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La calle del miedo en Minneapolis: agente del ICE mata a balazos a mujer en su auto 

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La mayor operación migratoria de ICE en Minneapolis acaba en una muerte que enfrenta a la ciudad con el gobierno de Trump y pone en jaque el derecho a protestar

Por Redacción de RSM

Minneapolis, Estados Unidos. Una agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mató a tiros a Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años, en una calle residencial del sur de Minneapolis durante una masiva operación federal de inmigración.

El suceso, ocurrido en la intersección de la calle 34 y la avenida Portland, ha desatado una crisis política sin precedentes. Mientras el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justifica los disparos como defensa propia, el alcalde y el gobernador de Minnesota acusan al gobierno de Trump de sembrar el caos y exigen la retirada inmediata de los agentes federales. La investigación, ahora en manos del FBI, busca determinar si el uso de la fuerza fue proporcional.

ICE MATA. Los manifestantes se abrazan cerca de la escena en Minneapolis, donde un oficial federal de inmigración disparó fatalmente a una mujer el miércoles. Foto: David Guttenfelder/The New York Times

Las voces del enfrentamiento

El relato de lo sucedido está partido en dos narrativas diametralmente opuestas, que reflejan la profunda grieta política del país.

La versión federal habla de “un alborotador violento». La portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, afirmó que los agentes se encontraron con «alborotadores» y que la víctima «convirtió su vehículo en un arma, intentando atropellar a nuestros agentes para matarlos». A continuación, un agente de ICE, «temiendo por su vida», realizó «disparos defensivos». El presidente Donald Trump respaldó esta versión en Truth Social, calificando a la conductora de «desordenada» y «violenta».

La versión local y de testigos: «Fue una ejecución». El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, tras ver el vídeo del incidente, desmintió categóricamente la autodefensa: «Esto es una mierda. Esto fue un agente usando su poder de forma imprudente, lo que resultó en la muerte de alguien». Testigos presenciales describieron una escena confusa y contradictoria.

Caitlin Callenson, vecina de la zona, relató a MPR News que los agentes dieron órdenes contradictorias a la conductora. Mientras unos le gritaban que se fuera, otro se acercaba a su puerta y le ordenaba salir del coche. En ese momento, un agente frente al vehículo abrió fuego. Emily Heller, otra testigo, describió al agente «estirado sobre el capó del coche disparándole en la cara tres o cuatro veces».

Más allá de un tiroteo aislado

Este incidente no es un hecho aislado, sino el punto de ebullición de una serie de tensiones estructurales que definen la política estadounidense actual.

  1. La militarización de la política migratoria. El tiroteo ocurrió en el marco de la «mayor operación del DHS hasta la fecha», con 2,000 agentes desplegados en el área metropolitana. Esta escalada representa una política de mano dura que prioriza las redadas masivas, creando un ambiente de miedo en comunidades con alta presencia migrante.
  2. El enfrentamiento federal-local: La reacción del gobierno estatal y local fue inmediata y furibunda. El gobernador demócrata Tim Walz activó una alerta para preparar a la Guardia Nacional y acusó al gobierno federal de buscar un «espectáculo». El alcalde Frey fue más allá: «Al ICE, váyanse al carajo. Lo que están haciendo no es dar seguridad a Estados Unidos. Lo que están haciendo es causar caos». Este pulso cuestiona los límites de la autoridad federal en ciudades que se declaran «santuario».
  3. El derecho a protestar bajo amenaza. La criminalización de la protesta es clave en la narrativa federal. Al tildar a los vecinos de «alborotadores violentos», el DHS justifica una respuesta militarizada. Testigos y senadores estatales como Omar Fateh denunciaron que los agentes impidieron que un médico practicara RCP a la víctima y usaron gases lacrimógenos contra manifestantes.
  4. Un patrón de uso desproporcionado de la fuerza. El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, expresó su «gran preocupación» por las tácticas usadas. Señaló además que en cualquier agencia profesional sería «muy preocupante» disparar a un vehículo cuya ocupante no estaba armada. La fiscal del condado, Mary Moriarty, y el senador Tina Smith exigen una investigación local independiente para garantizar transparencia.

Una herida que reabre todas las demás

La muerte de Renee Good en una calle de Minneapolis es un símbolo poderoso de un país dividido. Es la historia de una política migratoria que se ejerce con fuerza bruta, del choque frontal entre dos niveles de gobierno que se perciben como enemigos, y de una comunidad que ve cómo sus calles se convierten en un campo de batalla político. 

Profundizar en este caso es esencial para entender no solo un trágico error, sino la dirección que está tomando Estados Unidos en uno de los debates más amargos de su historia reciente. La investigación del FBI deberá responder no solo si el agente actuó legalmente, sino también qué tipo de país está dispuesto a permitir que esto suceda.

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