos y países europeos se desarrolle la llamada “dermatología importada” debido al aumento de pacientes provenientes de países latinoamericanos y africanos.
Los pacientes con fototipos oscuros constituyen un volumen importante del total de individuos atendidos actualmente en las consultas de dermatología en el mundo. Y pocos especialistas poseen el conocimiento necesario para el buen diagnóstico de las condiciones que presentan las pieles negras.
Negro y blanco, diagnósticos diferentes
Las pieles de las personas blancas y negras no sólo son diferentes por su color. También se diferencian por su contextura y composición. Eso ameritaría que las pieles negras sean propiamente examinadas para un diagnóstico correcto de las enfermedades o condiciones que podrían presentar. Sin embargo, la dermatología en general abarca ampliamente sólo pieles caucásicas y dichos diagnóstico y tratamiento están orientados a este tipo de piel.
Si bien las personas negras tienden a tener más resistencia a la exposición al sol, no significa que no necesiten protectores solares.
«Una misma patología en ambos tipos de piel puede presentarse de distinta manera. Es importante diagnosticar correctamente para indicar el tratamiento correcto», explica Alfonso Villalonga, presidente de la African Medical & Research Foundation (Amref).
Actualmente, se habla mucho del cuidado de la piel por el cambio climático y el impacto del sol en nuestra piel. Sin embargo, estas recomendaciones van dirigidas a personas blancas. La mayoría de los productos son efectivos en pieles blancas, pero no se corrobora su efectividad en pieles negras. Claramente, influyen mucho el mercado y el público objetivo.
Si bien las personas negras tienden a tener más resistencia a la exposición al sol, no significa que no necesiten protectores solares.
De igual forma, los tratamientos para el acné son orientados a personas caucásicas sin tomar en cuenta que personas de piel negra tienen formas más graves de acné, dificultades de cicatrización, tipos especiales de alopecia y alteraciones de la pigmentación.

¿Cuál es el abordaje?
Actualmente, pocos estudios hacen énfasis en el tratamiento y diagnóstico de pieles negras. Tampoco se encuentra la distinción en los pensum de estudio de las universidades europeas o latinoamericanas de los futuros profesionales en esta rama. Se abordan materias como fisiología y patología, pero hacen un amplio énfasis en pieles blancas.
Uno de los escasos libros que abordan estos temas es Dermatología en pacientes con piel negra. El escrito explica las dificultades que pueden tener profesionales de la salud para el diagnóstico de enfermedades y lesiones en pieles negras por la falta de documentación e información sobre estos casos.
Claramente, el tratamiento de las pieles negras en el sistema de salud a nivel mundial ha sido un tema prácticamente irrelevante. Tanto que, si no fuese por la migración de personas negras a países con personas de origen caucásicas, esta problemática no se abordaría con la seriedad que merece.

Gibelly Marbella Flores Romero



