Por Nazareth Gómez
Fotos: Cortesía de Radio Progreso
El Progreso, Honduras. Tres menores de edad fueron asesinados el martes 26 de mayo en la colonia Suazo Córdova de El Progreso, Yoro. Este crimen que sólo dejó familias destrozadas, sino también una nueva ola de indignación, dolor y preocupación en distintos sectores del país ante el aumento de la violencia.
Los adolescentes, de entre 15 y 17 años, fueron atacados a disparos pocas horas después de otra masacre registrada en La Lima, Cortés. Siete personas asesinadas en menos de un día volvieron a colocar al país frente a una realidad que muchos consideran cada vez más insostenible.
Entre la violencia, el dolor y la impotencia
Mientras los familiares identificaban entre lágrimas los cuerpos de los jóvenes, comenzaron a surgir pronunciamientos marcados por el dolor y la impotencia.
Uno de los más contundentes fue el emitido por la Diócesis de Yoro, movimientos pastorales y religiosos quienes afirmaron que “nuestra Honduras sigue bañada de sangre”. Denunciaron, además, que la violencia y las masacres continúan dejando muerte, miedo y luto en distintas comunidades del país.
📌 #Pronunciamiento La Diócesis de Yoro se pronuncia ante la escalada de violencia que genera dolor y muerte en el país.
— Radio Progreso HN (@RadioProgresoHN) May 27, 2026
👉 Exigen a las autoridades a asumir la responsabilidad jurídica, constitucional y ética de garantizar la seguridad,
la vida y la integridad de toda la… pic.twitter.com/ACoehTusvl
El pronunciamiento no sólo condenó las recientes masacres ocurridas en Yoro, Cortés y Colón. También cuestionó que estos hechos comienzan a verse como algo normal en la sociedad hondureña.
“Callar ante la violencia sería permitir que se normalice”, expresaron los sectores religiosos, quienes exigieron investigaciones reales, sanciones y acciones efectivas del Estado para detener la ola criminal.
Adolescentes en crisis
La Red Coiproden reaccionó con dureza tras el asesinato de los menores, condenando la violencia que sigue “arrebatando la vida y el futuro de la niñez y juventud hondureña”.
La organización advirtió que Honduras enfrenta una crisis que está golpeando directamente a adolescentes y jóvenes. Asimismo, cuestionó la incapacidad del Estado para investigar y castigar estos crímenes.
Las cifras que compartió la red reflejan la gravedad del panorama. Así, entre enero y abril de 2026, al menos 190 adolescentes y jóvenes menores de 30 años murieron de forma violenta en el país. Sin embargo, esta cifra no incluye las víctimas registradas durante mayo. “El presente y el futuro del país se están exterminando poco a poco”, alertó Coiproden en su mensaje.
La indignación también llegó desde voces políticas y redes sociales. El periodista y analista Fausto Cálix reaccionó asegurando que “sigue la sangre corriendo en Honduras”, en referencia a las dos masacres registradas el mismo día en Cortés y Yoro.
Van 70 muertes en 2026
Las reacciones coinciden en un punto: el miedo de que la violencia se vuelva costumbre.
Según cifras retomadas del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), el país ya registra al menos 14 masacres y más de 70 víctimas por homicidios múltiples en lo que va de 2026.
Mientras tanto, la Policía Nacional informó que acordonaron la escena del triple asesinato en El Progreso y que las investigaciones continúan a través de la DPI y Medicina Forense. Sin embargo, hasta ahora no hay capturas ni explicaciones claras sobre quiénes están detrás del crimen.
En un país donde las masacres comienzan a repetirse con alarmante frecuencia, las preguntas vuelven a ser las mismas: quién sigue, cuándo terminará y cuánto dolor más deberá soportar Honduras antes de que vivir deje de sentirse como sobrevivir.



