Kimberlyn Menjívar volvió deportada a Honduras, pero su hijo quedó al cuidado de migración en Minnesota. Su familia exige la reunificación
Por Redacción de RSM
Tegucigalpa, Honduras. Un nuevo caso de separación familiar ha encendido las alarmas sobre el trato a migrantes. Se trata de la hondureña Kimberlyn Yaritza Menjívar Aguilar, deportada desde Minneapolis, Minnesota, a Honduras sin su bebé de apenas ocho meses de edad. Familiares de Kimberlyn confirmaron el hecho que han difundido defensores de derechos humanos.
La deportación se habría llevado a cabo en los últimos días, dejando al menor, de nacionalidad estadounidense por haber nacido en ese país, bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). La noticia ha sumido a la familia en una profunda angustia y ha generado un reclamo unánime por la inmediata reunificación.

El relato familiar: una deportación inesperada
De acuerdo con el diputado hondureño Alcibiades Orellana, quien compartió el caso en sus redes sociales, y declaraciones de la propia familia recogidas por medios locales, deportaron a Kimberlyn de manera sorpresiva. Según su relato, las autoridades migratorias no le permitieron llevar consigo a su hijo, argumentando procesos legales distintos.
La familia en Honduras ha expresado su desconsuelo y preocupación por el bienestar del bebé, quien se encuentra separado de su madre en una etapa crucial de desarrollo. «Ella está destrozada. Lo único que pide es que le devuelvan a su hijo», declaró un familiar a la prensa hondureña. La incertidumbre sobre las condiciones en las que se encuentra el menor y los plazos para su regreso aumentan su desesperación.
¿Qué dice la ley? Nacionalidad y custodia
Este caso pone sobre la mesa la complejidad legal cuando un niño nace en suelo estadounidense, lo que automáticamente le otorga la ciudadanía de ese país, mientras sus padres son migrantes en situación irregular. Aunque el bebé es ciudadano estadounidense, la custodia primaria recae en la madre.
Organizaciones de derechos migrantes señalan que, en circunstancias normales, las políticas buscan evitar la separación de familias, especialmente cuando se trata de niños tan pequeños. La deportación de la madre sin su hijo lactante parece contradecir estos principios, generando cuestionamientos sobre el protocolo específico aplicado en este caso.
Un reclamo que cruza fronteras
La situación ha traspasado las fronteras, convirtiéndose en un tema de interés nacional en Honduras. El diputado Orellana, entre otros, ha exigido al Gobierno hondureño gestionar ante las autoridades estadounidenses la repatriación del menor con su madre.
Hasta el momento, no ha habido un comunicado oficial de ICE detallando los motivos específicos de la separación o el plan para la reunificación familiar. La presión, sin embargo, aumenta tanto desde Honduras como desde comunidades migrantes en Estados Unidos, que claman por una solución humanitaria inmediata.

La angustiosa espera por la reunificación
Mientras las gestiones diplomáticas y legales podrían iniciarse, Kimberlyn espera en Honduras con el dolor de una separación forzada. Su caso se suma a otros similares que han documentado organizaciones humanitarias, reflejando el trauma profundamente humano detrás de las políticas de inmigración.
La familia y sus representantes insisten en que el bienestar del niño está en serio riesgo al estar lejos de su madre. Exigen además que prioricen su regreso a Honduras, donde su familia puede cuidarlo mientras se resuelve la situación migratoria de la madre de manera integral.



