Por Redacción de RSM
San Pedro Sula, Honduras. Nefer Mejía ha muerto, pero su memoria no se borrará jamás. Nefer, de 36 años, defensora de derechos humanos, LGBTIQ+, obreros y territoriales, subdirectora de la Asociación Feminista Trans (AFET) y gestora de talento humano para el medio independiente Reportar Sin Miedo, falleció ayer a las 8:30 de la noche luego de permanecer casi una semana en coma debido a una crisis de salud. Deja a su breve pero luminoso paso por el mundo un legado de lucha, resistencia, alegría, esperanza y entrega a sus seres queridos y amistades.
Nefer era originaria y residente del municipio de Potrerillos. Desde comienzos de la semana pasada, cuando cayó gravemente enferma, tuvo la compañía constante de su hermana Vanessa y su madre Elena. A su lado también estuvieron amistades suyas como Dunia Orellana, directora de Reportar Sin Miedo. Enfrentando carencias económicas personales y las limitaciones institucionales del sistema de salud hondureño, gestionaron medicinas y brindaron apoyo constante en la lucha por salvar su vida. Todas las personas que acudieron al llamado de urgencia lo hicieron de manera voluntaria, con el corazón rebosante de generosidad y amor por Nefer.
En este esfuerzo tuvieron el acompañamiento y apoyo del Centro de Derechos de Mujeres, Asociación Reportar Sin Miedo, AFET, Somos Muchas, Radio Progreso, Acción Joven, Red Trans Hondureña, Casa Diversa y Red Contra la Violencia Sindical, entre otras organizaciones amigas. En un esfuerzo que revela más que nunca su lado humano, hicieron recolectas de dinero y material para auxiliar tanto a Nefer como a su hermana y madre. También dieron su ayuda desinteresada personas como la lideresa trans Claudia Spellman, quien desde Estados Unidos tendió la mano amiga para ayudar a Nefer y a su familia mientras pasaban por estos difíciles momentos.
El momento de la muerte fue particularmente conmovedor: la hermana de Nefer intentó comunicarse inmediatamente con Dunia Orellana, pero no logró contactarla porque Dunia había caído profundamente dormida tras días de desvelo junto a la familia. Fue hasta hoy a las 6:00 de la mañana que pudo recibir la noticia. Sin dudarlo, se dirigió a la funeraria donde velaban el cuerpo de Nefer para acompañarlo hasta Potrerillos, el municipio donde residía la activista.
“Nefer deja un legado de lucha, alegría y esperanza”, dijo la directora de Reportar Sin Miedo en camino a Potrerillos, donde velarán a Nefer Mejía. “Es fundamental recordar la alegría que desbordaba el corazón de Nefer y que iluminaba todos los lugares adonde iba. Nefer no sólo luchó con el sistema para poder graduarse en la universidad. Además, acompañó las vidas de las mujeres trabajadoras sexuales del norte del país”.
Dunia recordó el impacto de Nefer en muchas áreas de la defensa de derechos humanos en Honduras, incluyendo su sindicalismo enfrentado desde la visión de una mujer trans en las maquilas de la costa norte. Asimismo, rememoró la lucha incansable de Nefer en favor de las personas trans y defensoras del territorio, ya que fue no sólo obrera, sino además campesina.
Un legado de lucha contra la discriminación institucional
Más allá de sus años de sindicalismo y defensa de los derechos humanos, Nefer Mejía, quien en su perfil de LinkedIn se calificaba en broma como “todóloga”, destacó como una voz crítica contra la discriminación que sufren las personas trans en el sistema de salud hondureño. En una entrevista publicada en enero de 2025 por el medio Pasos de Animal Grande, Nefer denunció el estigma arraigado que vincula equivocadamente a la población LGBTIQ+ con el VIH.
“Existe discriminación, rechazo y estigmatización. Se asume que por ser LGTBIQ+, y más aún si eres una persona trans, automáticamente tienes VIH”, declaró entonces Nefer, visibilizando una realidad que convierte el acceso a la salud en un calvario para su comunidad.
Su activismo trascendió las fronteras nacionales. En agosto de 2024, Nefer Mejía fue una de las jóvenes seleccionadas por Naciones Unidas en Honduras para participar en las Jornadas de Ideación para el Futuro de Honduras, donde presentó una visión conjunta de la juventud para el país. Representando a las diversidades, Nefer planteó el sueño de “una Honduras igualitaria, equitativa e inclusiva” ante autoridades de gobierno y cooperación internacional.
El contexto de violencia que Nefer denunció
La partida de Nefer ocurre en medio de un entorno de violencia que afecta en especial a las poblaciones LGBTIQ+ y, más todavía, a las personas trans como ella. Así, organizaciones de derechos humanos como Cattrachas han documentado al menos 155 muertes violentas de personas trans en Honduras desde el golpe de Estado de 2009 hasta 2024.
Si bien la causa del fallecimiento de Nefer fue una enfermedad, su vida transcurrió en Honduras, donde ser trans implica vivir “prácticamente como ilegales en nuestro propio país”, como denunció el defensor garífuna O’Brian Robinson en el mismo reportaje donde Nefer expuso la discriminación sanitaria. En un amargo giro de la vida, la crisis de salud nacional que Nefer denunció terminó dándole un golpe fatal a los 36 años, es decir, cuando ella acababa de pasar la esperanza de vida promedio de las poblaciones trans en Honduras.
El medio Reportar Sin Miedo, para el cual Nefer trabajó en múltiples campos, ha sido enfático en su exigencia de justicia. En una publicación de enero de 2025, el medio cuestionó: “¿Cuántas mujeres trans asesinadas tenemos que llevar a la justicia internacional para que el Estado hondureño responda?”. Una pregunta que resuena ahora con más fuerza, aunque la muerte de Nefer no haya sido violenta, sino producto del descuido y las carencias que enfrentan las personas trans incluso para recibir atención médica digna.
Un duelo acompañado por la solidaridad femenina
Lo que distingue estos últimos días de Nefer Mejía es la red de mujeres que la arroparon hasta el último instante. Frente a un Estado que aún no cumple con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Vicky Hernández (que ordenó desde 2021 un protocolo para el reconocimiento de la identidad de género), fueron ellas quienes compraron medicinas y velaron por Nefer en el hospital público donde pasó sus últimos días.
Estas mujeres valientes jamás abandonaron la lucha. Su ejemplo contrasta con la realidad que la propia Nefer denunciaba: la falta de voluntad política para aprobar una Ley de Identidad de Género en Honduras, un tema que ella llevó hasta las Naciones Unidas.
“Era un rayo de sol”
La noticia del fallecimiento de Nefer Mejía ha conmocionado a organizaciones defensoras de derechos humanos, medios independientes y activistas LGBTIQ+ dentro y fuera de Honduras.
Mientras su cuerpo era trasladado a Potrerillos acompañado por su familia y su amiga Dunia Orellana, diversas voces comenzaron a alzar pronunciamientos exigiendo al Estado hondureño acciones concretas para garantizar el derecho a la salud y el reconocimiento de la identidad de género, banderas que Nefer defendió hasta sus últimos días.
“Parte el corazón, pero ella nunca se irá de nuestra vida. A la vez, nos recuerda lo importante que es cuidar nuestra salud y acompañarnos en ese cuidado”, comentó, en medio de la consternación, la activista Karina Flores.
También sus amistades más cercanas manifestaron su dolor ante el último adiós a Nefer, quien asumió ese nombre en honor a Nefertiti, reina del Antiguo Egipto que impulsó importantes reformas durante su mandato hace más de tres mil años.
Lisseth Canales, quien fuera amiga de Nefer, confesó la dificultad de hallar palabras para expresar su dolor y representar en su justo valor a la hoy fallecida defensora.
“Cuando llegaba a un espacio y miraba que Nefer estaba, sentía que mi corazón se llenaba de paz, de tranquilidad, porque sabía que iba a tener a alguien con quien sentirme lo más cómoda del mundo”, relata Lisseth. “Me hacía sentir bienvenida, aceptada, y te abrazaba con sólo las palabras que te decía, con su sonrisa”.
Lisseth rememoró con voz cortada cómo con Nefer las risas no faltaban incluso en medio en las conversaciones más tristes. “Era una persona increíble, maravillosa. Lastimosamente, al ser tan mágica, no dura tanto tiempo, como el rayito de sol que alumbra y hace sentir esa calidez”.
Al mismo tiempo, Lisseth lamentó que la crisis en el sistema de salud hondureño deteriorado y precario siga reclamando la vida de jóvenes defensoras como Nefer, pero subrayó que su memoria no perecerá jamás. “Vive en nuestros corazones y mente. Es importante recordarla con su alegría y energía vibrante, siempre en el presente porque va a estar donde esté su nombre resonando y visibilizando su lucha”.
Entretanto, Telma Quiroz, colaboradora de Reportar Sin Miedo y amiga cercana de Nefer Mejía, recordó el buen humor con el que la fallecida defensora hacía que la gente se sintiera cómoda y en confianza. “Para mí, eso era Nefer. Te hacía sentir bienvenida, cómoda. No me imagino a Nefer en un espacio haciendo sentir incómodo a alguien jamás. Ella era calidez, era amor, era confianza”.
Sin embargo, Telma también deploró que Honduras no le diera a Nefer otro tipo de oportunidades, un mejor sistema de salud. “Ojalá Honduras hubiera sido más amable con ella porque siento que ella cargaba con muchas violencias”, señaló Telma, pero a la vez destacó el “aguante” de Nefer, el hecho de que tuviera siempre la risa a flor de labios. “La quiero recordar con amor, riéndose”.
Nefer Mejía será despedida hoy en Potrerillos. Deja un legado de resistencia, palabras y acciones que siguen exigiendo justicia, salud digna y reconocimiento para las personas trans en Honduras. Su voz se apagó, pero su llamado permanece.




