Tras denunciar «golpe electoral», presidenta Xiomara Castro lamentó injerencia de Donald Trump en Honduras
Por Redacción de RSM
Tegucigalpa, Honduras. En un contundente mensaje de defensa de la soberanía nacional, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, concluyó hoy un discurso en Olancho con una severa advertencia histórica dirigida a lo que calificó como injerencia extranjera. «Y los filibusteros que lo intenten sufrirán el destino de William Walker en Trujillo por el presidente de Honduras, José Santos Guardiola. Prohibido olvidar que somos resistencia», declaró Castro.
Así, durante la inauguración de un palacio judicial en Catacamas, la mandataria se refirió a un episodio de 1860, cuando el filibustero estadounidense William Walker invadió Centroamérica con el objetivo de anexar territorios. Tras capturarlo en Honduras, el presidente hondureño José Santos Guardiola ordenó fusilar a Walker en la ciudad de Trujillo. Este hecho es enseñado en los textos de historia nacional como un símbolo de la defensa de la soberanía contra intereses extranjeros.

Castro alza la voz contra “filibusteros”
La advertencia de Castro no es una lección de historia aislada, sino que se enmarca en un discurso más amplio en el que la mandataria denunció un «golpe electoral en curso» tras los comicios del 30 de noviembre.
Además, acusó la «injerencia» del expresidente estadounidense Donald Trump y afirmó que «los conservadores de Washington» se han aliado con el crimen organizado para restaurar un viejo orden.
Al emplear el término «filibusteros», un arcaísmo para «aventureros» o «mercenarios» que intervienen en países extranjeros, la presidenta equipara simbólicamente cualquier intento actual de influencia foránea con la invasión de Walker.
El mensaje de resistencia
La frase final, «prohibido olvidar que somos resistencia», conecta directamente con la identidad política del partido gobernante, Libre. También se vincula con el movimiento que llevó a Castro a la presidencia y se originó en la resistencia al golpe de Estado de 2009.
Con esta declaración, la presidenta traslada un símbolo histórico de la defensa nacional al debate político contemporáneo. El mensaje es claro. Su gobierno se presenta como el garante de la soberanía y advierte que enfrentará cualquier interferencia externa con la misma determinación con que Honduras enfrentó a William Walker hace más de 160 años.
“En estas elecciones, el pueblo ha sido sometido a coacciones, chantaje, extorsión, trampa, fraudes y amenazas que constituyen ataque directo a la voluntad popular. Condeno la injerencia de Donald Trump. La soberanía reside en el pueblo hondureño”, dijo la presidenta Castro.

Señalamientos contra el pasado y el proceso electoral
La presidenta recordó los altos niveles de violencia que marcaron los 12 años y siete meses del régimen anterior. Durante este periodo, el narcotráfico, las maras, las pandillas y la delincuencia organizada actuaron con impunidad en perjuicio de la sociedad hondureña, afirmó.
En referencia al indulto concedido en Estados Unidos al expresidente Juan Orlando Hernández, Castro sostuvo que, aunque el país norteamericano pudo perdonar la pena, los delitos cometidos contra el pueblo hondureño “no se olvidan”.
“El expresidente fue condenado a 45 años por organizar un cartel de narcotráfico. Por intereses políticos, un día antes de las elecciones fue favorecido con un indulto presidencial”, cuestionó.

Denuncia nulidad de elecciones
La presidenta Castro denunció que las elecciones generales del 30 de noviembre sufrieron un «golpe electoral en curso» marcado por la coacción, el fraude y la manipulación. Por otro lado, lanzó una severa advertencia contra cualquier injerencia foránea, evocando el episodio histórico nacional.
Castro afirmó que el proceso estuvo «viciado de nulidad» debido a «coacción, chantaje, extorsión, trampas, fraudes y manipulación del TREP».
«Estas acciones constituyen un golpe electoral en curso que vamos a denunciar en Naciones Unidas, la Unión Europea, Celac, la OEA y otros organismos internacionales», declaró.
La mandataria sostuvo que, a pesar de que su gobierno dio todas las garantías, la voluntad popular fue adulterada.
Uno de los puntos álgidos de su discurso en Olancho fue la condena directa a la «injerencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump», refiriéndose a sus declaraciones previas a los comicios.
«Cuando amenazó al pueblo hondureño… violó el principio más sagrado de nuestra Constitución: la soberanía reside exclusivamente en el pueblo hondureño«, señaló Castro.
A continuación, acusó a los «conservadores de Washington» de aliarse «con el narcotráfico, con el crimen organizado y las maras» para restaurar un «orden viejo» que convirtió al país en un «narcoestado».



