La población LGBTIQ+ no solo se enfrenta a discursos de odio, violencia generalizada y despojo de tierras ancestrales. También la golpea el desplazamiento forzado y la migración
Por Eva Galeas
Tegucigalpa, Honduras. Las luchas por las tierras ancestrales de las poblaciones originarias han dejado a decenas de familias sin un lugar donde refugiarse. Si bien el nuevo gobierno de Xiomara Castro prometió velar por estas poblaciones, muchos aseguran que los pasos de la mandataria van en retroceso y que todavía no hay avances que garanticen sus derechos.
Aunque a menudo se ve cómo hombres y mujeres luchan por la tenencia de sus tierras, también resultan afectadas niñas, niños, adolescentes y personas mayores o con discapacidad. Estas últimas, por su condición, no pueden unirse a las luchas, pero desde sus experiencias de vida también exigen mayor seguridad y menos violencia.
Otro gran número de personas afectadas por esta lucha constante en que viven estos grupos son las que pertenecen a la población LGTBIQ+, quienes muchas veces no son mencionadas en los medios tradicionales del país. Esto se debe a que la mayoría de los medios masivos se rigen por doctrinas religiosas y por una cultura machista que nos les permite mencionar a todas las disidencias sexuales.

La población LGTBI en Honduras ya no es aquel grupo “minoritario” del cual se hablaba hace un par de años. Hoy por hoy, estos grupos están conformados en organizaciones que luchan incansablemente por sus derechos.
La diversidad no solo se enfrenta a la discriminación, discursos de odio, violencia generalizada y despojo de sus tierras ancestrales. También las golpean el desplazamiento forzado y la migración, para los cuales muchos gobiernos aún no tienen respuesta.
Reportar Sin Miedo conversó con Miriam Miranda, líder garífuna y representante de la Organización Fraternal Negra (Ofraneh), quien defiende los derechos de las comunidades garífunas en disputa y de los territorios que viven la zozobra y amenazas diarias de grupos y mafias de poder infiltradas en la zona.
Miranda aseguró que la defensa de los derechos de las poblaciones garífunas sigue siendo una promesa nada más. “El gobierno de la presidenta Xiomara más bien está dando pasos de retroceso. No vemos avances dirigidos a la protección de la vida de nuestra gente”, mencionó la lideresa.

Los habitantes de las comunidades garífunas en disputa aseguran que esta problemática se debe en gran parte a que los gobiernos hondureños no atienden las recomendaciones internacionales que exigen atender de manera urgente problemas estructurales que en ocasiones acaban con la vida de líderes y lideresas. Estas muertes quedan en su mayoría impunes.
Por esa razón, Miranda instó de nuevo a Castro para que no pase de este año el cumplimiento de las Sentencias de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). “Todos los días tenemos hermanas y hermanos que son amenazados. Tenemos dos personas desaparecidas de las cuales no sabemos nada. ¿Quién habla de eso? Nadie porque nosotros estamos solos en nuestra lucha”, añadió.
Ante el temor latente de ser desaparecidas, muchas personas de estas comunidades están siendo expulsadas obligatoriamente de sus tierras. Muchas emigran a otras ciudades y otras al extranjero. Miranda aseguró que muchas prefieren huir del país y abandonar sus luchas en vez de ser exterminadas por las mafias coludidas con el poder.
Ya no hay espacios seguros
Hudson Sánchez, líder garífuna, defensor de los derechos humanos de las personas LGBTIQ+, conversó con Reportar Sin Miedo y manifestó que mientras haya vida habrá lucha. “Estamos ocupando y seguiremos recuperando nuestros territorios, porque esta lucha no se termina. No solo hablamos de la tierra y el mar, sino de nuestros cuerpos y nosotros como personas”, dijo.
Hudson manifestó que, con el apoyo de la Ofraneh, las poblaciones LGBTI ya cuentan con cuatro casas refugios y desde ahí se cuidan unos con otros. “Nuestros grupos han sufrido atrocidades, violaciones a nuestros derechos humanos, intimidación, violencia física y verbal. Hoy por lo menos tenemos estos espacios seguros”, añadió.
El líder garífuna también reprocha que como organización no tienen respaldo de los grupos que defienden los derechos de la población LGBTI. Lejos de eso, reciben discriminación por el simple hecho de ser personas garífunas. “No tenemos el mismo reconocimiento ni la aceptación como los tienen el resto. Muchas organizaciones se han oenegeizado y no estamos de acuerdo con eso”, reprochó.
Además recordó el discurso doble de odio del alcalde Roberto Contreras. A juicio de Hudson, el funcionario sampedrano no solo fue misógino y violento, sino que también parece haber retrocedido 20 años en el tiempo.

Al mismo tiempo, agregó que las personas LGBTI en la ciudad industrial ahora viven con el temor de ser agredidos por toda la población debido al mensaje que les dejó el máximo líder y representante de aquella ciudad.
“Pareciera que nuestras exigencias no son escuchadas. Las únicas que nos escuchan son la Ofraneh y la Red de Defensoras. Nos ha apoyado mucho con nuestras chicas trans y sus procesos de identidad”, agregó.
Recientemente, la Unidad de Vigilancia de Kukulkan-Awilix-Ixchel (KAI) dio a conocer un informe con toda la problemática que engloba a la población LGBTI. En el reporte exponen que, de enero a marzo de 2023, cinco personas se refugiaron en el extranjero. Cuatro eran hombres gay y una era mujer lesbiana.
El principal motivo por el cual estas personas solicitaron ayuda es la discriminación. Las siguientes razones son robo, lesiones, rechazo familiar y falta de oportunidades.
En Honduras, la violencia por orientación sexual o identidad de género sigue afectando a gran parte de la población LGBTI. Las organizaciones defensoras de derechos humanos de personas diversas condenan que desde el gobierno no se estén tomando las acciones pertinentes para proteger la integridad física y la vida de este grupo en situación de vulnerabilidad.
Pese a que los colectivos LGBTIQ+ han exigido a las autoridades que cese la violencia y la discriminación, los actos violentos siguen palpables, sin que nadie condene o castigue a los responsables. Poco o nada pueden hacer las autoridades competentes en Honduras cuando muchos en puestos de poder no dejan de emitir discursos discriminatorios y de odio contra las poblaciones diversas.



