Por Redacción de RSM
San Pedro Sula, Honduras. La violencia contra las personas LGBTIQ+ en América Latina y el Caribe no solo persiste, sino que se ha consolidado como una crisis de derechos humanos marcada por la impunidad. Así lo revela el más reciente informe de la Red Sin Violencia LGBTIQ+, que documentó al menos 248 homicidios en diez países de la región durante el año 2025.
La cifra, que aún está en revisión, evidencia la brutalidad de un problema estructural que afecta de manera desproporcionada a las mujeres trans y a los hombres cis gay, quienes juntos representan el 81% de las víctimas. Sin embargo, lo más alarmante es la respuesta del sistema de justicia: de todos los casos reportados, solo siete han resultado en una sentencia condenatoria, lo que refleja un preocupante nivel de impunidad y una deuda pendiente con las víctimas y sus familias.
Honduras, el tercero con más víctimas
El informe, elaborado a partir del monitoreo de medios, redes sociales y fuentes oficiales, sitúa a Colombia como el país con la cifra más alta de homicidios, con 96 víctimas (39% del total). Le siguen México, con 60, y Honduras, con 39. Guatemala (30), Ecuador (14) y Perú (4) completan la lista, mientras que en Nicaragua, por segundo año consecutivo, no se registraron casos verificables.

Perfil de las víctimas: mujeres trans, jóvenes y defensoras en riesgo
El análisis detallado de las características de las víctimas revela patrones de violencia profundamente arraigados:
- Orientación sexual e identidad de género (OSIG): las mujeres trans son el grupo más afectado con 102 homicidios, seguidas muy de cerca por los hombres cis gay, con 100. Las mujeres cis lesbianas (21) y los hombres trans (7) también figuran en el informe.
- Edad: la violencia letal impacta principalmente a personas jóvenes y adultas jóvenes. El rango etario más afectado es el de 31 a 35 años (52 víctimas), seguido por el de 26 a 30 años (38) y 36 a 40 años (33).
- Defensoras y defensores: la situación es especialmente grave para quienes defienden derechos humanos. Se documentaron 18 homicidios de personas LGBTIQ+ activistas, la mayoría en Colombia y México, varios de ellos con amenazas previas que no fueron atendidas por los Estados.
De la violencia extrema al crimen organizado
El informe también arroja luz sobre las circunstancias en las que ocurren estos crímenes. El 73% de los homicidios tuvieron lugar en zonas urbanas, y las calles, espacios abiertos y el transporte público fueron los escenarios más recurrentes. Las armas de fuego (44%) y los objetos cortopunzantes fueron los métodos más utilizados.
Un dato que enciende las alarmas es la vinculación de al menos 38 homicidios (15%) con contextos de crimen organizado. En estos casos, el uso de armas de fuego y la ejecución en espacios públicos es aún más recurrente, a menudo con la firma de «narcomensajes». Asimismo, se documentaron cinco casos que presentan características de ejecuciones extrajudiciales, en los que presuntamente participaron agentes de fuerzas de seguridad, lo que subraya la gravedad de la crisis y el abuso de poder.
El reclamo de la Red Sin Violencia LGBTIQ+
Ante este panorama, la Red Sin Violencia LGBTIQ+ hace un llamado urgente a los Estados de la región para que fortalezcan los sistemas de información, mejoren la calidad de los registros oficiales y, sobre todo, garanticen investigaciones diligentes y con enfoque diferencial.
“La baja cantidad de sentencias condenatorias frente al elevado número de casos en investigación evidencia las limitaciones estructurales en el acceso a la justicia, contribuyendo a la reproducción de escenarios de impunidad y repetición de la violencia”, señala el reporte.
La impunidad, el accionar del crimen organizado y la violencia estatal son los principales desafíos que enfrenta la comunidad LGBTIQ+ en la región. La deuda con las 248 víctimas de 2025 sigue pendiente.



