Por José Manuel Serén
Tegucigalpa, Honduras. El Parque Central de Tegucigalpa amaneció sin representaciones contra la violencia de género. La representación artística que recordaba a las 50 mujeres asesinadas en lo que va de 2026 ya no está, denunció el Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla.

La organización feminista emitió ayer un pronunciamiento público en rechazo a la decisión de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) de retirar el antimonumento instalado por la Red Lésbica Cattrachas el pasado 8 de marzo, bajo el lema: “Nos sobra voz para gritar justicia».
El retiro de la pieza, elaborada en el marco del Día Internacional de la Mujer, fue ejecutado por personal municipal que, según las activistas, actuó bajo órdenes de «limpieza» sin contar con una ley que ampare la remoción. La alcaldía se habría respaldado en disposiciones del Plan de Arbitrios y reglamentos municipales que regulan el uso del espacio público en Tegucigalpa y Comayagüela.
Un símbolo de memoria y resistencia
Para el Movimiento Visitación Padilla, la estructura no era solo una protesta. Representaba a resistencia de los grupos defensores de los derechos de las mujeres en Honduras. Además era un espacio de memoria de la lucha colectiva frente a la violencia que enfrentan las mujeres en el país.
«Esta expresión artística no es solo metal o madera; se llevaron un espejo donde la ciudad se veía obligada a mirar su propia violencia», señaló la organización en su denuncia.
Las activistas calificaron la acción de la alcaldía como un intento de invisibilizar la violencia de género en un contexto crítico: Honduras ya registra 50 feminicidios en lo que va de 2026, una cifra que las mujeres hondureñas han visibilizado a través de distintas expresiones artísticas y de protesta.

Abandono municipal y violencia cotidiana
El pronunciamiento del movimiento también cuestionó la incongruencia de la gestión municipal. Según denuncia, la alcaldía muestra mayor celeridad para eliminar expresiones de protesta que para resolver los problemas estructurales que aquejan al casco histórico.
Entre las problemáticas, la organización destaca deterioro de aceras, bancas y contaminación ambiental. Asimismo denuncia la presencia de olores fétidos y falta de mantenimiento que afectan el tránsito ciudadano. Por último señalan el silencio estatal frente al acoso sexual callejero que vulnera la dignidad de las mujeres.
«Las mujeres no solo enfrentamos el deterioro físico del entorno, sino también la violencia cotidiana que se normaliza en estos espacios públicos», reza el texto emitido en Tegucigalpa este 27 de marzo.
Exigencias de restitución y justicia
El comunicado concluye con exigiendo reinstalación inmediata del antimonumento y espacios públicos seguros, dignos y libres de violencia para toda la población.
Bajo la consigna «Nos sobra voz para gritar justicia», el movimiento reafirma que «la memoria no se borra» y que el espacio público es también un espacio político que pertenece a las mujeres.
«Denunciamos la incongruencia de una gestión municipal que prioriza borrar símbolos de resistencia en lugar de atender las verdaderas necesidades de la población, particularmente de las mujeres», señaló la organización en su pronunciamiento.
Sin respuesta oficial
Hasta el cierre de esta nota, la Alcaldía Municipal del Distrito Central no ha emitido una respuesta oficial sobre los criterios técnicos o legales bajo los cuales procedió al retiro de la estructura.
Juan Diego Zelaya, alcalde de Tegucigalpa electo bajo la bandera del partido de gobierno, no se ha pronunciado sobre el caso.








