Mientras la mitad de la población está en la pobreza en Honduras, el gobierno de Xiomara Castro convierte las movilizaciones obreras en plataforma política
Por José Manuel Serén
Tegucigalpa, Honduras. El rojo y el negro inundaron este 1 de mayo las calles de la capital de Honduras como insignias de una lucha que empezó siendo social, pero se ha convertido en una plataforma política del gobierno de turno encabezado por Xiomara Castro de Zelaya.
Este día se conmemora la huelga bananera de 1954, una histórica jornada de lucha social y económica contra la explotación capitalista que hace 70 años conquistó derechos como las jornadas laborales de ocho horas y otros beneficios para todos los trabajadores del país.
Si bien el gobierno de Xiomara Castro se identifica con el socialismo, la explotación de la fuerza de trabajo no deja de profundizarse mientras aumenta la cantidad de los obreros cesanteados sin prestaciones en las fábricas, la agroindustria y el sector servicios, según datos del Partido Socialista de Trabajadores.

Estos problemas castigan al sector trabajador, el campesinado y demás clases desposeídas con todo el peso de la crisis capitalista, privándolas de condiciones de sobrevivencia y empeorando la desocupación, la caída del ingreso y el consumo, inflación galopante, violencia criminal, desplazamiento interno de personas, extrema pobreza e interminables caravanas de migrantes del sur global hacia el norte.
Esta grave situación hace que muchas personas duden del futuro de la clase trabajadora debido a los acontecimientos generados por la crisis, la incesante apropiación forzosa y explotación de recursos como el petróleo y el gas natural, la destrucción de la biodiversidad y los acuíferos de agua dulce y la contaminación de mares y ríos.
La expropiación y destrucción de los recursos naturales desencadenan operaciones militares y policiales que ponen en peligro a las personas defensoras de derechos humanos, defensores del medio ambiente, la tierra y la vida.


La realidad destruye la esperanza
Mientras muchas figuras políticas y ministros con aspiraciones políticas están en el poder, los obreros ven con indignación cómo la realidad destroza la esperanza de salir de la pobreza y la pobreza extrema debido a la caída del salario en las fábricas, la agricultura y la actividad comercial.
Más de 2.3 millones de ciudadanos hondureños están desempleados, incluyendo un millón de jóvenes que no trabajan ni estudian. Prevalece la economía informal y el subempleo, sin acceso a los programas de seguridad social. Estos factores contribuyen al incremento de la delincuencia y a la migración a Estados Unidos y Europa.
Entretanto, el índice de pobreza en Honduras ha superado ya el 74%, el de extrema pobreza ha llegado al 53% y la tercera parte de los capitalinos se hallan en extrema pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística.
Sumado a ello, el Partido Socialista Centroamericano lamenta que Honduras está entre los países más pobres y con mayor desigualdad e injusticia social en América Latina. Esto es consecuencia de la implementación de los programas de ajuste integral de la economía dictados por el Fondo Monetario Internacional que prevalecen desde los años ochenta.



Todos estos problemas han causado la privatización de las empresas públicas y el deterioro de las condiciones de vida de la clase obrera hondureña y sus principales conquistas y derechos adquiridos durante la Gran Huelga de los Obreros Agrícolas en 1954, impulsada por las sobreexplotación de la fuerza de trabajo por las compañías bananeras norteamericanas en la costa norte de Honduras.
Ante esta situación, los trabajadores de nuestro país publicaron un manifiesto en el que señalan la necesidad de impulsar formas alternativas de lucha obrera y sindical, además de luchar por las reivindicaciones económicas.
Asimismo, denuncian que el Estado, con la complicidad de la dirigencia sindical, impone a la fuerza trabajadora incrementos monetarios reducidos que no alcanzan ni siquiera para cubrir las alzas de la canasta básica.
Honduras, el peor modelo económico: Mel
A propósito de las injusticias contra las y los trabajadores, el asesor presidencial Mel Zelaya, quien protagonizó las movilizaciones del 1 de mayo, arremetió contra los empresarios diciendo que estos no quieren pagar los impuestos que sirven para generar empleo, salud y educación.
El exmandatario de Honduras manifestó que Venezuela lucha contra el imperialismo de manera valiente y heroica y agregó que el modelo económico de Honduras es el peor del mundo y se refirió a la miseria que azota al país.

Zelaya afirmó que le gustaría que el modelo económico se convirtiera en un proyecto socialista democrático, pacífico y revolucionario. La riqueza se acumula en vez de distribuirse, se olvidan de las grandes mayorías para beneficiar a las élites, dijo.
Asimismo, el asesora de la presidenta Castro señaló que la solución es vencer al fascismo golpismo y al capitalismo explotador que no paga salarios, que desconoce el deseo de generar riqueza y distribuirla. Zelaya aseguró que Honduras es gobernada desde hace mucho tiempo por una élite dueña de los medios, los bancos, el capital y los partidos políticos, con voceros que están en diferentes instancias del Estado.
“Honduras no es Estados Unidos”
Rixi Moncada, precandidata presidencial oficialista del partido Libertad y Refundación (Libre), no desaprovechó la oportunidad de hacer política. Afirmó que está contra el empleo por hora y que Honduras no es Estados Unidos. Durante la movilización, Moncada figuró al afirmar que es una persona radical, ya que es del “mero pueblo” y se debe al pueblo. Sin embargo, en algunos actos se han visto acciones contrarias a su discurso en las cuales ha minimizado al pueblo.
“Honduras no es Estados Unidos, donde hay empleo por hora. Usted, como ciudadano americano, va a un hospital y lo atienden con todas las de ley porque tienen un sistema de impuestos y un sistema antimonopolio y antioligopolio que da resultados y les permite recaudar impuestos y dar buenos servicios a la población, sistemas de salud, sistemas de carreteras. Comparada esta ley con la ley de Estados Unidos, estamos lejos”, manifestó.


La precandidata agregó que no es prohibido defender a la presidenta frente al ataque de los medios corporativos.
Marcio Sierra, comisionado de Bancos y Seguros, aseguró que el gobierno ha dado salarios dignos a los trabajadores y que acaba de aprobar el salario mínimo. El gobierno tiene funcionarios y empleados que andan como trabajadores y no como políticos, añadió.
Sierra admitió que en la Comisión de Bancos y Seguros la mitad son nacionalistas y liberales. Comentó que la otra parte que pertenece a Libre va a defender todos los beneficios que deben darse a los sectores más vulnerables, a los sectores sociales, mantener el salario digno y negociarlo todos los años.
Por otra parte, el analista político Luis León comentó que la movilización quedó opacada por la política hondureña oficialista, convirtiéndola en una actividad política y electoral.







León lamentó que se haya permitido que la política dicte la pauta de la sociedad civil, las organizaciones y los sindicatos. También recordó que en el Día del Trabajador no hubo una celebración a favor de los empleados exigiendo mejores condiciones, pidiéndole respuestas al gobierno porque este no va a exigirse a sí mismo, sino que iba a felicitarse a sí mismo. Agregó que la movilización debería ser un espacio donde expresen la inconformidad ante un sistema que no los favorece.
“Felicitamos a las centrales obreras y sindicatos que intentaron hacer un esfuerzo tradicional de exigir y señalar lo que en empleo falta en Honduras, pero lamentamos cómo la marcha se convirtió en política partidaria, por lo menos en Tegucigalpa”, subrayó.
Durante la marcha del primero de mayo, la presencia de muchos políticos dio la impresión de un mitin político. Fue como si el poder saliera de las oficinas para aprovechar la coyuntura para algo netamente político e hiciera que la movilización se pareciera más a un día del empleado público que al Día Internacional del Trabajador.




