Por Redacción de RSM
Tegucigalpa/Belmopán. La historia de la Bestie, una mujer trans hondureña, se ha convertido en la cara visible del éxito del programa de amnistía migratoria de Belice y en un ejemplo destacado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
La Bestie llegó a Belice con ocho años recién cumplidos y vivió la mayor parte de su vida como migrante indocumentada, dedicándose, entre otras cosas, a la venta de verduras en la calle. Empezó vendiendo verduras en la calle y ahora tiene dos empleos formales y casi un millón de visualizaciones en TikTok. La historia de la “Bestie”, destacada por la OIM y el Gobierno beliceño, muestra el impacto de la regularización de migrantes
«¿Saben cuánto han cambiado mi vida? Puedo alimentar a mi familia sin tener que pasar penurias en la calle. Puedo viajar, puedo regresar a mi país, puedo monetizar mi Facebook, puedo generar ingresos, tengo dos trabajos. Mi madre está orgullosa», relató en un video en inglés que se viralizó de inmediato en TikTok, acercándose al millón de visualizaciones.
En el video difundido en las redes oficiales de la OIM, la Bestie se quita la peluca, se identifica con el nombre que aparece en su documento de identidad y se emociona al agradecer a las autoridades beliceñas: «Cambiaron mi vida, de verdad, gracias».
La Bestie, mujer trans migrante de Honduras, llegó a Belice a los 8 años.
— OIM Latinoamérica y el Caribe 🇺🇳 (@OIM_LAC) October 28, 2026
Tras años de trabajo, estudio y venta de verduras, regularizar su situación le cambió la vida.
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Una vida transformada
Según relató a la agencia EFE en Orange Walk, ciudad del norte de Belice donde reside, su español fluido se entremezcla con palabras en inglés y el acento anglosajón que adquirió tras más de dos décadas de vivir en el país. Ahora trabaja desde su casa en un centro de atención al cliente y cuenta con un segundo empleo formal. Además, tras la viralización de su testimonio, «bastantes negocios» la contactaron para promocionarlos en redes sociales.
«De vender verduras a literalmente ser alguien que nadie puede dejar de conocer en la calle (…). La gente es amable, tengo dos trabajos, económicamente estoy bien, mi familia está orgullosa de mí, mis papás se sienten orgullosos de mí y sinceramente, creo que la vida solo seguirá adelante y más bendiciones vendrán», concluyó.
El respaldo del Gobierno beliceño y de la OIM
El ministro de Inmigración, Gobernanza y Trabajo de Belice, Kareem Musa, destacó el caso como muestra del «profundo impacto del programa de amnistía». «Llegó a Belice siendo niña, creció, trabajó y construyó su vida en el país. Gracias al programa de amnistía, pudo regularizar su situación y ahora contribuye abierta y legalmente a la economía y la sociedad beliceñas», afirmó en un video remitido a EFE.
Musa explicó que el programa «creó un proceso estructurado y legal para que las personas elegibles regularizaran su estancia y obtuvieran la residencia permanente», y ha beneficiado a unas diez mil personas que cumplían los requisitos, muchas tras años de residencia en el país. Asimismo, subrayó que la regularización permite planificar servicios esenciales como salud y educación, y fortalece la confianza pública en los procesos migratorios.
La OIM, por su parte, destacó este miércoles la vida de la Bestie como «historia de éxito» de la regularización migratoria, en el marco de los procesos que se exponen en el Foro de Examen de la Migración Internacional (FEMI), la mayor plataforma global para revisar los avances de los gobiernos hacia una migración más segura y ordenada.
Un ejemplo para otros migrantes
La Bestie aseguró que la viralización de su testimonio ha servido para que otros migrantes indocumentados se animen a intentar legalizar su situación sin miedo a ser deportados: «Solo compartir mi experiencia me ha abierto bastantes puertas en el país, no solo como inmigrante, sino para otras personas que son inmigrantes también, que ellos (digan) ‘no tengo papeles, pero si la Bestie puede, yo también puedo'».
Según contó, la llaman para preguntar por el número de migración y sobre cómo regularizar sus papeles, por lo que la OIM le proporcionó «inmediatamente» un contacto para compartir con quienes solicitan ayuda en el proceso.
«Nunca dudé, nunca perdí la fe de que lo voy a conseguir porque sé que la vida tiene maravillosas maneras de hacer las cosas», expresó.



