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Sistema político sigue bloqueando participación de las mujeres en Honduras

La primera encuesta nacional sobre la percepción de las mujeres en política revela que partidos, estereotipos y falta de recursos […]

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La primera encuesta nacional sobre la percepción de las mujeres en política revela que partidos, estereotipos y falta de recursos son las principales barreras para la democracia paritaria

Por Nazareth Gómez

Tegucigalpa, Honduras. ¿Cómo la ciudadanía percibe la participación de las mujeres en los espacios de poder? Esa es la pregunta que busca responder la primera encuesta de percepción sobre mujeres Mecanismos que bloquean la participación en política.

Este sondeo nacional presentado por el Centro de Estudios para la Democracia (Cespad), en conjunto con ComunH y el Centro de Estudios de la Mujer-Honduras (CEM-H), confirma que el sistema político hondureño sigue estructurado bajo lógica patriarcal que restringe el acceso de las mujeres a la toma de decisiones.

El estudio, apoyado por Oxfam Honduras y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), se basa en 1,200 encuestas telefónicas y grupos focales. 

La encuesta ofrece un panorama sobre cómo la ciudadanía percibe la participación de las mujeres en los espacios de poder. 

Los resultados confirman que el sistema político hondureño continúa estructurado bajo lógicas patriarcales que restringen el acceso de las mujeres a la toma de decisiones.

Partidos políticos y recursos: las barreras más visibles

Los datos muestran que las principales trabas a la participación femenina se originan en los propios partidos políticos, descritos como estructuras jerárquicas y poco democráticas. 

Entre los obstáculos más señalados están la cultura machista interna, la falta de recursos económicos, la ausencia de leyes efectivas, la violencia política y la escasa formación política.

Aunque las mujeres representan más de la mitad de la población y del padrón electoral, su presencia en los espacios de poder sigue siendo mínima: 27% en el Congreso Nacional y 6.4% en las alcaldías.

El informe advierte, además, que el 15% de la deuda política destinado por ley al fortalecimiento del liderazgo femenino no se utiliza con transparencia, convirtiéndose en una barrera adicional. En muchos casos, los partidos no garantizan que esos fondos lleguen realmente a las candidatas.

Cargas de cuidado y violencia política: obstáculos persistentes

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es la sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado, que limita el tiempo y la energía de las mujeres para participar en política. 

A pesar de su impacto, más del 30% de la población no identifica esta carga como un obstáculo, lo que evidencia la permanencia de visiones tradicionales sobre el rol femenino.

El estudio también destaca la violencia política de género como un fenómeno extendido y naturalizado. En los grupos focales, mujeres relataron haber enfrentado ataques, hostigamientos y descalificaciones que buscan excluirlas del debate público. 

Asimismo, los medios de comunicación fueron señalados por contribuir a esa normalización al reproducir discursos ofensivos o centrarse en aspectos superficiales antes que en las propuestas de las mujeres.

Una sociedad que apoya la paridad, pero no la practica

El 87% de la ciudadanía consultada se declaró a favor de la paridad política. Sin embargo, esa aceptación no se refleja en los resultados electorales. Esto se debe a que, tras las elecciones primarias, la cantidad de mujeres candidatas disminuye significativamente en las generales. El resultado videncia mecanismos institucionales que restringen su avance.

Pese a que la mayoría reconoce la capacidad y honestidad de las mujeres, los partidos continúan reproduciendo prácticas de exclusión. Siguen siendo relegadas a cargos secundarios o simbólicos, mientras los espacios de poder se mantienen bajo control masculino.

Llamado a la acción

El informe concluye que las mujeres sí desean y buscan participar, pero el sistema político no les ofrece condiciones justas. Por ello, las organizaciones impulsoras del estudio llaman a garantizar la aplicación del 15% de los fondos partidarios para mujeres, aprobar la Ley contra la Violencia Política hacia las Mujeres y fortalecer las escuelas de formación política dentro de los partidos.

El estudio subraya que sin evidencias no hay transformación posible, y que el desafío está en romper los mecanismos que sostienen la desigualdad. 

Avanzar hacia una democracia paritaria, concluyen las organizaciones, implica no solo abrir espacios para las mujeres. También es necesario transformar las estructuras que históricamente las han mantenido al margen del poder.

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