Mike Sain’t Louis: la IA y la vida queer convertidas en himnos virales

El proyecto madrileño nacido en 2024 se presenta como "el primer cantautor IA": letras propias y música generada con inteligencia artificial. Sus 273 sencillos gratuitos visibilizan el feminismo y la homofobia

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Por Redacción de RSM

Madrid, España. Vio la luz como un sueño juvenil de dos amigos que componían en casa sin más objetivo que expresarse quitándose los filtros y tapujos. Poco después, Mike Sain’t Louis, el proyecto madrileño formado originalmente por Patry y Mike, se convirtió en uno de los fenómenos independientes más singulares del panorama musical español. Con 273 sencillos y más de 280 videoclips distribuidos gratuitamente en su web, se hizo viral en TikTok con la canción «Tan cateto» en 2024 y hoy se define como «el primer cantautor IA». Con el paso de los años, el proyecto queer ha dejado de ser un dúo: «Hoy sigo en solitario», dice Mike, aunque también aclara que la amistad con Patry continúa.

Desde el comienzo, Mike no buscó provocar porque sí: todas las letras son suyas, pero la música, los arreglos y la interpretación vocal se generan con inteligencia artificial, que él utiliza «como una orquesta que no se cansa». «El chiste del mango, el guiño a la vecina, eso no lo inventa ninguna máquina. Eso sale de haber vivido», explica Mike en los materiales de su proyecto Planeta Gayfolk. En este universo queer, el artista reúne la trilogía Gayfolk: «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk«, «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk» y «El día de la liberación».

Entre la rabia y el estribillo

Desde los tiempos en que formó dúo con Patry, el combustible que impulsa a Mike es la necesidad de decir las cosas «sin pelos en la lengua». «Mike Sain’t Louis es nuestro lugar seguro donde podemos ser quienes somos y decir lo que pensamos sin tapujos», señaló Patry en una de las entrevistas que acompañaron el lanzamiento de Tragicomedias del Señor Sombrero, un álbum cuyo título homenajea al Señor Sombrero de South Park y que aborda lo trágico desde el humor.

Esa mezcla de carcajada y confesión atraviesa todo su repertorio. «El machirulo» responde a las «pequeñas agresiones» cotidianas que viven las mujeres; «Tan cateto», la canción que lo lanzó a la fama, aborda la homofobia y el racismo desde la experiencia propia. «A veces, en ciudades grandes como Madrid, parece que estos temas están superados, pero puedo decir por experiencia propia que no es así», explicaba Mike, que insistía en que el término «cateto» no ataca a la gente de pueblo sino a «las mentalidades cerradas», cada vez más frecuentes, decía, entre los jóvenes.

Detrás del nombre del grupo también hay una historia personal: Mike nació en Saint Louis, Missouri, aunque es de padres españoles y se crio en España. La ciudad siempre fue «una parte importante» de su identidad, y en uno de sus viajes, cuando daba un paseo de noche junto al río Mississippi, la casualidad —la canción «Born to Die» de Lana Del Rey sonando de fondo— los convenció de que aquel lugar merecía figurar en el nombre de su proyecto.

De la viralidad al odio

Si bien la viralización de «Tan cateto» les trajo apoyo masivo, también arrastró comentarios hostiles, muchos vinculados a la extrema derecha, que acusaban al grupo de usar inteligencia artificial porque carecen de talento. Para responder a los ataques, escribieron «Lo tuyo es ChatGPT» y «Tus letras son basura», dos canciones nacidas del deseo de burlarse de sus agresores. «Recibíamos comentarios diciendo que nuestras canciones estaban hechas con inteligencia artificial para menospreciarnos. Nos hizo reír, porque nosotros escribimos y producimos todo», recuerda Mike.

Patry es diseñadora gráfica y Mike es diseñador de páginas web: no es de extrañarse que, con este trasfondo tecnológico, ambos defiendan el uso de la tecnología como herramienta —»igual que otras generaciones usaron la caja de ritmos o el sintetizador»— sin dejar a un lado la autoría de sus producciones. «La tecnología no quita la autenticidad de lo que hacemos; nos ayuda a ser más eficientes y a concentrarnos en lo creativo».

El precio de la independencia

Mike no ha dejado de echar por tierra una teoría difundida en redes: hay quien asegura que su proyecto recibe financiación pública. «No estamos financiados por nadie. Todo lo que hemos hecho ha salido de nuestro propio bolsillo. Trabajamos en empleos normales y lo que ganamos lo invertimos en el proyecto», afirma Mike. .

Esa independencia total —Mike es letrista, compositor, productor, director artístico y CEO de su propio sello— le ha permitido también abordar sin intermediarios temas como la legalización de la marihuana, que reivindican desde «la normalización» y el «consumo responsable».

La cara menos luminosa

No todo es brillo y humor: Mike no se ha puesto mordaza a la hora de contar en público la historia dolorosa de sus veinte años de relaciones con parejas narcisistas y cómo afronta el trastorno de estrés postraumático, la depresión mayor grave, la fobia social y el trastorno de personalidad por evitación y ansiedad. «Con ayuda profesional y paso a paso, convierto esa experiencia en música con un propósito: dar visibilidad al abuso narcisista y psicológico y a las huellas que deja en la salud mental, para que quien lo está viviendo se sienta visto, creído y un poco menos solo», explica en su web.

Esa dualidad de sentimientos se deja ver en “rolas” como «Marica chill», que Mike acaba de presentar este mes, en la cual retrata de pies a cabeza la vida queer desde lo cotidiano —el café solo «sin leche y sin drama», el frutero que regala un mango, la vecina que opina desde el balcón— y no desde el conflicto. «Durante mucho tiempo, las canciones sobre nosotros eran de sufrimiento o de fiesta extrema. Yo quería una canción de martes por la mañana. Porque la vida queer también es eso: comprar fruta, pasear al perro y que te dé igual lo que diga la vecina», explica.

Un otoño de etiquetas

Los hechos de actualidad ponen al proyecto de cara ante un debate inevitable, ya que las plataformas musicales ya están etiquetando la música generada con IA. Por ejemplo, Deezer tiene su propio interruptor para ocultarla, YouTube Music pone avisos en su reproductor, Spotify impone señales con créditos e insignias. Mike Sain’t Louis siempre ha declarado a los cuatro vientos cómo compone y lanza sus canciones y por eso ve con buenos ojos la transparencia, pero para él los filtros automáticos son un riesgo enorme. «Una etiqueta cuenta lo que hizo la máquina. No cuenta lo que hizo la persona», señala, recordando que el colectivo LGTBI «ya sabe lo que es que te pongan nombre desde fuera».

Mientras tanto, Mike sigue trabajando en nueva música y quiere llevar sus canciones «a más gente», además de colaborar con gente de otros ámbitos del arte para convertir sus conciertos en «una experiencia que toque todos los sentidos». Toda su música puede escucharse y descargarse gratis en mikesaintlouis.com y en las principales plataformas digitales.

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