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Borran murales históricos en Finanzas: ¿Mantenimiento o violencia simbólica?

El debate entre la "limpieza" de fachadas y la defensa del patrimonio y la memoria colectiva se instala en Tegucigalpa.
Imagen cuando pintores borran los murales de la Secretaría de Finanzas en Tegucigalpa.

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Tegucigalpa, Honduras. Una serie de murales que narraban visualmente la historia de las concesiones y las luchas sociales en Honduras, inaugurados el pasado 24 de septiembre en la fachada de la Secretaría de Finanzas (SEFIN), fueron cubiertos con pintura blanca por órdenes de las nuevas autoridades de la institución.

Los murales, creados durante 20 días por artistas nacionales del proyecto PICCCMAH —una iniciativa de la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (SECAPPH) para potenciar las industrias culturales y creativas—, representaban imágenes de Berta Cáceres, la huelga bananera de 1969 y próceres nacionales.

El proyecto, coordinado conjuntamente por la SEFIN y la Alcaldía Municipal del Distrito Central, buscaba generar una reflexión colectiva sobre la memoria histórica y la justicia tributaria.

La medida ha generado una fuerte polémica entre quienes la consideran una simple acción de mantenimiento y quienes la denuncian como un ataque a la memoria colectiva y al patrimonio cultural simbólico alojado en el espacio público.

  • Mural en honor a la heroína nacional Berta Caceres
  • “Historia de las Concesiones en Honduras: Del saqueo a la Justicia Tributaria” se plasmó en los muros de la institución. El 24 de septiembre se inauguró en el edificio de la Secretaría de Finanzas (SEFIN) una exposición única: una serie de murales que narran visualmente la historia de las concesiones en el país. La obra buscaba generar una reflexión colectiva sobre el patrimonio, la justicia fiscal y la memoria histórica. Durante 20 días, artistas nacionales del proyecto PICCCMAH transformaron los muros de la SEFIN en un testimonio visual. Este proyecto fue coordinado conjuntamente por la Secretaría de Finanzas y la Alcaldía Municipal del Distrito Central, uniendo esfuerzos institucionales para llevar el arte a un espacio público simbólico. La exposición fusionó arte, memoria y conciencia social, ofreciendo una poderosa reflexión sobre la historia económica del país y el derecho a un sistema tributario justo.

¿Por qué es importante?

Más allá de una capa de pintura, analistas y organizaciones señalan que borrar arte público es un acto de violencia simbólica que afecta el tejido social. Según publicó Horizonte Común, este acto «despoja el sentido de pertenencia» y causa una «herida en la memoria colectiva«, alienando a la ciudadanía del espacio público.

Las reacciones:

  • Críticas frontales: El exviceministro Carlos Estrada tildó el hecho de «terriblemente violento» y acusó al Partido Nacional de odio por las artes. 
  • Hedme Castro, directora de ACI-Participa, expresó: «Da inmensa cólera que gasten el dinero del pueblo en intentar destruir la Historia y el arte«.
  • Sin explicación oficial: Hasta el momento, la Sefin no ha dado declaraciones oficiales sobre los motivos de la acción. Trabajadores pintaron las fachadas sin ofrecer declaraciones.

El marco legal:

La Constitución y leyes hondureñas son claras. El Artículo 172 establece que toda riqueza artística e histórica es patrimonio cultural de la nación. Horizonte Común recuerda que «el problema no es quién lo borró, sino que borró«, argumentando que esta acción podría ser contraria a la ley y una violación a la libertad de expresión.

El trasfondo psicosocial:
El análisis compartido por Horizonte Común subraya tres impactos clave:

  1. Desposesión: La ciudadanía pierde la sensación de que el espacio público «le habla» y le pertenece.
  2. Invisibilización: Borrar representaciones históricas y sociales envía el mensaje de que esas luchas e identidades no importan.
  3. Fractura: Se debilita la memoria colectiva, que necesita referentes visuales para procesar la historia.

El nuevo ministro


El nombramiento del nuevo Secretario de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, el 27 de enero por el presidente Nasry Afura, introduce un elemento significativo en esta controversia. Sus primeras acciones públicas han sido marcadamente simbólicas:

  1. Simbología religiosa en su juramentación: Durante el acto de posesión, un rosario era visible en la bolsa de su saco, señalando una identidad religiosa explícita en su rol público.
  2. Bendición de las instalaciones de la SEFIN: Entre sus primeras acciones, solicitó la bendición de las instalaciones de la Secretaría de Finanzas, realizada por el sacerdote Carlos Magno, quien encomendó la gestión «a Dios» con compromiso de transparencia y servicio al pueblo.

Conexión con la controversia de los murales:

La eliminación de los murales ocurrió después de la llegada del nuevo ministro, lo que sugiere que la decisión podría estar alineada con su nueva gestión. Aunque la SEFIN no ha emitido declaraciones oficiales sobre los motivos, el contraste entre: Y el enfoque religioso tradicional de las primeras acciones del nuevo ministro

La naturaleza crítica e histórica de los murales (que incluían representaciones de luchas sociales, Berta Cáceres y la huelga bananera).

El debate trasciende la estética. Se enfrentan dos visiones: la de un Estado que «limpia» fachadas y la de una ciudadanía que ve en ese acto la negación de su historia y su derecho al espacio público. Mientras las calles y redes discuten, las paredes blancas de Finanzas se han convertido en el nuevo símbolo de esta pugna por la memoria.

El nuevo Secretario de Finanzas Emilio Hernández Hércules con un rosario en su saco durante su juramentación por el nuevo presidente Nasry Asfura. Foto: Casa Presidencial


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