Por Redacción de RSM
Fotos: Ministerio Público
Tegucigalpa, Honduras. En un hecho que desnuda el colapso del sistema forense hondureño, Medicina Forense (morgue judicial) entregó el cuerpo de una persona a una familia equivocada. La causa principal no fue un simple descuido, sino la ausencia de protocolos científicos de identificación, sustituidos por métodos visuales o «de instinto» que llevan a errores «muchas veces irreparables», como en este caso.
Las víctimas de esta negligencia son los familiares de Darivar Alvarado Gutiérrez. El cuerpo de Gutiérrez llegó al recinto tras una muerte violenta en Intibucá, pero no aparece registrado su proceso de identificación completo y científico.
La dolorosa constatación y el operativo secreto
Fue la familia receptora quien, al percatarse del error, realizó la angustiosa llamada a la morgue. La respuesta institucional fue un operativo discreto: un equipo especial, que no estaba de turno, se trasladó desde La Paz para recuperar el cadáver en total secretividad, según fuentes consultadas por Reportar Sin Miedo.
La gravedad del incidente llevó al lugar al director de Medicina Forense Mario García y a la jefa de patología María José Gradiz.
Allí se evidenció la práctica irregular que causó el error. Ante la falta de la máquina de rayos X, dañada desde hace dos años, se reubicó al personal para realizar actividades de identificación humana que corresponden a un médico forense o al jefe de identificación.
«La identificación forense de cadáveres debe ser científica, no por instinto de los empleados o de quien reconoce el cuerpo», explicó una fuente.
Este método fallido es crítico con cuerpos en descomposición, carbonizados o sin identificación, como era el caso.
Retroceso científico garantiza impunidad
«El retroceso de la principal prueba científica es incalculable», afirmó otra fuente, vinculando esta crisis directamente con la impunidad en los crímenes, especialmente femicidios. La falta de evidencia científica sólida desde el primer eslabón (la morgue) repercute en los tribunales, ya que menos del 39% de los casos de femicidio son judicializados.
La falta de rayos X también imposibilita aplicar protocolos como el de Estambul o Minnesota. Además, las condiciones son precarias: un refrigerador quemado acelera la descomposición, destruyendo más evidencia.

Despido no «soluciona» años de crisis
Frente al escándalo, la medida del director fue despedir a la técnica de rayos X. Esta acción fue denunciada como la búsqueda de un chivo expiatorio para una crisis generada por años de abandono institucional.
El caso de Darivar Alvarado no es aislado, sino el síntoma de un «monumento oscuro» a la negligencia. Un sistema que, al fallar en la identificación científica básica, revictimiza a las familias y entierra las posibilidades de justicia, permitiendo que la impunidad prevalezca desde el mismo lugar donde debería comenzar la investigación.
Hasta el momento, las autoridades superiores del sistema judicial no se han pronunciado sobre estas acusaciones estructurales. Tampoco han hablado sobre las medidas para reparar a la familia y resolver una crisis que socava los cimientos de la justicia hondureña.
Segunda entrega equivocada en ocho meses
Ante un lamentable incidente en el que una familia recibió y sepultó un cadáver equivocado, las autoridades del Centro Médico Legal de Ciencias Forenses anunciaron ayer una serie de medidas más rigurosas en los procesos de identificación y entrega de restos.
De hecho, Adriana Flores Lanza ya había denunciado públicamente esta clase de error a través de un medio televisivo tras el reconocimiento erróneo del cuerpo de su familiar desaparecido, Constantino Molina Flores.
Por instrucciones del director de Medicina Forense, Mario García, se reforzarán los procedimientos internos para evitar nuevas equivocaciones. Con ese fin, aseguró que dichos protocolos serán más estrictos desde hoy.



