Con materiales de InnContext y agencias
San Pedro Sula. Ante la sequía que afecta a Honduras, la organización Solidaridad impulsó una estrategia para detectar señales tempranas de estrés hídrico en las plantas de café. La iniciativa reunió al Instituto Hondureño del Café (Ihcafé), cooperativas y empresas de la cadena para compartir herramientas de diagnóstico y criterios de respuesta en las fincas.
El protocolo presentado durante una jornada de capacitación propone medir la clorofila de las hojas, los azúcares de la savia y el pH, entre otros indicadores. Con esa información, los equipos técnicos pueden identificar cambios en la salud de las plantas antes de que el daño sea visible y orientar las prácticas de manejo durante la sequía.
“Comprender cuantitativamente cómo responde la planta de café ante el clima en el llenado del fruto nos permite ajustar los proyectos de investigación y fortalecer la asistencia técnica”, señaló Cristian Lizardo, jefe del Departamento de Investigación y Desarrollo del Ihcafé.
Según Solidaridad, la iniciativa instaló capacidades técnicas en 16 organizaciones. Junto con el Ihcafé y los demás participantes, trabaja ahora en fichas técnicas para unificar las recomendaciones según la etapa de desarrollo del cultivo. La propuesta también contempla medidas de adaptación de mayor plazo, como sistemas agroforestales y variedades resistentes.

Corredor seco se moviliza
Las comunidades del corredor seco de Honduras llevaron su crisis ante el Congreso Nacional, denunciando la pérdida de cosechas, la escasez de agua y el deterioro económico que amenazan los medios de vida de cientos de familias.
Los representantes comunitarios advirtieron que la crisis climática no puede medirse solo en lluvia o temperatura, sino en parcelas improductivas, fuentes de agua agotadas y familias que pierden ingresos y alimentos.
También señalaron la presión sobre los territorios por proyectos extractivos que deterioran suelos y fuentes hídricas, agravando la vulnerabilidad frente al cambio climático. Unas 500,000 personas más en Honduras podrían caer en inseguridad alimentaria por la falta de lluvias y El Niño, según estimaciones del PMA.
Las comunidades plantearon que la emergencia no puede resolverse solo con medidas temporales, pues está en juego la permanencia de las familias en sus territorios, la producción de alimentos y el acceso al agua.
Diputados se han comprometido a gestionar más espacios de diálogo, lo que representa una primera oportunidad para llevar las demandas ciudadanas a un ámbito institucional más amplio.
El desafío para las instituciones será determinar medidas que permitan a estas comunidades no solo sobrevivir a la próxima sequía, sino recuperar su capacidad productiva y mantener sus fuentes de agua para continuar viviendo en los territorios donde han construido sus vidas.



