Por Redacción de RSM
Washington, EUA. No solo asestaron un duro golpe al presidente Donald Trump y a su partido. Además, las elecciones de medio mandato de 2026 en Estados Unidos quedan marcadas en la historia política de ese país con la victoria sin precedentes de poblaciones latinas, comunidad LGTBIQ+, pueblos originarios, afroamericanos y musulmanes.
Tras perder el control de las dos cámaras del Congreso, Trump, sus seguidores y financistas quedan sumidos en el desconcierto, la cólera y el caos. Y no solo eso: también han tenido que enfrentarse al triunfo de contendientes demócratas que representan a las comunidades históricamente subrepresentadas.
Las poblaciones invisibilizadas no solo alzaron la voz en las urnas, sino que también arrebataron en buena lid puestos de poder que hasta ahora les habían negado.
El rechazo ciudadano a la gestión del mandatario republicano se tradujo en lo que analistas y activistas calificaron como un «tsunami demócrata». Bill Shiebler, director de estrategia de la organización State Voices, una red de defensa de la participación ciudadana, describió el resultado como «una gran reprimenda contra el odio y la división». En declaraciones a la agencia AFP, Shiebler subrayó que lo ocurrido «es parte de la democracia multirracial que funciona como se pretende y no solo como una novedad».

La comunidad LGTBIQ+ llega al Senado
Entre las conquistas más celebradas por los colectivos de la diversidad sexual se halla la victoria en New Hampshire del demócrata Chris Pappas, quien se convirtió en el primer hombre abiertamente gay en ocupar un escaño en el Senado de Estados Unidos.
Chris Pappas, el primer hombre abiertamente gay en acceder al Senado de EEUU https://t.co/rSXI7CZKHu
— El Periódico (@elperiodico) November 4, 2026
Pappas, quien ya había sido electo a la Cámara de Representantes en 2018, centró su campaña en la lucha contra el alto costo de la vida y en su oposición frontal a las políticas de Trump, aunque su triunfo fue interpretado por el movimiento LGTBIQ+ como una bocanada de aire fresco ante lo que denuncian como una creciente pérdida de influencia en la esfera pública. «Nadie debería ser discriminado por ser quién es o por a quién ama», había escrito Pappas en su portal de campaña, una frase que resonó con fuerza tras conocerse los resultados.
Mujeres negras y originarias hacen historia
En el estado de Georgia se escenifica uno de los giros políticos más significativos de la jornada. La demócrata Keisha Lance Bottoms, exalcaldesa de Atlanta, se impuso al multimillonario ejecutivo del sector salud Rick Jackson y se convirtió en la primera mujer negra en conquistar una gobernación en la historia de Estados Unidos. Su victoria no solo rompió una barrera racial y de género, sino que además devolvió el control de un estado sureño, vinculado a un pasado esclavista y dominado por los republicanos durante más de dos décadas, a las filas demócratas.
La representación de los pueblos originarios también dio un salto cualitativo. En Nuevo México, la demócrata Deb Haaland, integrante de la tribu laguna pueblo y quien fuera secretaria del Interior durante la administración de Joe Biden, venció al republicano Gregg Hull. Así, la primera mujer originaria estadounidense en haber ocupado un cargo de secretaria en el gabinete se convirtió también en la primera representante de esta población en alcanzar una gobernación en el país. A este logro sin precedentes se sumó la elección de Peggy Flanagan, quien desde ayer es la primera senadora originaria estadounidense por el estado de Minnesota.

El poder latino se consolida
La comunidad latina, uno de los grupos demográficos de mayor crecimiento en Estados Unidos, también celebró victorias históricas. En Texas, la demócrata Gina Hinojosa desbancó al republicano Greg Abbott, quien buscaba la reelección, y se convirtió en la primera mujer latina en gobernar ese estado fronterizo.
Mientras tanto, en California, el demócrata Xavier Becerra se impuso al republicano Steve Hilton y pasa a ser el primer latino en ganar la gobernación del estado más poblado del país, sucediendo a Gavin Newsom.
“Tenemos que cumplir, no solo prometer.”
— Xavier Becerra (@XavierBecerra) October 21, 2026
La crisis de vivienda exige soluciones, no más excusas. Menos burocracia, más construcción y viviendas que las familias trabajadoras puedan pagar. pic.twitter.com/WcJspT2Qbu
Musulmanes y afroamericanos rompen barreras
En Míchigan, el demócrata progresista Abdul El-Sayed es ya el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos. Este médico de 42 años, conocido por su franqueza, movilizó a los votantes con promesas que incluyen la atención médica universal, para mantener un escaño clave para los demócratas, aunque chocó de frente con la retórica antimusulmana de sus detractores. El Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas elogió a El-Sayed por perseverar a pesar de los «interminables ataques islamófobos» y destacó que «esto es posible cuando nos presentamos y votamos juntos».
En el ámbito estatal, las elecciones también trajeron logros significativos para los afroamericanos. En Wisconsin, el demócrata David Crowley, de 40 años, se alzó con la victoria frente al republicano Tom Tiffany, convirtiéndose en el primer gobernador negro de ese estado.
Por su parte, en Florida, el republicano Byron Donalds, respaldado por Trump, se convirtió en el primer gobernador negro de la historia de ese estado, según las proyecciones. Esta es una de las pocas buenas noticias para Trump en una noche que pasará a la historia como uno de los peores descalabros de su partido en las últimas décadas.
Un Congreso más diverso
De cara al futuro, si el actual líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, gana la presidencia de ese cuerpo legislativo como se espera en el nuevo Congreso, se convertiría en el primer presidente afroamericano de la Cámara en la historia de Estados Unidos.
«Esta fue una elección histórica en la que la gente decidió creer en sí misma y aferrarse de verdad a la esperanza que representa la promesa de este país, rechazando cualquier intento de acallar sus voces», concluyó Shiebler.



