Cortesía de DW
Tegucigalpa, Honduras. Costa Rica abrió el ciclo electoral de 2026 en América Latina, con la victoria en primera vuelta de la candidata conservadora de 39 años Laura Fernández.
La continuidad de la derecha en el país centroamericano apuntala la tendencia de los últimos meses en la región, con el triunfo de José Antonio Kast en Chile, el éxito de Milei en las legislativas intermedias de Argentina y la victoria en Honduras, tras un agónico recuento de votos, de Nasry «Tito» Asfura, el candidato apoyado por Trump.
Tras los comicios en Costa Rica, se avizoran elecciones en tres países de Sudamérica: Perú, Colombia y Brasil. Además, hay previstas elecciones en Haití el 30 de agosto, pero su celebración depende de la situación del país, ya que el Consejo Electoral Provisional ha anunciado que, sin seguridad y sin recursos financieros, los comicios no tendrán lugar.
Está por verse hasta qué punto Donald Trump trata de influir en los resultados de los próximos procesos electorales de América Latina, como ya lo hizo en Honduras y Argentina. Por otro lado, la presión que el magnate ejerce sobre Venezuela y Cuba podría incidir en el ánimo de los votantes para apoyar o castigar a los candidatos con discursos trumpistas por las injerencias del republicano en la región.
Perú: elecciones en un «Estado capturado por el Parlamento»
Las elecciones presidenciales y legislativas de Perú se celebran el 12 de abril. Si es necesario el balotaje, tendrá lugar el 7 de junio. El aumento de la criminalidad es uno de los principales temas entre el electorado, en un país en el que la inestabilidad política ha sido la tónica de la última década, en la que ha habido hasta siete presidentes. Dos fueron destituidos en la última legislatura.
Los cambios en las reglas electorales han propiciado la coalición de organizaciones de derecha y extrema derecha, entre ellas el fujimorismo, que son quienes en realidad gobiernan el Perú desde el Congreso: «El proceso electoral se produce en el contexto de un Estado capturado por el Parlamento», explica a DW el abogado y analista político Juan de la Puente. «La principal tendencia del proceso electoral es que esto, que yo llamo ‘régimen híbrido’, con un pie en lo ilegal y otro pie en lo legal, se reelija», prosigue.
«Los índices de democracia han detectado en los últimos años que el Perú ha perdido equilibrio de poderes y se han infiltrado economías ilegales en el poder. La Constitución ha sido modificada sin deliberación varias veces, una de ellas para reinstalar la bicameralidad», subraya De La Puente.

En ese contexto, han proliferado los candidatos, con un récord de 36, lo que augura una fuerte dispersión del voto. La fragmentación del Parlamento beneficia a grupos vinculados con intereses ilícitos, que intentarían conservar privilegios controlando sectores políticos y diputados.
«En la escena pública, existe una polarización entre un grupo mayoritario, que es la que ha capturado el Estado, y tiene relación con el poder económico, y un país que se resiste», explica Juan de la Puente. Todo ello ha provocado una fuerte desafección política: «Hay una sociedad insumisa, hostil al poder, lo que tenemos es un país antielectoral, con casi el 50 por ciento de peruanos que han decidido no votar a 60 días de las elecciones».
Colombia: polarización y violencia
En Colombia hay legislativas y consultas interpartidistas para definir candidatos a la presidencia el 8 de marzo. El 31 de mayo son las presidenciales y el balotaje está previsto para el 21 de junio.
La polarización está garantizada entre petrismo y antipetrismo. «No recuerdo otras elecciones con tantos candidatos. Muchos de ellos no tienen propuestas muy concretas ni que los diferencien unos de otros. Es una especie de lucha de egos», comenta a DW la analista política Elisabeth Ungar Bleier. Hasta ahora, los dos candidatos en las encuestas con mayor opción son Iván Cepeda, el sucesor de Petro, y por otro, Abelardo de la Espriella, un candidato de extrema derecha, lo que ha generado una inmensa polarización», añade.
La violencia también marca en Colombia la agenda política y electoral. «Con el asesinato de militares, policías y líderes sociales, podría suceder que mucha gente prefiera votar por Abelardo de la Espriella, con tal de que no continúe la herencia de Petro», explica Elisabeth Ungar. La experta alude a un reciente editorial del diario El Espectador que trae cifras muy precisas sobre la cantidad de municipios en los que ha habido amenazas a candidatos, secuestros o violencia física contra la población por parte de grupos criminales que tratan de adueñarse del proceso electoral.
Mientras tanto, la fuerza del uribismo parece ir perdiendo fuelle. «El poder y la incidencia de Uribe han disminuido. Ni siquiera está garantizado que la actual candidata del uribismo, Paloma Valencia, vaya a ser candidata» finalmente, apunta Ungar.
Brasil: Lula parte como favorito
En Brasil hay elecciones el 4 de octubre y balotaje el 25 de octubre. No es seguro que el hijo del condenado expresidente Bolsonaro sea el candidato de la derecha, que llega muy dividida a los comicios, aunque el bolsonarismo sigue teniendo peso.
Esa división puede favorecer la reelección por cuarta vez del actual presidente, Luis Inácio Lula de Silva, que en octubre cumple 81 años. Las encuestas lo colocan como favorito.



