En el Mes de la Herencia Africana, el arte es voz de resistencia, memoria y orgullo para el pueblo garífuna y afrodescendiente
Por Lissy Serén
Fotos de Lissy Serén
Tegucigalpa, Honduras. En el Mes de la Herencia Africana se celebró un conversatorio con la participación de los artistas Cruz Bermúdez y María López. «Reconocer el pasado. Reparar el presente. Construir un futuro de dignidad y justicia» fue un espacio de reflexión del pueblo garífuna y afrodescendiente impulsado por la Asociación de Estudiantes Garífunas de la UNAH (Agaunah).
Este importante encuentro contó con el acompañamiento del Sistema de Naciones Unidas, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras a través del Centro de Arte y Cultura (CAC-UNAH) y la Fototeca Universitaria.

Promueven el arte desde los pueblos
El artista Cruz Bermúdez manifestó que su padre le inculcó la importancia de expresar “lo que no nos gusta y colaborar con lo que sí nos gusta”. Inspirado por esa enseñanza, fue aprovechando diversos espacios para dar a conocer el arte y, a través de él, conocer también las costumbres de los pueblos.
En su recorrido, buscó mecanismos que le permitieran ampliar su impacto. Estuvo presente en la Cumbre Mundial, observó de cerca el funcionamiento del Colegio Internacional de México y del Instituto de Antropología y logró exponer sus obras en museos.
De igual manera dijo que su trabajo le permitió dar a conocer la cultura garífuna más allá de las fronteras de Honduras. Añadió que con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, hoy se siente parte de un movimiento que promueve el arte desde los pueblos.

Sólo hay una raza: la especie humana
Bermúdez comentó que continúa luchando y haciendo pintura para mostrar las costumbres, bailes y ritos garífunas, siempre desde un enfoque humano. El artista agregó que sólo existe una raza, que es la especie humana. Por eso cuestionó por qué debe clasificarse a las personas, si todos somos humanos.
Desde su perspectiva como artista, Bermúdez manifestó que ha enfrentado varios retos para desarrollarse. En primer lugar, debió superar esa barrera para formar parte de un ámbito científico que visibiliza el arte, especialmente fuera de España.
Otro obstáculo importante ha sido percibir el arte como un simple pasatiempo, lo que se agrava con el alto costo de los materiales necesarios para trabajar. También expresó que esta situación limita a muchos pintores con anhelo de crecimiento, ya que no es fácil conseguir insumos para pintar, sea dentro o fuera del país.
Retratan la tradición y la cultura ancestral
El artista hondureño Cruz Bermúdez retrata la elaboración tradicional del ereba, alimento fundamental para la cultura garífuna y ahora reconocido como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Las pinturas documentan los pasos que antiguamente se realizaban para preparar este alimento básico en la vida cotidiana del pueblo garífuna. Tales procesos han sido sustituidos en el presente por métodos modernos.

Por otra parte, María López expresó que comenzó a pintar en los años 90. En esa época conoció a la familia Bermúdez y, como no tenía un espacio para exhibir sus obras, tomaron la decisión de abrir una galería en su casa. En ese lugar exhiben las pinturas de Cruz Bermúdez y de otras personas.
“Aunque muchos digan que no es galería, que solamente es un taller, para nosotros es galería porque aquí está la esencia de nosotros como artistas”, apuntó López.

La expresión humana por medio del arte
López Cruz sostiene que el arte es una herramienta en el cual todas las personas expresamos nuestros sentidos, nuestro pensar y todo lo que nos rodea, “a través del arte formamos mejores seres humanos”.
Asimismo dio a conocer que sus técnicas de óleos y acrílicos se inspiran en sus comunidades de Tela, Atlántida, en los quehaceres cotidianos de las personas y sus viviendas.
El arte como herencia cultural
El joven Brayan Bermúdez relató que en su infancia creció viendo cómo sus padres dibujaban y pintaban. Pintó su primer cuadro por indicaciones de su madre. Desde ese momento le agarró un cariño muy especial y se ha ido desarrollando en el arte.

Dana Ruiz, representante de la Asociación de Estudiantes Garífunas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Agaunah), señaló que el arte y la cultura son lenguajes universales. En este contexto, afirma que, a través de la pintura, la danza, la fotografía y la palabra, visibilizamos nuestra identidad y nuestra cultura.
Entre el racismo y la identidad de los pueblos originarios, Ruiz dejó un mensaje sobre el enfoque creativo, la cultura de cada pueblo y el impulso de lo que ya se tiene iniciado para dar un paso hacia el futuro.
Por un cambio de perspectiva
Kiara, del pueblo negro de habla inglesa y estudiante de la UNAH, sostuvo que una foto habla más que mil palabras. Entonces, al solo ver una imagen se pueden tener tantas ideas de lo que se quiere expresar para, de esa manera, cambiar de perspectiva y ayudar a las comunidades que enfrentan desafíos.
«No vamos a dejar que otras personas nos vengan a discriminar por quienes somos. Siempre vamos a luchar por defender nuestros derechos, porque nosotros también somos seres humanos», afirmó Kiara.
No a la instrumentalización de las culturas
Magda Dolmo, de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), arremetió contra la instrumentalización de la cultura y la imagen del arte. Dolmo lamentó que, cuando se acerca el Mes de la Herencia Africana, en todas las plataformas y periódicos no se ve una imagen de Cruz Bermúdez como un artista plástico, sino solamente una mujer bailando.
«Tenemos que estar en el centro. Asumir la responsabilidad sobre nuestros procesos, ser nuestros propios protagonistas y que otros no sigan hablando por nosotros», expresó Dolmo. «Somos hijos de esta nación, somos hijos de esta América”.
Por último, pidió asumir con gallardía y convicción los desafíos para que los jóvenes y las futuras generaciones no solo se sientan orgullosos para encajar o responder al sistema. Por el contrario, agregó, es preciso sentir un orgullo que realmente dignifique el hecho de proceder de un pueblo originario como el garífuna o el indígena.



