Nashville, Tennessee. Dolly Parton, la mujer que convirtió una cabaña de una habitación en los Apalaches en un imperio de lentejuelas y canciones inmortales, falleció hoy a los 80 años en su amada Nashville. Su sobrino Bryan Seaver, jefe de seguridad de la artista durante más de dos décadas, compartió la noticia en un video que la propia Dolly le pidió grabar hace años. En él, dijo algo que ella misma habría firmado.
«Nos abrió puertas, no solo a mí, sino a toda su familia. Nunca vio una puerta que no pudiera abrir, y las puertas que abrió hicieron y transformaron la historia».
De la pobreza al estrellato

Nació el 19 de enero de 1946 en una cabaña de una habitación en Tennessee, la cuarta de doce hijos. La familia era, en sus propias palabras, «pobre de solemnidad» (dirt poor). Su padre no sabía leer ni escribir, y esa carencia marcaría para siempre el corazón de Dolly. La música era el latido de la familia.
Su abuelo predicaba y tocaba el piano y la guitarra. «Los míos eran los que cantaban en funerales, bodas y fiestas», recordaba. Un tío le regaló su primera guitarra a los siete años, y para entonces ya escribía sus propias canciones.
«Mamá se fascinaba con cómo podía rimar y escribir canciones sobre cosas que nunca había vivido, pero las oía contar».
A los 13 años, Johnny Cash la presentó en el Grand Ole Opry de Nashville como «una niña de aquí del este de Tennessee». Poco después, con una maleta llena de canciones, se mudó a Nashville para cumplir su sueño.
El control de su destino
Lo que hizo diferente a Dolly fue su visión de negocios. En 1967, con solo 21 años, fundó su propia editorial musical con su tío Bill Owens, manteniendo el control de sus canciones. Aunque los hombres dominaban la industria, Dolly se aseguró de que su familia nunca pasara hambre. Cuando Elvis Presley quiso grabar «I Will Always Love You» a mediados de los 70, Dolly dijo que no. ¿La razón? El coronel Parker, mánager de Elvis, quería la mitad de los derechos de publicación.
«Esta es mi editorial, y obviamente este va a ser uno de mis derechos de autor más importantes, y no puedo darles la mitad», recordó haber dicho. «Eso es lo que dejo para mi familia».
Años después, cuando Whitney Houston grabó la canción para El guardaespaldas en 1992, Dolly ganó unos 10 millones de dólares en regalías.

Always Love You». Foto: redes.
«Jolene», «Coat of Many Colors» y el legado musical
Su catálogo es inagotable. «Jolene», el estándar country con su ritmo hipnótico y esa súplica desesperada a la mujer que quiere robarle el hombre, la catapultó a la fama en 1973. Dijo que la escribió sobre una cajera de banco coqueta que parecía interesada en su esposo Carl Dean.
«Coat of Many Colors» contaba la historia de su madre cosiendo retazos para hacerle un abrigo que Dolly lucía orgullosa, aunque otros niños se burlaran de ella por ser pobre. La canción, con sus referencias bíblicas y su oda al amor maternal, se convirtió en libro infantil y película para televisión.
Y «I Will Always Love You» no fue para un amante, sino para Porter Wagoner, su mentor y compañero de escenario. Dolly quería dejar su programa de televisión para volar sola. Wagoner no escuchaba razones, así que ella escribió la canción, se la llevó a la mañana siguiente y lo hizo llorar. Él la dejó ir, y ella nunca olvidó ese gesto.
Del escenario musical a la pantalla grande
Dolly hizo su debut cinematográfico en 1980 con 9 to 5, junto a Jane Fonda y Lily Tomlin. La comedia, titulada Cómo eliminar a su jefe en Latinoamérica, sobre tres secretarias que toman venganza contra su jefe machista, fue un éxito rotundo y un símbolo feminista. El crítico Roger Ebert la llamó «estrella de cine nacida de forma natural». La canción del mismo nombre, escrita por Dolly, le valió dos premios Grammy.

Le siguieron El mejor burdel de Texas (1982) y Magnolias de acero (1989). Dolly siempre fue modesta sobre su actuación.
«No soy una actriz realmente buena. Solo me interpreto a mí misma de una manera u otra. Si estuviera dispuesta a derribarme lo suficiente como para hacer algo como «Norma Rae» —si estuviera dispuesta a usar zapatos planos y cabello lacio y sin maquillaje, sin uñas— tal vez podría haber actuado, pero sería tan incómoda que probablemente no lo haría bien».
En 2018, llegó Dumplin a Netflix, la historia de una adolescente plus-size que se inscribe en un concurso de belleza como protesta. Jennifer Aniston produjo y actuó, y Dolly, que al principio dijo «no» a aparecer en la película, terminó escribiendo seis canciones nuevas y regrabando clásicos con artistas como Sia y Miranda Lambert.
«Esto tiene que ver con mi escritura, y me tomo mi composición más en serio que cualquier otra cosa. Si tuviera que renunciar a todo lo demás… si solo pudiera hacer una cosa: actuar, cantar, interpretar o escribir canciones… escribiría las canciones y me iría a casa».
La Biblioteca de la Imaginación: su legado de libros
Quizás el legado más duradero de Dolly no esté en las canciones sino en los libros. La Imagination Library nació en 1995 en honor a su padre, que no sabía leer ni escribir. Lo que empezó en su condado natal de Tennessee se convirtió en un programa global que ha regalado más de 332 millones de libros a niños de cero a cinco años. Hoy, llega a uno de cada siete niños menores de cinco años en Estados Unidos, y está presente en Australia, Canadá, Irlanda y Reino Unido. En Kentucky, donde fue nombrada Kentucky Colonel por el gobernador Andy Beshear, el programa ha distribuido más de seis millones de libros. En Louisville, más de 700,000. Beshear la llamó «un ícono americano» que «encendió futuros más brillantes para miles de niños».
«No hay suficientes palabras para resumir el impacto y el legado que Dolly deja atrás, pero está claro que continuará durante generaciones».
El presidente Donald Trump ordenó que las banderas de EE. UU. ondeen a media asta durante una semana en su honor y la calificó como «una de las mejores cantantes de todos los tiempos».
Miley Cyrus, el amor de una madrina
Dolly fue madrina honoraria de Miley Cyrus, hija de su amigo Billy Ray Cyrus, con quien había hecho giras en los 90. En Hannah Montana, interpretó a la tía Dolly, y su relación trascendió la pantalla. «Dolly ha sido como una madre para mí», dijo Cyrus en 2024. «De hecho, estaba leyendo este fax que me envió hace dos Días de la Madre. Dolly me escribió: ‘¿Cuánto te quiero? Tanto como mi corazón puede contener y hasta donde mis brazos pueden alcanzar’. Se me enredó la garganta. La quiero tanto». Dolly le regaló una vez un maniquí hecho con sus propias proporciones y vestido con uno de sus trajes. «Es tan importante», dijo Cyrus.

Una dama de la cultura queer
Dolly también fue abrazada por la comunidad LGBTQ+ como un ícono. Su estética —pelucas enormes, maquillaje exagerado, tacones imposibles— no era un disfraz, era su esencia hecha arte. Ella misma bromeó diciendo que si no hubiera nacido mujer, habría sido una drag queen.
Fue una defensora pública de la comunidad LGBTQ+, apoyó el matrimonio igualitario y defendió a las personas transgénero. Su autenticidad, su humor y su calidez la convirtieron en un faro para generaciones de fans queer que vieron en ella la libertad de ser quienes son.
Un amor para toda la vida: Carl Dean

En su primer día en Nashville, tras la secundaria, conoció a Carl Thomas Dean frente a una lavandería. Dolly se sorprendió de que él la mirara a los ojos, algo poco común para ella.
«Parecía estar genuinamente interesado en descubrir quién era y de qué se trataba», escribió años después.
Se casaron al año siguiente, en 1966. Aunque rara vez se le veía en público, Carl fue su roca, su confidente y la inspiración para «Jolene», que escribió sobre una cajera coqueta que parecía interesada en él. Carl Dean falleció en marzo de 2025 a los 82 años. Dolly, que en sus últimos meses habló de «problemas de salud» que empeoraron tras su partida, se fue a reunirse con él.
El último descanso
Dolly pidió algo sencillo. En el video que su sobrino Bryan grabó para anunciar su muerte, dijo que quería descansar en una hermosa cama de suave algodón.
«Después de una vida llena de lentejuelas, por fin se merecía estar cómoda».
Una luz que no se apaga
Dolly Parton no fue solo una artista. Fue un ecosistema. Estilo, música, cine, libros, amistad, generosidad. Todo en ella era auténtico. Todo coherente. Todo Dolly. No se copió de nadie. Se inspiró. Y luego se convirtió en inspiración para millones.
Hoy, el mundo despide a su reina de las lentejuelas. Pero en cada canción de «Jolene» que suene, en cada libro que un niño reciba, en cada mujer que se sienta poderosa al escuchar «9 to 5», en cada persona queer que se atreva a brillar como ella… Dolly seguirá viva.
Como ella misma dijo: «Encuentra quién eres y hazlo a propósito».
Y eso, Dolly, lo hiciste mejor que nadie.



