Tegucigalpa, Honduras. Durante años, Martha Alegría Reichmann fue una de las principales acusadoras del cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez, a quien señaló de una estafa millonaria y de traicionar la confianza de su familia. Su batalla trascendió lo personal para convertirse en un símbolo de desafío al poder.
¿Por qué importa? Su lucha personal contra una figura poderosa se transformó en un símbolo de resistencia. Según Criterio.hn, sus revelaciones exponían «actos de corrupción e hipocresía de la curia romana en Honduras».
Los puntos clave:
- Su libro: Publicó «Traiciones Sagradas», un texto traducido a varios idiomas que detallaba las acusaciones contra el cardenal.
- La acusación central: Afirmó que Rodríguez la engañó, causándole a su familia la pérdida de $700,000 (ahorros de toda una vida) en una inversión falsa.
- Encubrimiento: Lo acusó de proteger durante años al exobispo Juan José Pineda, implicado en escándalos de abusos sexuales y malversación. Ella declaró: «Al cardenal Rodríguez se le acusa de encubrimiento de pedofilia».
- Su motivación: Con el tiempo, declaró que su meta ya no era recuperar el dinero, sino que prevaleciera la verdad. Se autodenominó una «defensora de la iglesia» frente a los desvíos de sus líderes.

Lo que queda: Martha Alegría Reichmann murió sin ver justicia en vida, pero su testimonio escrito y su alianza con el periodismo de denuncia aseguran que su historia de resistencia contra el abuso de poder no será olvidada.
En sus palabras: «Yo no me voy a salir de mi iglesia, porque es Dios el que está en el centro… no es el papa, no es el cardenal Rodríguez», dijo a CRITERIO.hn. Su meta final fue que prevaleciera la verdad, no recuperar el dinero.
El fallecido Papa Francisco ordenó una investigación sobre el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga en 2017 debido a presuntas irregularidades financieras y gestión dudosa en su diócesis. Se reportaron pagos cuestionables de una universidad y gastos inapropiados, llevando a un inspector apostólico a Tegucigalpa.



