Compartir
Suscribirse
a nuestro
newsletter

​El precio del futuro: un ojo por el 6% constitucional de UNAH

​Mientras el Gobierno y el Congreso de Honduras fingen "diálogo", la bota policial le arranca un ojo al líder estudiantil Axel Josué Medina. Este es el rostro de la brutalidad de un sistema que prefiere una juventud ciega en vez de una ciudadanía educada

[Estamos en WhatsApp. Únete al canal]

Por Nazareth Gómez

Fotos: lolo.historia

Tegucigalpa. En Honduras, exigir educación pública gratuita y de calidad cuesta, literalmente, un ojo de la cara. La sangre de Axel Josué Medina Castellanos, estudiante de Trabajo Social, mancha hoy los bajos del Congreso Nacional, dejando al descubierto la hipocresía de un poder que primero asfixia financieramente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y luego reprime con saña a quienes se atreven a denunciar el robo.

​El diagnóstico médico es tan frío como desgarrador: evisceración ocular traumática. Axel perdió el ojo izquierdo de forma irreversible. No hubo «accidente», hubo una orden, una ejecución y una intención clara de dispersar con violencia una exigencia que es ley: el cumplimiento del 6% constitucional para la educación superior. 

Mientras los gases lacrimógenos asfixiaban la zona, el Estado enviaba un mensaje macabro: en este país, defender la universidad pública se paga con el cuerpo.

​El cinismo de los números y la traición del «acuerdo»

La movilización no surgió del aire. Nació del anuncio de un recorte criminal de más de 1,400 millones de lempiras al presupuesto de la UNAH para 2026. 

La propuesta oficial de entregar apenas 7,160 millones de lempiras es un insulto a la inteligencia nacional, cuando el mandato constitucional, basado en el presupuesto general, debería superar los 26,000 millones.

El cinismo oficial alcanzó su punto máximo cuando, horas después de que Axel perdiera la vista, las autoridades anunciaron que «no se aplicaría el recorte» y que se mantenía el presupuesto de 7,753 millones. 

Es decir, permitieron que la Policía Nacional mutilara a un estudiante por una decisión que, según ellos mismos, ya estaba «resuelta». 

Esta contradicción evidencia que la represión no fue para «mantener el orden», sino para castigar la disidencia.

Una crisis de sobrevivencia

Este conflicto no es sólo un balance contable. La reducción de recursos impacta directamente en el estómago y el futuro de la clase trabajadora:

  • ​30,000 estudiantes bajo amenaza por la posible cancelación de programas de bienestar y alimentación.
  • ​20,000 aspirantes en la incertidumbre ante el recorte de cupos y secciones.
  • ​La parálisis de la investigación y la infraestructura en centros regionales, condenando al país al rezago tecnológico.

​Reducir el presupuesto a la mayor matrícula universitaria del país no es «austeridad», es un acto de sabotaje contra la movilidad social. El Estado prefiere inflar partidas para consultorías millonarias, lujos legislativos y propaganda. 

Mientras tanto, la UNAH opera con menos de un tercio de lo que por derecho le corresponde.

​La ceguera institucional ante los derechos humanos

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras (Oacnudh) expresó su profunda preocupación por los hechos violentos de ayer.

Por su parte, la organización ACI Participa emitió un comunicado en el que condena la brutalidad policial y exige castigo para los responsables de la mutilación de Axel Medina. En el documento, denunció el uso desproporcionado de la fuerza y la criminalización de la defensa de la educación pública.

Sin embargo, en los pasillos del poder, la actuación policial se intenta maquillar como un «incidente» derivado de disturbios. Llamar «incidente» a la destrucción del ojo de un estudiante es una falta de respeto a la verdad y una garantía de impunidad para la cadena de mando que ordenó el uso desproporcionado de la fuerza.

¿Quién dio la orden de disparar a la cara? ¿Quién es el responsable intelectual de que hoy un joven de Trabajo Social tenga que reconstruir su vida sin la mitad de su visión? 

La impunidad en este caso no sólo afectará a Axel, sino que será también una licencia para seguir mutilando sueños en futuras protestas.

​El mensaje del poder: miedo o ceguera

La pérdida de la visión de Axel Medina trasciende lo individual. Es un recordatorio de que, en Honduras, la educación sigue siendo una amenaza para los que prefieren un pueblo ignorante y controlable. 

El «acuerdo del 20 de abril» es papel mojado si no viene acompañado de justicia para Axel y de una reforma estructural que deje de tratar al 6% constitucional como una sugerencia opcional.

​Hoy, Axel Medina es el rostro más crudo de la resistencia. El Congreso y el Ejecutivo no han entendido que la dignidad no se negocia y que la UNAH no se toca. 

Basta de lágrimas de cocodrilo y acuerdos de última hora. La juventud hondureña ya no está dispuesta a pagar con sangre lo que la Constitución ya les otorgó.

Suscribirse
a nuestro
newsletter
Scroll al inicio

Descubre más desde Reportar Sin Miedo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo