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«Juanchi ya volvió»: el show del regreso de JOH

JOH, profeta para unos, verdugo para otros: el regreso del condenado por narcotráfico que repartió dolor y bendiciones

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Por Redacción 

San Pedro Sula, Honduras. Y aterrizó el «ungido». Bajó del avión caminando, con paso firme, y se fundió en abrazos con su familia y amigos. Apenas dos minutos después, se hincó en la pista para dar gracias a Dios. Ese mismo Dios que siempre ha estado presente en sus discursos, pero que en el libreto de este regreso, curiosamente, apareció hasta que sus rodillas tocaron el asfalto.

¿ROCKSTAR? JOH se fundió en abrazos con su familia y amigos. Foto: redes sociales
Foto: redes sociales

Acto seguido, abordó un vehículo y se alejó por el aeropuerto Palmerola, Comayagua, centro de Honduras. El mismo Palmerola que, durante su mandato, entregó una concesión a su íntimo amigo Lenir Pérez, en sociedad con una empresa alemana.

La escena parecía sacada de una cadena nacional o del recibimiento para un rockstar de primer nivel. 

SHOW RELIGIOSO. Entre pantallas gigantes y discursos, JOH, su familia y seguidores inclinaron la cabeza para orar. Foto: redes sociales

Durante la madrugada, los medios desplegaron un operativo total: transmitían en vivo las imágenes de los autobuses repletos de seguidores que viajaban desde el occidente, el norte, el centro, oriente y el sur del país, solo para darle la bienvenida al expresidente. Algunos periodistas y medios, señalados en la lista Hermes por recibir sobornos «machaca», inundaron las redes sociales con imágenes y videos desde la primera fila de la pista.

De Nueva York a la finca: la promesa cumplida

Juan Orlando regresa a casa después de que el gobierno del presidente Donald Trump gestionara su liberación, a pesar de que en Estados Unidos pesaba sobre él una condena de 45 años por narcotráfico. Pero, en la práctica, Juan Orlando nunca se fue del todo. Su ausencia física fue combatida con una presencia espiritual y política constante. Su esposa, Ana Hernández, lideró durante todos estos años cruzadas de oración, movilizaciones políticas en los 18 departamentos y toda clase de estrategias para garantizar su retorno.

El exgobernante llegó acompañado por un reducido grupo de allegados, entre ellos los generales Willy Oseguera, Tulio Romero y Javier Barrientos, quienes testificaron a su favor durante el juicio por narcotráfico en Nueva York, así como su abogado en Estados Unidos, Renato Stabile.

Foto: redes sociales

Después de completar el proceso migratorio, Hernández abandonó la terminal aérea rumbo a una finca cercana, donde participaría en un acto de bienvenida y acción de gracias organizado por amigos. «Estoy feliz, alegre de estar en mi tierra de nuevo», dijo durante una caravana que lo escoltó hasta el lugar. Y como ha repetido durante todo este proceso, se declaró víctima de una «persecución» política y judicial.

Sin embargo, el regreso del ungido no llega solo. En las últimas semanas, Honduras ha sido sacudida por el escándalo conocido como Hondurasgate: una tormenta de audios filtrados que vinculan a Juan Orlando Hernández con el actual presidente Nasry «Tito» Asfura y el presidente del Congreso, Tomás Zambrano, en una trama de corrupción e injerencia extranjera con Estados Unidos, Israel y Argentina.

Las grabaciones, que datan de entre enero y abril de 2026, revelan presuntos planes para construir bases militares, expandir las ZEDE, desestabilizar a México y Colombia, y usar la violencia como método de control. 

En uno de los fragmentos más perturbadores, Hernández habría ordenado aplicar «cualquier tipo de violencia» para controlar a la población, mencionando explícitamente al narcotraficante Pablo Escobar como referencia: «En Honduras se necesita fuerza, se necesita logística, se necesita sangre. Si vos querés tener a la gente controlada, necesitás oprimirla. Exprimirla. Contrarrestar la violencia generando violencia». 

Hernández, por supuesto, calificó los audios como «falsos» y parte de una campaña de desinformación de «la izquierda radical». Pero los denunciantes, encabezados por el periodista Pablo Iglesias, se han comprometido a publicar el banco completo de audios para que cualquiera pueda hacer las auditorías correspondientes.

Papi no fue a ver al «ungido»

Entre bambalinas, el abogado de JOH, Renato Stabile, reveló la intimidad de una relación que trasciende lo profesional. «Sí hemos hecho una amistad por lo que hemos pasado juntos», confesó. Y reconoció que el exmandatario, también abogado, no fue un cliente pasivo: «Es muy inteligente, es un excelente estratega y sí me daba ideas… en algunas acordaba, en algunas estaba en desacuerdo, pero al final del día creo que confiaba en mi juicio». Para Stabile, que JOH sea abogado fue clave: «Ayudó a que se ayudara el mismo».

ÍNTIMOS. El abogado Renato Stabile (de anteojos, con micrófono) reveló que su relación con JOH va más allá de lo profesional. Foto: redes sociales

En números exactos, el exmandatario estuvo fuera de Honduras 1,557 días: cuatro años, tres meses y cinco días. Hoy, el silencio de la pista de Palmerola se rompió con el rugido de un motor y el clamor de quienes nunca dejaron de esperarlo.

En la pista no estaba el presidente de Honduras, Nasry “Papi» Asfura, ni otros políticos conocidos de su mismo partido. Solo estaban su familia y sus bases más fieles, los de la bandera azul y la estrella solitaria, esos que nunca soltaron la fe.

En el ambiente, la vieja cancioncilla que alguna vez coreó «Juanchi va para Nueva York» ya no suena igual. Ahora, desde una finca en el departamento de Comayagua, se escucha entre los asistentes el nuevo grito: «Juanchi ya volvió».

Pero hubo un detalle que nadie esperaba: mientras la multitud se agolpaba en la salida principal para verlo salir, él se esfumó por un acceso lateral y apareció directamente en el escenario, donde lo aguardaban más de cinco mil personas para escuchar su primer discurso en tierra hondureña.

«Juan tortilla» y la fe que no titubea

Allí, en el charco de lodo y de multitud humana que lo recibió, las consignas y los gritos de emoción se mezclaban con las lágrimas. «Yo tenía fe que iba a regresar, pero nunca me imaginé tener este recibimiento. Estoy agradecido con Dios», dijo uno de los asistentes, reflejando el sentir de una militancia que nunca dudó.

TORTILLA. JOH afirmó una vez más su inocencia y destacó con orgullo el apodo que le han puesto en las calles: «Juan tortilla».

Y entonces llegó la voz del protagonista. Con el tono de quien aún se cree ungido, Hernández lanzó su primer mensaje: «No tengan temor, vengo con el corazón lleno de esperanza, humildad y gratitud. Soy un hondureño más que unifica dentro de mi partido y afuera de mi partido». Agradeció a los hondureños que lo eligieron presidente en dos elecciones, afirmó una vez más su inocencia y destacó con orgullo el apodo que le han puesto en las calles: «Juan tortilla».

Un show coreografiado

Foto: redes sociales
Foto: redes sociales

Entre la multitud, la fe era tan inquebrantable como el calor de la mañana. Eva Amador, con un gozo que le brillaba en los ojos, lo resumió sin titubeos: «Hay un gozo espiritual grande. Con Dios y por todo lo que ha hecho el Señor Jesucristo por nosotros y por este pueblo hondureño. El que no siente eso en este país es porque es una persona mezquina. Porque esta es una obra de Dios, no es obra del diablo. A él lo condenaron y lo absolvieron siendo él inocente, es una obra de Dios y hay que agradecerle a Dios primero, a Donald Trump que le iluminó su mente y a todo el cachureco que lo está esperando».

Mari Morales, llegada desde Teupasenti, El Paraíso, no dudó ni un segundo cuando se le preguntó si volvería a votar por él: «Claro que sí, y no solo con mi voto, creo que con el voto de muchas de las personas que están aquí, de muchas de las personas que se van a sumar en Tegucigalpa, en Toncontín, porque al final reconoce cada una de las obras que él durante su gobierno hizo». 

CONVENCIDOS. Entre la multitud, la fe era tan inquebrantable como el calor de la mañana. Foto: redes sociales

Otro seguidor, que pidió llamarse Martínez, sentenció con la convicción de quien cree haber visto un milagro: «La mentira no puede prevalecer en contra de las calumnias que le hicieron a nuestro señor presidente. Yo creo que nuestro señor presidente tiene votada la presidencia para este 2030, 2034».

El verdugo, condenado por narcotráfico, señalado en audios por planear violencia y control, convertido en profeta para unos y en pesadilla para otros, volvía a casa. Y el show, como siempre, estaba perfectamente coreografiado. Mientras sus seguidores lo ungían como ungido de Dios y salvador de la patria, la historia —esa que no se escribe con consignas sino con sentencias y actos de corrupción— seguía su curso.

Foto: redes sociales

“Delincuentes como héroes”

Desde todos los puntos del mapa político también resonaron las críticas en medio del fanatismo de hoy en Palmerola. 

La excandidata presidencial por Libre, Rixi Moncada, se halla entre quienes alzaron la voz para exigir que Juan Orlando Hernández responda ante la justicia hondureña. “Debería venir a pagar por sus crímenes a este país y la justicia debería actuar”, demandó Moncada en redes sociales.

Los conservadores y destacados representantes religiosos también dieron rienda suelta a duras opiniones tras la llegada de JOH a tierra hondureña. El líder de la Iglesia Católica, cardenal Óscar Andrés Rodríguez, en su homilía dominical, criticó la crisis moral que, según él, padece la sociedad hondureña, donde el poder, el dinero, el consumismo y la politiquería se han convertido en «perlas falsas» que deshumanizan y alejan a las personas del verdadero sentido de la vida. 

Con firmeza, cuestionó la distorsión de valores que lleva a considerar a los delincuentes como héroes y lamentó la idolatría del dinero y la ambición política que generan sufrimiento en medio de conflictos y desigualdad. «Hemos llegado al punto de considerar a los delincuentes como héroes”, afirmó.

El arzobispo también instó a los gobernantes a pedir sabiduría a Dios para priorizar el bienestar popular sobre intereses partidistas, advirtiendo contra los discursos autoritarios que amenazan la democracia. 

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