Por Redacción de RSM
Fotos de Red Lésbica Cattrachas
La Esperanza, Intibucá. Llegaron desde lejos. Cruzaron montañas, carreteras y tres departamentos. Pero llegaron. Hasta la posta policial de La Esperanza, el lugar exacto donde le arrebataron la vida a Keyla Martínez, llegaron las mujeres organizadas. Ahí, frente al sitio donde murió, alzaron la voz, pusieron el dedo en la llaga y exigieron lo que el Estado les sigue negando: justicia para Keyla.
No fue un acto simbólico. Fue una demostración de amor, de rabia y de memoria. La imagen de la joven se proyectó sobre la pared de la estación policial. Con ello, la Red Lésbica Cattrachas, junto a organizaciones de mujeres y sociedad civil, exigieron verdad, justicia y que los hechos sean esclarecidos. Keyla merece justicia y su familia merece respuestas.
Ese mismo día, más temprano, la jornada seguía su curso en el palacio de justicia de Siguatepeque, Comayagua. El día estuvo marcado por condiciones particulares: no había fluido eléctrico. Pero la audiencia continuó. Como continúa la lucha.

Tensión en la audiencia
Ese día estuvo dedicado, principalmente, a la prueba testimonial de la defensa. El primer testigo, el doctor Edgar José Velásquez Orellana, relató que estuvo pendiente de Keyla, a quien observó llorando y triste en la celda.
Según su declaración, posteriormente se produjo un silencio y, junto con otras personas privadas de libertad, solicitaron la presencia policial. Manifestó que Keyla fue sacada de la celda cargada en peso y que él pidió que le permitieran brindarle asistencia médica. No le fue permitido.
Durante el interrogatorio insistió en referirse a ella como “compañera de trabajo” y manifestó en varias ocasiones no recordar determinados hechos. Se observó en él un evidente estado de tensión durante la audiencia. Para muchos, su testimonio fue una traición más.
El segundo testigo fue un agente policial que se encontraba en otra área. Declaró que Jarold estaba presente cuando fue llamado y que este le manifestó que Keyla se había colgado con una prenda en la puerta, que ya la había bajado y que estaba acostada. El testigo no presenció ese hecho ni verificó personalmente que Keyla tuviera pulso, aunque afirmó que Jarold se lo había dicho. Tres testigos más no comparecieron y tampoco fueron incorporadas sus declaraciones del juicio anterior.
Un elemento relevante de esta jornada fue que la palabra “suicidio” no fue utilizada expresamente durante las declaraciones presenciadas.
El dolor de una madre que exige verdad
La madre de Keyla ha esperado más de cinco años por una respuesta. Su dolor no se ha apagado. Ella sabe que su hija no se quitó la vida.
Keyla tenía un golpe detrás de la oreja, tenía golpes. Fue asfixiada. Su madre lo repite una y otra vez: “A mi hija la asesinaron dentro de esa celda”. Hoy, desde La Esperanza, su clamor se une al de cientos de mujeres: no más impunidad, no más silencio.
La exigencia de las organizaciones
En este contexto, Ecuménicas por el Derecho a Decidir, junto a organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y feministas, se unieron a la exigencia de un proceso judicial transparente y diligente en el femicidio estatal contra Keyla Patricia Martínez Rodríguez.
Han transcurrido más de cinco años desde que fue encontrada sin vida, el 7 de febrero de 2021, al interior de una posta policial en el departamento de Intibucá, mientras se encontraba bajo custodia del Estado. Hasta la fecha, los hechos que rodearon su muerte no han sido esclarecidos ni se ha garantizado plenamente el derecho de su familia a la verdad y la justicia.

El caso vuelve a los tribunales luego de que la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenara la repetición del juicio oral y público. Las organizaciones consideran fundamental que los operadores de justicia desarrollen este nuevo proceso desde la independencia, la transparencia y el respeto al debido proceso.
Las exigencias
- Garantizar que el nuevo proceso judicial se desarrolle sin retrasos indebidos y con estricto apego al debido proceso.
- La no injerencia de los altos mandos policiales.
- Garantizar a la familia de Keyla Martínez su derecho a la verdad, justicia y reparación.
- Asegurar una actuación transparente, diligente e independiente de los operadores de justicia.
- Garantizar una valoración integral de las pruebas y el esclarecimiento de los hechos.
- Fortalecer las acciones estatales para prevenir, investigar y sancionar las muertes violentas de mujeres y los femicidios en Honduras.
La exigencia de justicia en este caso también se enmarca en una realidad más amplia de violencia contra las mujeres en Honduras. Según el Observatorio de Muertes Violentas y Femicidios Clementina Suárez, durante 2026 se contabilizan 212 muertes violentas de mujeres. Muchas de ellas aún no tienen una respuesta efectiva del Estado.
El llamado a La Esperanza
Al finalizar la audiencia, la voz de la lucha se alzó con fuerza. “Acaba de finalizar el juicio oral y público en Siguatepeque. Se evacuaron varios medios de prueba de la defensa de Harold Perdomo, el cual fue una sarta de mentiras. Testificó Edgar José Velásquez Orellana, el médico que traicionó a Keyla, prácticamente vendió a Keyla, y se contradijo en casi todo”, dijo Norma Rodríguez, madre de Keyla.
“Recordemos que solo policías han testificado por parte de la defensa, es obvio que ellos están protegiendo a Harold Perdomo. Quiero hacerle un llamado a la gente de La Esperanza, Intibucá. Ahora mismo se están desplazando hacia este lugar porque va a hacer la inspección de los hechos, la inspección de la celda donde asesinaron a Keyla. Una invitación para que nos acompañen a exigir justicia”, agregó.
“Necesitamos sentar un precedente, necesitamos alzar la voz por las que ya no están. Solo así Honduras va a salir de este agujero. Honduras se está desangrando, cada día hay más muertes. Mi llamado es para que nos acompañen a las siete de la noche a exigir justicia para Keyla frente al Parque López. Ya no lo hacemos solo por Keyla, lo hacemos por todo Honduras”.
Doña Norma también se refirió a los detalles del feminicidio de su hija. “Este juicio no tenía por qué haberse repetido porque estaba muy claro. El Estado debe la vida de Keyla. A Keyla la asesinaron dentro de esa celda. Keyla tenía un golpe detrás de su oreja. Son pruebas contundentes que los jueces han visto. Recordemos que este es un femicidio agravado, este no es un homicidio imprudente. Harold la mató con alevosía y ventaja, Harold la asfixió”.
Para finalizar, doña Norma lamentó que uno de los hechores del feminicidio de Keyla ande libre e incluso trabajando. “Él nunca estuvo preso, él estuvo en un batallón, ahora él mismo sigue trabajando. Harold sigue trabajando en Francisco Morazán. Necesitamos que estas personas paguen, y luego que se investigue a la cadena de mando, empezando por el subcomisionado Melvin Alvarenga, que también sigue trabajando, sigue en su puesto. Edgar Velázquez, el cómplice, tiene que ser enjuiciado también”.
El proceso entra en su etapa final
Tras la audiencia, las partes se trasladaron a La Esperanza para el reconocimiento del lugar de los hechos. Y fue ahí, en ese lugar, donde las mujeres organizadas esperaban. Donde la memoria se hizo cuerpo y la exigencia se hizo grito.
Participan CEM-H, Red Lésbica Cattrachas, Apuvimeh, Copinh, Calidad de Vida y 100 Mujeres por Honduras. También se unen a la movilización el Movimiento de Mujeres Positivas, la Asociación Movimiento Global y la Red de Mujeres Victoriosas de Siguatepeque, entre otras.
Las organizaciones observan la inspección judicial del caso Keyla Martínez. Seguimos documentando. El proceso entra así en su etapa final, a la espera de la valoración integral de toda la prueba por parte del tribunal.
Pero afuera, en La Esperanza, en Siguatepeque, en cada rincón donde una mujer alza la voz, la lucha no termina.
¡Justicia para Keyla!











