Minería ilegal causa grave amenaza ambiental en comunidad tolupán al contaminar el río Tepemechín con químicos tóxicos
Por Lissy Serén
Tegucigalpa, Honduras. Grave contaminación sufre el río Tepemechín debido a la minería artesanal desarrollada en la zona, denunciaron representantes de la comunidad tolupán de Victoria, Yoro.
La presidenta del Consejo Tribal de Las Vegas de Tepemechín, Marta Gracia Ramos, alzó la voz en nombre de esta comunidad indígena para denunciar que el color y estado del agua del río son claros indicadores de la presencia de contaminantes.
“Un día soleado, sin lluvias recientes, y el río se encuentra convertido en puro lodo. Esta es una señal de que la minería artesanal está trabajando activamente”, denunció Ramos.
La presidenta del Consejo lamentó además que no ha habido ninguna inspección, a pesar de las múltiples denuncias ante las autoridades competentes sobre la contaminación minera.
Ni para bañarse sirve
Marta Gracia Ramos alertó sobre los riesgos para la salud, ya que muchas familias y niños utilizan el río para bañarse, especialmente en Semana Santa. Sin embargo, la contaminación del agua ha alejado a la población.
Según la presidenta del Consejo Tribal, en los análisis previos del agua del río se han detectado niveles de mercurio y otros químicos peligrosos y dañinos para la salud. Estos químicos sirven a los mineros para lavar el oro directamente en el río.
La lideresa denunció que, en visitas anteriores, el Ministerio Público encontró envases de mercurio y otros químicos, pero no ha actuado. Apuntó que, aun teniendo las evidencias, no quieren intervenir.

Son víctimas del abandono
Marta Gracia Ramos hizo un llamado urgente a las autoridades para que realicen inspecciones inmediatas y tomen medidas legales contra los responsables.
Advirtió, asimismo, que la contaminación del río Tepemechín no solo afecta a la comunidad indígena tolupán. Además, perjudica a todo el municipio de Victoria y zonas aledañas debido a que se trata de un afluente que desemboca en áreas de uso comunitario.
De esta manera se pone en manifiesto una vez más el abandono institucional que enfrentan muchas comunidades indígenas frente a los daños ambientales provocados por actividades extractivas irregulares.



