Ante los desafíos en el occidente de Honduras, Medusa Draga surge con un concepto de lucha y libertad, buscando reivindicar los derechos denegados a las personas diversas sin perder su esencia disruptiva
Por Iliana Castillo
Santa Rosa de Copán. En Honduras, el activismo LGBTI se desarrolla en un contexto marcado por profundas desigualdades sociales, altos índices de violencia y discriminación hacia las personas diversas. Las personas LGBTIQ+ enfrentan amplias barreras legales, sociales y culturales. La visibilidad y organización de activistas han sido fundamental para avanzar en los temas de derechos, aunque la realidad cotidiana sigue reflejando altos índices de crímenes de odio, impunidad judicial y falta de acceso a servicios básicos como salud y educación inclusiva.
El activismo LGBTI en Honduras se concentra en las principales ciudades del país, como Tegucigalpa y San Pedro Sula. Estas áreas urbanas no sólo albergan la mayoría de las organizaciones y movimientos LGBTI, sino que también son claves en actividades de visibilización, protesta y defensa de derechos. Aunque hay esfuerzos para expandir el activismo a otras regiones, la centralización geográfica refleja desafíos en la representación y acceso a recursos para comunidades LGBTI fuera de los centros urbanos.

Ante los desafíos enfrentados en el occidente de Honduras, Medusa Draga surge con un concepto arraigado de lucha y libertad, buscando reivindicar los derechos denegados a las personas diversas sin perder su esencia disruptiva. Su debut como artista del performance ocurrió en diciembre de 2022 frente a un grupo social en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), marcando su entrada con una expresión artística cargada de protesta y ruido.
“Lo más difícil de vivir y expresarme en el occidente de Honduras es el constante miedo al enfrentarme a las violencias y homofobias presentes en el ambiente. Es un miedo latente de ser víctima de violencia en las calles, especialmente cuando Medusa sale a manifestarse en espacios públicos, donde mi arte y persona convergen. Mi mayor lucha diaria es contra este miedo interior. Aunque he logrado crear espacios donde Medusa puede expresarse, estos temores siguen arraigados en la realidad de las personas diversas que viven en países como Honduras, donde la violencia está normalizada y permea la vida”, mencionó el activista.
“Un punto crítico en mi artivismo fue alcanzar visibilidad a nivel local, lo que atrajo la atención de medios periodísticos y académicos. Sin embargo, este reconocimiento coincidió con épocas donde se desarrollaban protestas lideradas por grupos religiosos que promueven valores tradicionales, creando obstáculos y propagando discursos de odio y discriminación hacia las personas diversas en la ciudad de Santa Rosa de Copán. Desde la rabia y la rebeldía, vi estas circunstancias como oportunidades para intensificar mi activismo. Mi presentación en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se convirtió en un momento crucial para responder a las olas de ataques”.
Durante este evento, Medusa exhibía un cartel que proclamaba: “En Santa Rosa de Copán también existimos las personas diversas y yo me manifiesto por todos aquellos que no pueden hacerlo”. Este acto no sólo fue una declaración de presencia. sino también un llamado a la acción en defensa de la diversidad y contra la discriminación.

En occidente se enfrentan violencias estructurales y homolesbotransfobia. “Me pregunto cómo lidiar con una sociedad homofóbica que me ve feminizado y como objeto de consumo, perdiendo la intencionalidad de Medusa como arte de protesta. En mi arte, me he sentido acosada y violentada como persona diversa, especialmente cuando estoy en la calle vestida como draga. No contamos con un sistema de justicia que nos respalde”, resaltó el artivista.
Según la Red Lésbica Catrachas, en la última década se han registrado 388 muertes violentas de personas de la comunidad, lo que genera un miedo constante.
“He recibido mucho rechazo, pero también ternura, y me he apoyado en esto para hacer eco de mi arte. He tenido el privilegio de encontrarme con personas diversas y conscientes que me han dado acceso a espacios culturales, académicos y sociales. Me da satisfacción ver cómo entre personas diversas nos apoyamos y abrimos caminos para que más personas puedan avanzar”.
Medusa ha sido recibida en Copán con emociones variadas, desde el repudio hasta la ternura. Recuerda a figuras copanecas como Roberto Zelaya y su personaje Betty, quien rompió estigmas con su arte. “En el futuro, me visualizo como una gran artivista draga, generando conciencia y abriendo espacios, sin dejar de lado la protesta que es la esencia de Medusa, anhelando que en occidente se abran más espacios para nuestra lucha”.




