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Estado laico, la cortina de humo tras los asesinatos en Cefas

Un día después de los asesinatos, la atención de la población fue atraída hacia una circular emitida por la Secretaría […]

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Un día después de los asesinatos, la atención de la población fue atraída hacia una circular emitida por la Secretaría de Educación donde menciona que se debe eliminar toda manifestación de tipo religioso en actos públicos del sistema educativo, en consideración a que la educación debe ser laica

Por Kate Orellana

Tegucigalpa, Honduras. El pasado 20 de junio, 46 mujeres fueron asesinadas en el Centro Femenino de Adaptación Social (Cefas), en Támara. Este hecho generó enojo, frustración, rechazo y muchos otros sentimientos en la población debido a la incompetencia de las autoridades responsables que debían garantizar la seguridad y el orden en ese lugar.

Como era de esperarse, rápidamente consiguieron posicionar otro tema de interés para acallar las exigencias de la población.

No ha pasado ni una semana desde la tragedia en Cefas, los familiares aún lloran a las víctimas, pero nuevamente nos vuelven a generar indignación con el fin de atraer la atención lejos de lo ocurrido en Támara, y aquí te voy a contar cómo lo hicieron.

El 21 de junio, un día después de los asesinatos en Cefas, la atención de la población fue atraída hacia una circular emitida por la Secretaría de Educación donde menciona que se debe eliminar toda manifestación de tipo religioso en actos públicos del sistema educativo, en consideración a que la educación debe ser laica.

Por supuesto, los comentarios y las respuestas de la población no se hicieron esperar, desde aceptación hasta rechazo.

¿Cómo logran atraer la atención hacia un tema para persuadirnos de otro?

Sencillo, la circular había sido lanzada el 19 de junio, pero fue hasta dos días después que se hizo presente en las redes sociales, justo cuando estaba en auge la tristeza e impotencia por los asesinatos en Cefas.

Volviendo así el Estado laico a ser un tema controversial para generar discusión y confrontaciones, ya que la circular fue sólo el inicio de esa desviación temática.

No habían transcurrido ni dos horas de hacerse pública la circular cuando el ministro de Educación Daniel Esponda lo dejó sin valor, haciendo énfasis en que él, como católico, jamás desde la Secretaría de Educación promoverá prohibiciones al libre ejercicio de todas las religiones. Y si posicionarse como católico para la toma de decisiones de algo relacionado con el Estado de Honduras no fuera suficientemente malo, agregó que los niños y jóvenes deben ser formados de forma integral, incluyendo los valores cristianos.

Mientras el tema ya estaba en discusión pública, pero sin lograr persuadir en su totalidad de lo ocurrido en Támara, en horas de la tarde del mismo día, Esponda destituyó de su cargo al director general de Modalidades Educativas, Ilich Valladares, quien fue la persona que emitió la circular que hace énfasis en el Estado laico desde la Secretaría de Educación.

De inmediato, la población dejó ver su preocupación debido a todos los temas que se ven involucrados al evidenciar que el mismo ministro profesa una religión y la involucra en la toma de decisiones en una institución del Estado de Honduras, temas como la educación sexual integral, la Ley de Educación Integral de Prevención del Embarazo Adolescente en Honduras, inclusive los derechos de las personas LGBTI+, todo esto unificado ante la desinformación sobre la muy mencionada “ideología de género”.

Ya que la creencia inicial es que, si se le resta participación a la Iglesia en las decisiones de funcionarios públicos o instituciones del Estado, es porque se desea implementar dicha ideología.

Se volvió así una señal de alarma para la población debido a sus declaraciones que comenzaron no sólo a desinformar, sino que también fueron “sustentadas” con que buscan respetar el Estado laico, pero se evidencia que esto está muy alejado de la realidad debido a su mención de que la educación sexual se debe discutir bajo principios morales y espirituales de la sociedad.

Aseguró que mientras él continúe siendo ministro, eso del modernismo, como el matrimonio de personas del mismo sexo, no va a entrar en la educación.

Pero ¿cuál es el problema de todo esto?

Está bien, si aún no lo logras identificar, déjame te explico.

En primer lugar, el tema del Estado laico se ha discutido desde siempre, aunque no debería ser así, ya que está establecido en la Constitución, hay que tener en cuenta que en las últimas semanas no se había mencionado en absoluto.

Algunas personas podrán decir que es casualidad el hecho de que se saque a relucir justo cuando la población está molesta y disgustada por los acontecimientos ocurridos en Cefas, pero hay que recordar que la mejor forma de silenciar frustraciones y exigencias es dándoles algo más por lo que enojarse.

No significa que un tema sea más importante que el otro, sino el dejar ver cómo juegan con la población y la manipulan para persuadir.

Hablemos de lo que significa Honduras como un Estado laico.

La Constitución de la República de Honduras establece en 1880 que el Estado es laico, separando por primera vez el Estado de la Iglesia, y que sus miembros electos y oficiales de alto rango deben ser del Estado seglar. Esto significa que son aquellas personas que no han recibido ninguna orden religiosa y por consiguiente no pertenece al clero.

Pueden leer el artículo 77, donde se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones y cultos, siempre que no contravengan las leyes y el orden público. También que los ministros de las diversas religiones no podrán ejercer cargos públicos ni hacer propagandas políticas, invocando motivos religiosos, o valerse de las creencias religiosas del pueblo.

Nuestra Constitución señala que la educación sostenida con los fondos públicos será laica y la primaria será además gratuita, obligatoria y costeada por los municipios y subvencionada por el Estado.

Ahora bien, ¿cómo perjudican las declaraciones del ministro de Educación, entonces?

Entendiendo lo que significa que sea un Estado laico, nos damos cuenta de que no debería involucrar la toma de decisiones en la Secretaría de Educación con su afinidad religiosa, mucho menos exponer públicamente que toda una institución del Estado está regida bajo sus creencias y pensamientos, y no bajo políticas institucionales.

Además, justamente esas declaraciones dan paso a acciones que generan el no reconocimiento de ciertos derechos humanos y el que se continúe violentando el Estado laico.

Un ejemplo claro de esto es la invitación que recientemente se extendió a padres de familia, jefes de bancada del Congreso Nacional, Comisión de Equidad de Género y, sobre todo, a grupos religiosos como la Iglesia Católica y Evangélica, para un evento sobre la Ley de Educación Integral de Prevención del Embarazo Adolescente en Honduras.

Estos grupos religiosos no deben ser parte de la toma de decisiones del Estado. También, esas dos religiones, si bien es cierto son predominantes en Honduras, no son las únicas, incluso ahí se evidencia la discriminación que se vive a diario al no reconocer otras religiones. 

No se busca desacreditar o desmeritar a la Iglesia, tampoco se les está violentando al exigir que los funcionarios públicos no mezclen sus creencias religiosas en la toma de decisiones del Estado, reconozcamos que es algo que está establecido en la Constitución de Honduras y debe ser respetado.

La lucha por reconocer y respetar el Estado laico sin duda es importante y es algo que no debe ser violentado, pero también debemos reconocer cómo terminamos siendo parte de las estrategias de persuasión. No permitamos que nos callen ni que nos manipulen para que los asesinatos del Cefas queden en impunidad, sigamos exigiendo justicia por ellas porque también tenían derecho a la vida y les fue arrebatado por una mala administración.

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