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El presidente quiere que le digan «Papi»

Tras la publicitada imagen sencilla de Nasry Asfura se asoman oscuros secretos

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Por Daniel Fonseca

Foto de portada: Daniel Fonseca

Tegucigalpa, Honduras. Por la forma en que responde la pregunta, pareciera que el señor presidente ha practicado mucho la respuesta. Se centra en el cambio, no da muchos detalles, intenta que no lo vinculen demasiado con el narcotráfico. Al otro lado de la conversación, desde Miami, el periodista de CNN le insiste a Nasry Asfura sobre sus vínculos con el narcotraficante hondureño Juan Orlando Hernández.

—¿Cómo revivir a un partido que tiene a un expresidente condenado a 45 años por narcotráfico en Estados Unidos? —pregunta Fernando de Rincón, quien durante los próximos minutos va a acribillar con preguntas de los casos de corrupción que lleva a las espaldas. Al terminar la entrevista, la primera en acercarse a Asfura es su compañera de fórmula para la vicepresidencia, María Antonieta Mejía.

ELECTO. Nasry Asfura posa en Casa Presidencial en Tegucigalpa.

Papirrin —dice—, no se preocupe. Lo bueno es que ya sabemos cuáles son los argumentos con los que nos van a atacar. 

Es agosto de 2025, faltan dos meses para las elecciones y, al menos yo, no me imagino lo que está por venir. Estamos en el búnker de campaña del Partido Nacional, donde el candidato presidencial —hoy oficializado como presidente tras un proceso electoral lleno de irregularidades y denuncias de fraude— aceptó dar dos entrevistas. Una para el mundialmente conocido periodista de CNN y otra para mí, quien iba asignado por una agencia de prensa internacional para preguntarle cosas sobre sus propuestas de política exterior. Para cuando termine la lista de preguntas, el tiempo se me habrá acabado y no me dará chance de preguntarle lo que realmente querría saber. De todas formas, comprenderé mucho. 

—¿Cómo está tu familia, Dani? ¿Te puedo llamar Dani? —me pregunta Asfura con esas maneras suyas y añade en su voz carrasposa: “Espero que nuestro Señor Dios los tenga con salud”, que es una de esas cosas, empiezo a notar, que le dice a todo mundo. Se lo dijo a Fernando mientras se saludaban antes de la entrevista y se lo dijo a Erick, el técnico de CNN que desde el estudio en Miami le daba instrucciones sobre qué tan alto hablar para que lo escucharan en todo el mundo. Si fuera un acto —no parece un acto—, lo ha sabido mantener durante décadas en la política hondureña: el presidente de Honduras, Nasry Asfura Zablah, es un hombre humilde. 

Uno de los leitmotiv que lo llevaron a la victoria —entre otras cosas— fue “activar la racha”, un eslogan dedicado a la gran masa de hondureños adictos al TikTok, quienes ven en el presidente un hombre sencillo, trabajador, cercano al pueblo: uno de ellos, pero rico. Hoy la racha llega a Casa Presidencial en un evento pequeño, cerrado para la prensa, para no darse baños de grandeza como ha sido tradición durante los traspasos de mando presidencial. En unos días, si todo va como lo han anunciado, el presidente hondureño empezará a eliminar instituciones del gobierno como la Secretaría de Planificación Estratégica (SPE), la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el Programa de Vivienda y Asentamientos Humanos (Convivienda) y el Comisionado Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Condepor). De ahí, el cielo es el límite.

IMAGEN. La propaganda política populariza la imagen de hombre trabajador y sencillo de Nasry Asfura. Foto: redes de Nasry Asfura.

El hombre de la camisa azul y los burros

Nasry Juan Asfura Zablah nació en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958, nieto de inmigrantes palestinos por ambos lados de su familia. Los padres de su padre llegaron a Honduras a finales del siglo XIX y sus abuelos maternos al final de la Primera Guerra Mundial. Como muchas familias palestinas en América Latina, los ancestros de Asfura triunfaron en los negocios y le permitieron convertirse en un importante empresario con negocios en el sector construcción y servicios de mantenimiento, entre otros.

ALINEADO. Luego de la «bendición» de Donald Trump a su candidatura, Asfura, de ascendencia palestina, no tardó en reunirse con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Su ascenso a la Casa Presidencial empezó desde mucho antes de ser ungido por Donald Trump como el elegido para liderar los destinos hondureños. En la alcaldía de Tegucigalpa, se desempeñó como fiscal municipal y asistente de la alcaldesa Alba Nora Gunera de Melgar entre 1990 y 1994. Posteriormente ocupó el puesto de gerente de servicios públicos (1994-1998) y entre 2006 y 2010 fue regidor. Ya para ese entonces era conocido por su eslogan político “Papi a la orden” y los capitalinos lo conocían por la imagen clásica de su camisa azul celeste, arremangada hasta los codos como quien trabaja con las manos, un pantalón jean y un par de botas, los icónicos burros. Periodistas que lo conocieron durante su paso por la alcaldía relatan que era normal verlo supervisando obras de infraestructura en altas horas de la noche, intentando siempre recordar el nombre de todos, con su “espero que nuestro Señor Dios tenga tu familia con salud”.

FRASE. El nuevo presidente tiene una frase favorita: su “espero que nuestro Señor Dios tenga tu familia con salud”. Foto: redes de Nasry Asfura.

Aunque menos conocida, la trayectoria de Nasry Asfura como empresario ha sido uno de los puntos que su campaña intentó resaltar. No solo es un hombre del pueblo, humilde, afable y trabajador. Es un empresario exitoso que sí sabría llevar a flote los destinos del país, dicen. 

POPULAR. Asfura, con sus conocidos burros y su camisa azul arremangada, en una concentración política. Foto: redes de Nasry Asfura.

Famosamente —quizá no tanto como debería—, su nombre apareció en los Pandora Papers, una investigación transnacional que reveló cómo los poderosos del mundo eran parte de entramados de empresas y sociedades offshore, creadas en países con jugosos beneficios fiscales. En algunos casos, estos sirven para evitar pagar impuestos en los países donde operan. En otros casos, sirven para lavar dinero. Una investigación de Contracorriente y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (Clip) reveló que Asfura manejó sociedades offshore en Panamá mientras era alcalde de la capital.

SEÑALADO. El nombre de Asfura, que en esta foto saluda al diputado nacionalista Tomás Zambrano, apareció en el caso Pandora Papers. Foto: redes sociales

Entre otros negocios del presidente destacó la empresa Sulambiente, encargada de la recolección de basura en San Pedro Sula y que ha sido señalada por vínculos con la Mara Salvatrucha 13 (MS-13). Según una investigación de Expediente Público, Asfura fue accionista mayoritario de Sulambiente desde su fundación hasta 2016, periodo en el que embargó las cuentas de la alcaldía por un proceso judicial que le costó al Estado 8.1 millones de dólares, beneficiando directamente al hoy presidente. 

Durante esta incursión al negocio de los desechos se alió con William Vélez Sierra, el “zar de la basura”, un empresario colombiano acusado de pactar con paramilitares en Colombia. En Honduras, uno de sus principales aliados fue Asfura, quien utilizó su red empresarial para pavimentar el camino a los negocios de Vélez. Fue durante esta época que se ganó el apodo de “Papi de la Basura”.

Según un reporte de Insight Crime sobre el control de la MS-13 en el basurero municipal de San Pedro Sula, oficialmente bajo gestión de Sulambiente desde 2014, fuentes de esta empresa y de la MS-13 aseguraron que existía un acuerdo entre Sulambiente y la pandilla de no intervenir en los negocios del otro. Mientras la compañía utilizaba el lugar como vertedero de basura, la pandilla podía operar su negocio de reciclaje irregular. En una respuesta oficial al medio, la empresa de la basura negó cualquier relación con la mara. 

PANDILLA. El presidente Asfura es dueño de la empresa Sulambiente, señalada por vínculos con la Mara Salvatrucha 13. Foto: redes de Nasry Asfura.

El nombre de uno de los grupos criminales más temidos de Honduras y el del presidente se cruzarían otra vez. Semanas previas a las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, habitantes de barrios controlados por la MS-13 en San Pedro Sula y Tegucigalpa fueron amenazadas por la mara para no votar por el Partido Libertad y Refundación. Personas con conocimiento de las amenazas le dijeron a Reportar Sin Miedo que, en algunos casos, la pandilla ordenó a los residentes de los barrios votar por Nasry Asfura y un investigador de una ONG le dijo a The Intercept que, en algunos casos, individuos vinculados con la banda criminal movilizaron a las personas para votar por Asfura “o habría consecuencias”. 

Un cuestionado paso por la alcaldía

Quienes recuerdan la labor de Asfura durante sus dos periodos como alcalde de Tegucigalpa destacan las obras de infraestructura de su gestión. Según registros, durante su periodo se inauguraron al menos tres pasos a desnivel, siete túneles, dos pasos aéreos, siete rotondas y dos puentes por un aproximado de 1.5 mil millones de lempiras. Durante este periodo, para la realización de estas obras, también se talaron 991 árboles, según una nota de Diario El Heraldo. 

Durante su gestión entre 2017 y 2018 Asfura lideró una red de lavados de activos que drenó 28 millones de lempiras de las arcas municipales, según la Unidad Fiscal Especializada contra Redes de Corrupción (Uferco). El presidente fue acusado de malversación de caudales públicos, lavado de activos, violación de los deberes de los funcionarios, uso de documentos falsos y fraude en un proceso penal que no prosperó en las cortes. En diciembre de 2022, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia concedió un amparo a favor del exalcalde, impidiendo que el Ministerio Público continuara la acción penal.

ACUSACIONES. El mandatario con su esposa Lissette Del Cid. Según fiscales, Asfura lideró en 2017-2018 una red de lavado de activos que drenó 28 millones de lempiras de la municipalidad de Tegucigalpa. Foto: redes sociales

Pocos días antes de que Asfura fuera juramentado en su cargo como presidente constitucional de la República de Honduras, Luis Javier Santos, el fiscal de la Uferco que lideró el caso en su contra, fue removido del cargo tras años como uno de los principales actores contra la corrupción en el país. 

A pesar de esto, “la racha” no se detuvo en su arrasador avance hasta la Casa Presidencial. Durante la ceremonia de traspaso de mando, se vio al presidente con esas maneras suyas. Feliz, sencillo y campechano: sin una sombra que lo delate. Sus simpatizantes, de varias partes de la capital, se movilizaron para mostrar su apoyo y felicidad de que, finalmente, Papi sea el presidente. 

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