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Juan Orlando Hernández, el narco que EE. UU. perdona: Honduras aún sangra en su nombre

Un indulto en Washington para Juan Orlando reabre las heridas de víctimas, defensores y un país que no olvida Por […]

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Un indulto en Washington para Juan Orlando reabre las heridas de víctimas, defensores y un país que no olvida

Por Nazareth Gómez

Ilustración: kart.hn

Tegucigalpa, Honduras. El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández fue liberado en Estados Unidos tras recibir un indulto total e incondicional del expresidente Donald Trump, una decisión que ha reabierto profundas heridas y generado un torrente de reacciones en Honduras.

Expertos legales aclararon de inmediato el alcance limitado del indulto. “Este indulto no significa que la persona no haya cometido un delito ni borra su historial delictivo. Al ser indultado, el beneficiado reconoce haber cometido crímenes”, explicó el abogado Joaquín Mejía.

Agregó que esto no exime a Hernández de eventuales procesos en Honduras por narcotráfico, corrupción o violaciones a derechos humanos, e instó al Ministerio Público a preparar un equipo especializado para un posible retorno.

El político Rodolfo Pastor, del Partido Libre, lo calificó para Democracy Now como “un acto de intervencionismo y de agresión” que enmarca una larga historia de injerencia. Omar Menjívar, vicealcalde de San Pedro Sula, precisó: “El indulto se le aplica a quien cometió delito… Al otorgárselo, Trump está ratificando que efectivamente es un narcotraficante”.

Sin embargo, los expertos recalcan que el perdón presidencial no elimina la comisión de los delitos ni borra el historial criminal. 

Historial delictivo de JOH no se borra

“Este indulto no significa que la persona no haya cometido un delito ni borra su historial delictivo”, explicó el abogado Joaquín Mejía, quien recordó que, al ser indultado, el beneficiado reconoce haber cometido crímenes contra ese país.

Mejía señaló que el indulto no lo exime de cuentas pendientes en Honduras y advirtió sobre responsabilidades por narcotráfico, corrupción y violaciones a derechos humanos. 

El entrevistado subrayó que el Ministerio Público debe prepararse ante un posible retorno del exmandatario para evitar impunidad y actuar frente a delitos cometidos en territorio hondureño. “El Ministerio Público debe conformar un equipo especializado ante un posible regreso”, indicó.

La hipocresía de Trump

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó a Trump como un hipócrita que envía tropas supuestamente a luchar contra las drogas mientras indulta a JOH.

«La maldita hipocresía de Donald Trump. Tiene un tercio de nuestros militares en el Caribe supuestamente para evitar que las drogas entren a Estados Unidos, y al mismo tiempo perdona a uno de los traficantes de drogas más notorios de Centroamérica, el expresidente de Honduras, condenado por enviar 400 toneladas de cocaína a los Estados Unidos. Qué vergüenza», publicó Schumer.

Otro político que se suma a las voces críticas comyra Trump es Tim Kaine, senador demócrata por el estado de Vriginia. En una publicación en X, Kaine afirmó que el perdón de Trump para JOH es «repugnante» y que Donald Trump «no se toma en serio la protección contra el narcotráfico».

El indulto como movimiento político

En el ámbito político interno, Manuel Zelaya Rosales calificó el indulto como una intervención extranjera destinada a torcer la voluntad popular hondureña y frenar la candidatura de Rixi Moncada. 

Señaló asimismo que la liberación de Hernández no responde a una decisión judicial, sino a una maniobra política que beneficia a sectores tradicionales incapaces de ganar elecciones “limpiamente”. 

Zelaya también advirtió que ni Washington ni la élite local pueden decidir el rumbo del país y cerró con un mensaje directo al expresidente estadounidense: “Señor Donald Trump, los que luchamos por la libertad estamos de pie, somos patriotas y nadie se rinde”.

Las heridas abiertas de la represión

La reacción de víctimas de la crisis postelectoral también ha sido contundente. 

La defensora de derechos humanos y directora de ACI Participa, Hedme Castro, recordó la persecución sufrida durante la administración de Hernández y expresó temor ante su eventual regreso al país. 

Castro describió el impacto que la represión tuvo en su vida y la de otros activistas, mencionando agresiones, hostigamiento y amenazas. 

La defensora señaló que la liberación fortalece a quienes, bajo su gobierno, ejercieron violencia y represión. “Vamos a demostrar que personas como él debieron quedarse en la cárcel”, afirmó, calificando el indulto como un error grave del gobierno estadounidense.

Celebración familiar y narrativa de inocencia

Mientras tanto, la familia de Hernández celebró el perdón presidencial. 

La ex primera dama Ana García aseguró que la inocencia de su esposo “se ha comprobado”. Además sostuvo que existe persecución política contra sectores que representaron a su gobierno. Confirmó que los abogados coordinan con autoridades estadounidenses medidas de seguridad tras su salida de prisión.

En contraste, la familia de Hernández celebró. La exprimera dama Ana García afirmó que la inocencia de su esposo “se ha comprobado” y lo defendió como el presidente que más combatió el crimen organizado. Desde un ámbito religioso, el pastor Roy Santos declaró: “Dios hace justicia y levanta a JOH… vio la injusticia”.

La perspectiva internacional añadió peso a las críticas. Dana Frank, profesora emérita de la Universidad de California, señaló la “contradicción enorme” entre el discurso antinarcóticos de Trump y este indulto, destacando la solidez del caso judicial: “Esa sentencia de 45 años era muy, muy clara. Este acto de Trump es un acto contra el Estado de derecho”.

Análisis desde la diáspora: “Un golpe bajo para el pueblo hondureño”

Desde Nueva York, la analista hondureña Carolina Meléndez ofreció un contundente análisis. Calificó el indulto como “un golpe bajo para el pueblo hondureño que fue testigo del daño causado al país”.

Meléndez desmontó la narrativa de persecución política, recordando que “la investigación data de una década atrás”, con agencias como la DEA, el FBI y la CIA documentando la participación de Hernández en redes narco y la recepción de sobornos del cartel de Sinaloa a través de sus funcionarios y su propio hermano.

“Al final, la narrativa que él y su familia han manejado, impulsada por lobbistas contratados tras su sentencia, logró convencer a Trump de que era un hombre perseguido políticamente”, afirmó. Concluyó que esta injerencia “ha causado un tremendo daño y provocado inestabilidad en el país”, sugiriendo que pudo ser un factor para “inclinar la balanza” en el escenario electoral interno.

Desde las comunidades indígenas y Garífunas, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) emitió una contundente condena a través de sus redes sociales: «El indulto a JOH no borra la verdad ni el narcoestado que impuso sobre nuestro país. No borra las violencias, el despojo ni el daño profundo que vivimos los pueblos. Ningún arreglo político puede limpiar la responsabilidad de quienes entregaron Honduras al crimen organizado».

Desde la política, Manuel Zelaya Rosales tildó el indulto de “intervención extranjera” destinada a torcer la voluntad popular y frenar la candidatura de su partido, Libre.

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