Entre el dolor y la resistencia, organizaciones LGBTIQ+ clamaron por igualdad y no discriminación. Agencias internacionales prometieron no dejarlas solas
Por Nazareth Gómez
Tegucigalpa, Honduras. “Este país me dio la oportunidad de formar una familia en medio de un montón de desafíos y dificultades. Cuando salgo a la calle, la gente me pregunta si no me da miedo salir con mi hijo y mi esposo. Les digo que no porque, si demuestro miedo, desmovilizo a personas que me están viendo, quizás habiendo cumplido un sueño”.
Con estas palabras, Eloy Bravo, miembro del personal de Naciones Unidas, cerró el “Diálogo para la inclusión de la diversidad”, un espacio convocado el martes 20 de mayo por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Su testimonio, cargado de amor, orgullo y esperanza, fue un recordatorio del poder transformador de la visibilidad y la dignidad.
Organizaciones LGBTIQ+ alzan la voz
Durante el evento, realizado este martes en Tegucigalpa, representantes de organizaciones LGBTIQ+ de todo el país compartieron sus experiencias y denunciaron las deudas históricas del Estado con la diversidad sexual y de género en Honduras.
us voces fueron escuchadas por Bardia Jebeli (Oacnudh), Kathryn Lo (Acnur), Miriam Bandes (ONU Mujeres), Mariana Rendón (OIM) y Bastiaan van ‘t Hoff (Unicef), quienes asistieron al diálogo en representación de sus respectivas agencias.

En un ambiente marcado por la sinceridad y el cansancio acumulado, las organizaciones de la sociedad civil denunciaron que la presidenta de la República nunca se ha reunido con ellas ni ha mostrado voluntad política para atender la grave situación de violencia, exclusión y discriminación que enfrentan. “Sigue haciéndose la ciega ante lo que vivimos todos los días”, expresaron con firmeza.
Uno de los temas más urgentes fue la negativa de dos autoridades del Registro Nacional de las Personas a firmar los documentos necesarios para la rectificación de datos personales, un derecho fundamental que continúa siendo vulnerado para las personas trans. “Nos están negando el derecho a existir legalmente”, señalaron.

No privilegios, sino derechos
Además de las denuncias, las organizaciones presentes insistieron en la necesidad de que estos espacios de diálogo no se queden en palabras, sino que se traduzcan en acciones concretas que transformen la realidad de las personas LGBTIQ+ en el país.
Además, recordaron que su lucha no es por privilegios, sino por derechos básicos: vivir sin miedo, tener acceso a justicia, salud, educación y poder caminar por las calles sin esconder quiénes son.
Frente a estas demandas, representantes de las agencias internacionales reafirmaron su compromiso con la comunidad LGBTIQ+ y se comprometieron a seguir caminando a su lado. “Les seguiremos apoyando, no los vamos a abandonar”, afirmaron.
Entre informes y libros
Durante el foro, también se distribuyeron publicaciones que reflejan las luchas y avances de la comunidad LGBTIQ+ en el país. Entre ellas, el libro Participación política de las personas LGBTIQ en Honduras: elecciones primarias 2017, que documenta el involucramiento de personas diversas en los procesos electorales y su esfuerzo por incidir en la vida política nacional.
Asimismo, se entregó el informe Vivir libres e iguales, que recopila experiencias y buenas prácticas de distintos Estados en la promoción y protección de los derechos de las personas LGBTIQ+.

Resistir: el mensaje principal
Como cierre simbólico, los asistentes participaron en la creación de un mural colectivo, donde cada uno escribió un compromiso o una invitación para continuar la lucha por la igualdad.
La frase que más resonó fue una llamada a seguir resistiendo y mantener la esperanza viva, un recordatorio de que el camino a una Honduras más justa depende de la fuerza y unidad de quienes no se rinden.
El diálogo fue más que un evento institucional: fue un acto de resistencia colectiva, donde el dolor se transformó en fuerza y donde historias como la de Eloy Bravo encendieron la esperanza de que otro país es posible, uno donde amar y existir no sean actos de valentía, sino derechos garantizados.



