La liberación del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico, arriesga la credibilidad de la política exterior de EUA, según WOLA
Por Redacción de RSM
Tegucigalpa, Honduras. Un nuevo reporte de la organización de derechos humanos WOLA expone las consecuencias dañinas del reciente indulto del presidente de EUA, Donald Trump, a Juan Orlando Hernández (JOH). Entre los resultados perjudiciales de este indulto se cuenta el riesgo de socavar la credibilidad del sistema de justicia de EUA. «Incluso los funcionarios de más alto nivel podrían verse protegidos cuando convenga a sus intereses políticos o estratégicos», lamenta el organismo internacional.
En un movimiento que ha reverberado desde los tribunales federales de Manhattan hasta las calles de Honduras, el presidente Donald Trump indultó y liberó el 1 de diciembre de 2025 a JOH. La decisión, anunciada tres días antes en redes sociales, revirtió una condena histórica de 45 años de prisión por narcotráfico a gran escala y corrupción.
Este acto no solo liberó a uno de los narcotraficantes más poderosos jamás condenados en Estados Unidos, sino que arrojó una densa sombra sobre la coherencia de la política antidrogas estadounidense, el Estado de derecho y el futuro de la lucha contra la impunidad en América Central, señala el reportaje de WOLA.

JOH y «el narcotráfico patrocinado por el Estado»
La gravedad del caso contra Juan Orlando Hernández es difícil de exagerar, señala WOLA en su reporte. En junio de 2024, un juez federal lo sentenció a 45 años tras las rejas, respaldando el veredicto de un jurado que lo encontró culpable de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y usar armas de fuego para promover el tráfico. Los fiscales pintaron un cuadro de corrupción sistémica y «narcotráfico patrocinado por el Estado».
WOLA agrega que, desde al menos 2004, y durante sus períodos como congresista, presidente del Congreso y presidente de la República (2014-2022), JOH utilizó instituciones públicas, la Policía Nacional y el ejército hondureño para proteger el tránsito de cocaína. La fiscalía documentó que bajo su protección se movilizaron más de 400 toneladas de la droga.
Asimismo, señala la organización defensora, millones en sobornos del narcotráfico financiaron el ascenso político de JOH. Un ejemplo emblemático fue un pago de aproximadamente un millón de dólares del Cártel de Sinaloa, a través de Joaquín Chapo Guzmán, a su hermano Tony Hernández, a cambio de protección. Este dinero, argumentaron los fiscales, sirvió también para sobornar funcionarios electorales y asegurar sus victorias en 2013 y 2017.
Sin embargo, tras una sentencia histórica, sobre JOH csyó una condena de 45 años no fue solo por el volumen de droga, sino por el «impacto corrosivo» de sus acciones en las instituciones hondureñas y el daño a comunidades estadounidenses. Representó un hito en la rendición de cuentas para las élites coludidas con el crimen organizado.
Retórica antidroga vs. acción política
El indulto crea una contradicción flagrante en la postura pública de la administración Trump y genera profundas implicaciones para la política exterior, indica el reporte de WOLA.
Al anular una condena obtenida tras un debido proceso robusto, Estados Unidos envía un mensaje peligroso. ¿Por qué? Porque incluso las condenas por los crímenes más graves pueden ser reversibles por conveniencia política. Esto socava casos emblemáticos similares, como el del exsecretario de Seguridad mexicano Genaro García Luna, y erosiona la confianza de los socios regionales en los compromisos de EUA con el Estado de derecho.
Además, con esta acción del gobierno de EUA se crea un doble estándar en la «guerra contra las drogas». Así, «al mismo tiempo que Trump utiliza al ejército estadounidense para presionar al régimen autoritario venezolano liderado por Nicolás Maduro, presentándolo como una operación antinarcóticos, Trump indulta a un expresidente que fue condenado por usar su cargo para facilitar el envío de cantidades masivas de cocaína a Estados Unidos«, afirma WOLA. La retórica que presenta a Venezuela como un «Estado narco» choca con la absolución del arquitecto de un «narcoestado» comprobado en Honduras.
El legado de represión e impunidad
El indulto no solo blanquea crímenes de narcotráfico. Durante los gobiernos de JOH, Honduras se volvió uno de los países más peligrosos para defensores de derechos humanos, periodistas y ambientalistas.
A los largo de ambos mandatos de Hernández se desató la violencia e impunidad. Un símbolo de esta violencia es el asesinato de la líder indígena Berta Cáceres en 2016. Estimaciones de la sociedad civil indican que durante las presidencias de JOH hubo al menos 48 asesinatos de periodistas y defensores, con una tasa de impunidad que ronda el 90%. El Estado falló sistemáticamente en proteger a los más vulnerables.
Además, el régimen de Hernández fue un laboratorio de crisis democrática y represión, agrega WOLA. La polémica reelección de JOH en 2017, lograda tras cambios constitucionales cuestionables, desató una crisis política. «Las fuerzas de seguridad reprimieron importantes protestas, y la policía militar y policial hizo un uso excesivo de la fuerza, incluyendo munición real, contra los manifestantes», asegura la organización de derechos humanos. Este legado de represión también queda sin respuesta tras el indulto.
¿Qué sigue?
La decisión de Trump ha desatado una tormenta de críticas y prepara el terreno para nuevas tensiones.
Entre las reacciones a la acción de Trump se encuentra el rechazo de legisladores de ambos partidos que han condenado el indulto. Se han presentado resoluciones formales de rechazo (H.Res. 929 y S.Res. 530) y es probable que el Congreso ejerza su poder de supervisión para investigar los motivos detrás de la decisión y evaluar su impacto en la seguridad nacional y las relaciones con América Central.
Mientras tanto, Honduras reactivó su justicia. Lejos de quedar absuelto, las autoridades hondureñas ya han reactivado procesos legales internos contra Hernández por cargos de fraude y lavado de dinero, y han solicitado una orden de arresto internacional. Esto sugiere un largo camino de batallas legales y potencial fricción diplomática entre Washington y Tegucigalpa.

En resumen, el indulto a JOH es un mensaje peligroso para la región, señala WOLA. El indulto podría interpretarse como una licencia para la impunidad de las élites corruptas, debilitando la cooperación en seguridad y desalentando a los actores que arriesgan todo para combatir el crimen organizado y la corrupción desde dentro.



