Aniversario de Berta Cáceres arrancó en La Esperanza, Intibucá, pese a cortes eléctricos y eventos paralelos
Por Lissy Serén
Tegucigalpa, Honduras. Ni los cortes de electricidad lograron opacar la conmemoración del décimo aniversario de la siembra de la defensora del medio ambiente Berta Cáceres, el 28 de febrero.
La interrupción del servicio de energía eléctrica se alargó desde las 10:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche. La suspensión del suministro coincidió con el acto en memoria de la lideresa y afectó la jornada. De manera paralela, una cooperativa de la localidad celebraba su aniversario con actividades festivas.

Diez años de siembra de Berta Cáceres
En el marco del décimo aniversario de la siembra de Berta Cáceres se desarrollaron varias actividades. Los eventos iniciaron el 28 de febrero en La Esperanza, Intibucá, con la visita a la casa de Berta, que se convertirá próximamente en el Museo de Memoria.
Por la noche, el paseo de La Gruta se iluminó con un videomapping con imágenes de Berta Cáceres, creación de la Red Lésbica Catrachas.

También se presentó un documental que expuso parte del recorrido desde los inicios de la lucha de Berta Cáceres con los pueblos indígenas.
Las actividades continuaron el 2 de febrero con un llamamiento espiritual, un recorrido histórico e interpretaciones de canciones dedicadas a Berta por Las Amigas de Yoli. Posteriormente, organizaciones y grupos indígenas recorrieron el cementerio y realizaron un acto espiritual. Luego, las organizaciones se trasladaron a Tegucigalpa para exigir justicia y que se cumplan las recomendaciones del informe de la GIEI.
¿Quién fue Berta Cáceres?
Berta Cáceres fue una líder indígena lenca, defensora del medio ambiente y de los derechos humanos en Honduras. Fundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) en 1993, organización desde la cual luchó por la defensa del territorio y los ríos de los pueblos indígenas frente a proyectos extractivos e hidroeléctricos.
Su liderazgo fue clave en la resistencia contra el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, que afectaba el río Gualcarque, considerado sagrado por el pueblo lenca. Por su labor, recibió el Premio Ambiental Goldman en 2015, uno de los reconocimientos más importantes a nivel mundial para defensores del ambiente.

El 2 de marzo de 2016, la asesinaron en su casa en La Esperanza, Intibucá. Su muerte generó condena y movilización internacional, convirtiéndola en un símbolo global de la lucha por los derechos ambientales y de los pueblos originarios.
Una de sus frases por las que siempre se recuerda a Berta Cáceres: “¡Despertemos, humanidad! Ya no hay tiempo.”
Berta Cáceres era maestra de educación primaria y aplicó su formación en la enseñanza comunitaria y la defensa del territorio lenca.
La Oacnudh destaca el legado de Berta
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) honró su legado en la defensa de un medio ambiente sano, de los derechos de los pueblos indígenas y la protección de quienes defienden la tierra y el territorio.
También reafirmó la necesidad de avanzar de manera decidida hacia la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición.
La Oacnudh subrayó que, a una década de su asesinato, es indispensable garantizar investigaciones exhaustivas, diligentes e independientes. Esto incluye análisis financieros, así como plena cooperación y desclasificación de información por todas las instituciones involucradas.
Berta Zúniga reiteró que la principal exigencia sigue siendo justicia integral, especialmente contra los autores intelectuales del crimen. Señaló que, aunque ha habido algunos avances judiciales en la condena de autores materiales, el Ministerio Público continúa sin dar respuestas contundentes sobre quienes planificaron y ordenaron el asesinato ocurrido en la comunidad lenca de Río Blanco.
Sobre el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), destacó que, pese al corto tiempo de investigación, el documento aporta hallazgos clave y recomendaciones claras al Estado hondureño. Entre ellas mencionó la liquidación definitiva de la empresa vinculada al proyecto hidroeléctrico y la cancelación total de la concesión. También se refirieron al reconocimiento de los derechos territoriales de la comunidad de Río Blanco, así como a la continuación de la investigación hasta sancionar a todos los responsables intelectuales.
Berta Zúniga expresó en Radio Progreso que la visión de su madre trascendía la protesta, enfocándose en la creación de un «ejercicio constituyente, originario y de poder popular» que transformara la realidad organizativa desde la base.
«Su ausencia en términos del pensamiento estratégico, de ser una analista y articuladora que iba alumbrando y tejiendo claridades, es una ausencia que se siente», afirmó Berta.
También destacó que el reto actual para las organizaciones populares no es solo recordar su nombre. Además aspiran a mantener el sentido de sus planteamientos frente a las necesidades reales del país. De este modo buscan evitar que el legado de Berta Cáceres se convierta en una consigna vacía o un estigma.

















