‘MascaLencas’: Promoviendo el comercio justo, una mascarilla a la vez

Imagina Honduras, una red de jóvenes voluntarios, lanzó la campaña “MascaLencas” con el objetivo de recaudar fondos para proveer equipo de bioseguridad a personal de centros de salud en Honduras durante la pandemia.

 

Por María Aguilar

Fotos cortesía de Imagina Honduras

A un año y medio desde que la pandemia COVID-19 sacudió al mundo entero, y con el descubrimiento de nuevas variantes del virus más infecciosas, aún no hay esperanza de salir de nuestros hogares sin el miedo inminente de arrastrar el virus por donde vamos.

 

Con mascarilla y gel desinfectante en mano, esperamos que nuestro momento de vacunarnos llegue, para regresar a la «normalidad». No obstante, entre promesas y excusas, el proceso de vacunación ha sido lento e inaccesible para las poblaciones más vulnerabilizadas del país.

 

De acuerdo a un estudio por Reuters, Honduras está reportando 900 nuevos contagios en promedio cada día, alcanzando el pico más alto de contagios desde que empezó la pandemia. Para personas pudientes, la vacuna está a un vuelo de distancia, pero para la mayoría de Hondureñxs, su protección está en manos del Estado.

 

El 14 de julio, Casa Presidencial Honduras reportó que alrededor de un millón de personas han recibido su primera dosis y 79,737 han completado su carné de vacunación. Comparado al resto de Centroamérica, Honduras figura, junto con Guatemala y Nicaragua, como uno de los países con más bajo número de primeras dosis aplicadas, según datos al 15 de abril.

 

 

 

Frente a estos retos que aún presenta la COVID-19 en el país, una red Hondureña de jóvenes voluntarios vio la oportunidad de combatir la desigualdad en la pandemia y promover el comercio justo, una mascarilla a la vez.

 

Imagina Honduras nace el 8 de Octubre del 2018 por iniciativa de Javi Díaz, un joven Hondureño que se atrevió a soñar una Honduras menos indiferente y más solidaria. “Estaba acostado en un sofá de mi casa y comencé a imaginar una Honduras utópica, donde todo el mundo sea respetuoso, donde todo el mundo sea colaborador,” dijo Díaz.

 

Imagina es una red de jóvenes voluntarios dedicada a apoyar sectores vulnerabilizados del país. Según Díaz, la organización cuenta con más de 300 voluntarios a nivel nacional en ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba y Comayagua, y con voluntarios internacionales asentados en Brasil, España y Estados Unidos.

 

Desde su fundación, Imagina, trabaja en diferentes causas sociales adaptándose a las necesidades poblacionales más urgentes. Desde visitar hospitales públicos y asilos de ancianos, hasta plantar árboles en diferentes áreas del país. Sin embargo, desde el inicio de la pandemia, Imagina ha priorizado la recolección de fondos monetarios para apoyar al personal médico, quienes están al frente de la batalla contra la COVID-19.

 

A través de su campaña #ImaginaDesdeCasa, la organización ha logrado apoyar a más de nueve hospitales alrededor de Honduras, proveyendo insumos de bioseguridad. “Apoyamos al personal médico porque son nuestros hermanos de batas blancas que le han salvado la vida a nuestros familiares, amistades, y seres queridos», explicó Díaz.

 

Personal médico en el Hospital Mario Catarino Rivas, San Pedro Sula recibiendo insumos de seguridad de parte de Imagina. Foto cortesía de Imagina Honduras.

 

A través de plataformas para crowdfunding como GoFundMe y Abrassos, Imagina recibe apoyo de parte de la comunidad para expandir el alcance de sus proyectos. Su amplia red de voluntarixs se encargan de materializar esas donaciones en insumos de bioseguridad como guantes quirúrgicos, cubre zapatos, mascarillas, batas, entre otros componentes de bioseguridad que carecen en centros de salud y hospitales públicos del país.

 

“De parte del departamento de medicina interna queremos dar nuestro sincero agradecimiento a la fundación Imagina por los donativos enviados a nosotros en estos últimos días,” escribió Allan Bueso, médico en servicio social en el Hóspital Mario Catarino Rivas al recibir donaciones de parte del equipo de Imagina. “Estos actos solo nos comprometen aún más para seguir luchando por nuestra población, para que, juntos podamos superar esta terrible crisis sanitaria que está sucediendo en nuestro país.”

 

El apoyo al sector de salud de parte de organizaciones como Imagina no han sido en vano, ya que denuncias de corrupción frente a la pandemia y la politización de las vacunas durante el año electoral han debilitado al sistema de salud pública en el país. “Mirabamos este frío, como este poco actuar de nuestros líderes políticos y sociales que no tomaban acciones,” mencionó Díaz. “Y la acción que tomaron fue ineficiente para la crisis de la pandemia COVID-19.”

 

Saturados, desprotegidos y desabastecidos se encuentran los hospitales públicos en el país que ocupa el primer lugar de Centroamérica con mayor tasa de letalidad por COVID-19 y el tercero número de muertes. En una entrevista para la Agencia EFE, Suyapa Sosa, la presidenta de la Asociación de Médicos del Instituto Nacional Cardiopulmonar, aseguró que “todavía no ha llegado a lo peor de la pandemia, todavía nos falta mucho más.»

 

A falta de respuesta gubernamental en el marco de la pandemia, diferentes organizaciones como Imagina se han propuesto aportar su “granito de arena” para aliviar el impacto de la pandemia y recientemente, de los devastadores efectos de las tormentas Eta y Iota.

 

Pero entre diversas iniciativas y proyectos de ayuda humanitaria, Imagina Desde Casa se destaca por su énfasis en el comercio justo.

 

‘MascaLenca,’ o mascarilla de la solidaridad, es un producto elaborado por la comunidad Lenca ubicada en la Aldea El Cacao, Intibucá. Esta iniciativa, de acuerdo a Díaz, surge al evaluar la crisis económica, social y cultural que ha impactado fuertemente a los pueblos originarios del país, los cuales, en circunstancias habituales, se sostenían del turismo, la ganadería, artesanía y la venta de textiles.

 

“En el momento que nos mandan a todos a nuestras casa, [las personas originarias] ya no pueden ir a las ciudades o pueblos a vender sus productos y pierden sus trabajos», comentó Díaz. “Entonces nosotros pensamos, ¿Cómo podemos también apoyarles? Así nace este proyecto.”

 

Las MascaLencas — un juego de palabras entre ‘mascarillas’ y Lencas, la comunidad étnica de Honduras conocida por el colorido patrón de sus telares — son un producto innovador que, en el marco de la pandemia, beneficia de manera interseccional a los sectores de salud pública, pueblos originarios, y a los pequeños empresarios.

 

Las MascaLencas están disponibles para todas las poblaciones sin distinción de edad, tamaño o género. Fotografía cortesía de Imagina Honduras.

 

Alexia Bardales, voluntaria de la comisión administrativa, explicó cómo las MascaLencas transforman el propósito de las mascarillas. “Durante la pandemia, lo primordial es la mascarilla, pero hay cientos de personas que han hecho su negocio vendiendo mascarillas,” dijo. “Vimos que no había mascarillas elaboradas con telas Lencas y la oportunidad de apoyar a las mujeres de la comunidad que viven de vender sus artesanías.”

 

Los telares de la Aldea El Cacao en Intibucá son reconocidos por su detalle, color y textura. Utilizados comúnmente para la confección de vestimenta tradicional, las mujeres Lencas impulsan su cultura a través de su arte.

 

“No es solamente moda, o porque son bonitos los colores,” dijo Díaz. “Las MascaLencas promueven el patrimonio cultural y logramos apoyar económicamente a las mujeres Lencas.”

 

 

 

Pese a que las telas Lencas se han comercializado por grandes industrias dentro del país, éstas son imitaciones y no benefician directamente a la comunidad originaria. Para Díaz, la compra de estos productos falsos son una forma de abusar y apropiarse de la cultura del pueblo. “Es importante saber y reconocer de dónde vienen las cosas que compramos», dijo. “La materia prima de nuestros productos viene directamente de la labor de las mujeres Lencas.”

 

Desde su lanzamiento el 31 de Mayo, la campaña ha logrado financiar una donación de insumos de bioseguridad al Hospital Regional Público de Choluteca, y según Díaz, un porcentaje de la venta de las MascaLencas está destinado precisamente a continuar combatiendo la COVID-19.

 

El proceso de compra de las telas, la confección de las mascarillas, y el envío al consumidor final es toda una hazaña. No obstante, el producto final beneficia tanto a mujeres Lencas emprendedoras como a mujeres costureras y a motoristas hondureños para apoyar a la pequeña empresa. Desde la aldea El Cacao hasta las puertas de sus casas, las mascarillas de la solidaridad son más que una protección frente a la COVID-19. Las MascaLencas son una oportunidad de imaginar una Honduras sana, una Honduras sin barreras.

 

 

 

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