En el marco del 25N se realizan acciones para generar conciencia sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, que sigue siendo una de las violaciones de derechos humanos más extendidas en el mundo
Por Flor Euceda
«Me convertí en luchadora social porque me identifico con mis hermanas, las mujeres, y, sobre todo, porque creo en la justicia»
Elena Caffarena
Tegucigalpa, Honduras. Fue un 25 de noviembre de 1960 cuando las hermanas Mirabal, dominicanas, fueron brutalmente asesinadas por ser mujeres y activistas. Su único crimen fue haber luchado por sus derechos contra el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961). En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 48/104 para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la cual define este tipo de violencia como «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada». Como consecuencia, respaldando esta decisión, en 1999 la Asamblea General proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En el marco del 25N se realizan una serie de acciones que buscan generar conciencia sobre el flagelo que representa la violencia contra las mujeres y las niñas, la cual sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y generalizadas en el mundo. Se calcula que, a nivel global, 736 millones de mujeres -casi una de cada tres- han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida.
Las razones sobran: las mujeres siguen alzando la voz en Honduras
El alcance cada vez más amplio de internet, la rápida propagación de la información móvil y el uso generalizado de las redes sociales, combinados con la actual pandemia de violencia contra mujeres y niñas, han contribuido a que la ciberviolencia contra estos grupos de población se haya convertido en un problema creciente de proporciones mundiales y con consecuencias económicas y sociales potencialmente significativas. Según datos reportados por el Estudio de Ciberviolencia contra Mujeres en Honduras, publicado por el Centro de Derechos de Mujeres, en Honduras el 77% de las mujeres ha sufrido ciberviolencia, como acoso, desprestigio, amenazas o divulgación de información íntima, entre otras formas de violencia relacionadas con la tecnología.
Respondiendo a esta problemática, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, a través de la Facultad de Ciencias Sociales y el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (Iudpas), convocó a una serie de actividades en el marco de los 16 días de activismo, conmemorando el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Durante estas acciones, se presentaron investigaciones y resultados académicos relacionados con la violencia basada en género, además de mostrar el Boletín Autónomo número 18 sobre Muertes Violentas de Mujeres y Femicidios. El boletín mostró cifras alarmantes: cada 28 horas murió de forma violenta una mujer en 2022 y, de enero a octubre de 2023, 333 han sido asesinadas.

Una de las acciones que captaron la atención de estudiantes, representantes de la sociedad civil y el gobierno fue el foro Conectadas y protegidas: juntas contra la violencia digital hacia las mujeres. Este evento expuso los retos y desafíos que enfrenta el país en la sanción de la ciberviolencia basada en género, además de destacar la lucha contra la violencia digital liderada por diversas activistas hondureñas. Durante este espacio, llevado a cabo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), se explicó que la violencia contra mujeres y niñas puede manifestarse en diversas formas, incluyendo la violencia sexual, psicológica y, según las tendencias actuales, la violencia digital, la cual compromete la situación presente o futura de la víctima debido a información divulgada en línea.
La mesa principal estuvo integrada por Marcia Aguiluz, abogada y experta internacional en derechos humanos; Vanessa Siliezar, docente del Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico; Silvia Ayala, diputada e integrante de la Comisión de Género del Congreso Nacional; Erleny Martínez, representante del Comisionado Universitario de la UNAH; e Iris Alas, joven activista de derechos y seguridad digital, representante del Laboratorio Ciudadano.

Entre lo más destacado del foro, la congresista Silvia Ayala reconoció las debilidades que aún enfrenta el Estado de Honduras al responder a denuncias sobre violencia digital. En la mayoría de los casos de denuncia de ciberviolencia, la mujer es revictimizada y enfrenta múltiples obstáculos para iniciar un proceso de denuncia, lo que termina desalentándolas. La congresista también mencionó que fue víctima de violencia digital por ser mujer y estar involucrada en la política del país. Ante esto, Silvia Ayala indicó que desde el Poder Legislativo se está trabajando en tener la versión final del proyecto de Ley Integral contra la violencia hacia las Mujeres, un proyecto elaborado por organizaciones de mujeres que incluye penas y castigos sobre este delito.
Pero sin duda, lo más impactante de este espacio fue el relato de ciberviolencia que la activista Iris Alas narró en su ponencia. Este relato, que bien podría ser el de miles de mujeres hondureñas, fue un golpe duro para aquellos que durante años han ignorado esta forma de violencia.
«Yo fui víctima de violencia digital», mencionó Iris, quien desde la resistencia y la fortaleza relató los sucesos que vivió cuando fue violentada por su entonces pareja sentimental y posteriormente por el agente que supuestamente la ayudaría con el proceso de investigación tras la denuncia que presentó contra su primer agresor. Siendo una adolescente de apenas 17 años, Iris vivió una situación que nadie debería experimentar, pero que lamentablemente parece ser la realidad de muchas hondureñas. Cuando su pareja de entonces difundió sus fotografías íntimas en un grupo de contenido sexual en la red social Telegram, Iris mencionó que de repente muchos hombres comenzaron a acosarla a través de sus redes sociales.

Ante la pesadilla que representó ese proceso para una Iris de 17 años, decidió presentar una denuncia ante la fiscalía en San Pedro Sula, departamento de Cortés, donde residía. Iris fue violentada primero por su entonces pareja y luego por aquellos a quienes se suponía que debían servirle y protegerla. Cuando acudió a denunciar a su agresor, la noticia de que el hecho no podía catalogarse como delito fue como un balde de agua fría para ella. Y para empeorar las cosas, el agente policial que la atendió en ese momento, Delian Figueroa, también acosó a la joven activista. Según relató Iris: «Él me pedía más fotos, quería conocerme, decía que le gustaría estar conmigo. Al principio quedé totalmente decepcionada porque supuestamente era la policía la que me iba a ayudar».
Este proceso dejó secuelas en la vida de la joven activista, pero también fue el impulso para que liderara la lucha para impulsar una Ley Olimpia y la firma del Convenio de Budapest, ambas herramientas legales para mejorar la investigación de este delito y evitar que ninguna mujer o niña pase por lo que ella vivió.

25N: Inauguración de los 16 días de activismo 2023
El sábado 25 de noviembre, el Centro Cultural España en Tegucigalpa (CCET), la Unión Europea en Honduras y las Naciones Unidas lideraron un espacio de encuentro y reflexión en el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer. Este evento, que contó con la presencia de colectivos y organizaciones feministas, inauguró los 16 días de activismo, mostrando el compromiso de sumarse a esta campaña por parte del CCET, la Unión Europea y las Naciones Unidas.

Entre lo más destacado de la programación, se presentó un espacio destinado a las más pequeñas, las niñas, a través de la presentación y narración del cuento «Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes», a cargo del grupo Debutantes de Oro. A partir de las 2:00 p. m., se dio inicio al resto de actividades, con la apertura a cargo de la Batucada Rebelde Feminista, quienes, con consignas, brindaron un ambiente de alegría y lucha, dando pie al resto de actividades que incluían stands informativos de organizaciones de la sociedad civil, colectivos feministas, entre otros. También se ofreció un espacio a mujeres emprendedoras para que pudieran comercializar sus negocios ante los presentes.
Otro momento destacado de este día fue la exposición de la campaña «Informar es Cuidar», liderada por Nosotras Lideramos – We Lead. Esta campaña presenta tres esculturas que narran las historias de Daniela, José y Andrea, representando así las historias de miles de jóvenes hondureños que no tienen acceso a educación sexual integral en Honduras.
Esta jornada de reflexión y lucha culminó con un concierto a cargo de Cecilia Bu, Arlyn Moradel y Magosh, quienes, con sus letras disidentes y llenas de lucha, cerraron de manera excepcional el día.




