Por Redacción de RSM
Santa Clara, California. Bad Bunny no solo actuó: también trasplantó un pedazo de Puerto Rico al Levi’s Stadium en California. El campo se convirtió en un vecindario boricua completo con una casita colonial, una barbería y una bodega, réplicas de su residencia en la isla.
Sobre ese telón desfilaron símbolos potentes: un campo de caña de azúcar, jugadores de dominó y una boda real celebrada en vivo, coreografiando la unión como metáfora central.
Un legado musical en 13 minutos
El artista trazó un linaje sonoro latino en tiempo récord. No se limitó al reguetón e hizo un recorrido esencial.
- Un remix de los pioneros del género: Daddy Yankee, Don Omar, Héctor ‘El Father’ y Tego Calderón.
- Un guiño a la salsa clásica con un tema de Willie Colón.
- Una mención al merengue del dominicano Wilfrido Vargas.
La banda en vivo, con metales de salsa y percusionistas de plena y bomba, aseguró que los ritmos fueran orgánicos y arraigados.
Estrellas y símbolos
La fiesta reunió a leyendas y nuevas generaciones.
Lady Gaga transformó su balada “Die With a Smile” en un número de salsa para la boda escénica. Ricky Martin, el primer gran crossover latino, se unió para cantar “Lo que le pasó a Hawái”, uniendo dos eras históricas.
En las gradas, un público de estrellas latinas coreó cada momento: Pedro Pascal, Jessica Alba, Cardi B, Karol G y Young Miko celebraron el hito.
El mensaje político: amor contra el odio
En medio de la especulación sobre un discurso abierto, Bad Bunny optó por el simbolismo contundente.
- Un Grammy para Liam. En un momento emotivo, una TV mostró su discurso infantil de los Grammy, con un parecido deliberado a Liam Ramos, un niño de cinco años detenido por ICE. Bad Bunny le «entregó» su premio, uniendo su éxito con la lucha migrante.
- El apagón que ilumina. Durante “El apagón”, trabajadores subieron a postes de luz, denunciando visualmente los cortes de energía en Puerto Rico.
- Un mensaje final unificador. Tras un «God Bless America», nombró todos los países de las Américas. La valla electrónica concluyó con su frase ya icónica: «Lo único más poderoso que el odio es el amor», una respuesta directa a sus críticos.
Más que un show, un punto de inflexión
El espectáculo fue un acto de afirmación cultural en un clima político tenso. Como dijo Ricky Martin en una carta abierta previa: «Tú ganaste sin cambiar el color de tu voz. Ganaste sin borrar tus raíces».
Bad Bunny demostró que se puede ocupar el centro de la cultura global desde el español, el acento y la realidad latina. No fue una asimilación, sino una celebración expansiva que redefinió, por 13 minutos, qué y quién representa el corazón de Estados Unidos.
El homenaje a Liam Ramos
Durante su actuación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny entregó una réplica de un Grammy a un niño. Inmediatamente, surgió en redes sociales la especulación de que se trataba de Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años detenido en una operación migratoria en Minnesota. La imagen de Ramos con una mochila de Spider-Man había conmovido al público. Sin embargo, se confirmó que el niño en el escenario era en realidad el actor infantil Lincoln Fox Ramadan.
La confusión ocurrió en un contexto altamente politizado. Bad Bunny, el primer artista en realizar un show de medio tiempo predominantemente en español, ha sido un crítico vocal del presidente Donald Trump y sus políticas migratorias. Incluso declaró «ICE out» (fuera el ICE) en los Grammy. Su designación como cabeza de cartel ya era un punto de controversia política. Esto alimentó la rápida asociación del momento con el caso de inmigración.

Tras la actuación, Trump la criticó burlonamente en sus redes sociales. El momento con el niño, según una fuente cercana a la producción, estaba diseñado simplemente como un gesto general de optimismo para los jóvenes espectadores. El momento culminó con el mensaje de Bad Bunny al niño: «Siempre cree en ti mismo».
La coincidencia de tiempos entre el acto simbólico y el sensible caso migratorio generó una conexión errónea pero comprensible dadas las circunstancias.



