Líderes religiosos y sociales recuerdan el crimen de 1975 en la Hacienda Los Horcones. Exigen al Estado de Honduras una reforma agraria profunda y políticas públicas que honren la sangre derramada
Por Lissy Serén
Tegucigalpa, Honduras. En el marco de la conmemoración de los 50 años de la masacre de Los Horcones, el sacerdote jesuita Ismael Moreno, conocido como el Padre Melo, dirigió un mensaje contundente al Estado hondureño, recordando el crimen ocurrido en 1975, cuando asesinaron a 14 personas y arrojaron sus cuerpos despedazados en un pozo de malacate en la Hacienda Los Horcones. Esta propiedad pertenecía en ese entonces al señor don Manuel Zelaya Ordóñez.
El Padre Melo recordó que Manuel Zelaya Ordóñez es padre del expresidente de la República Manuel Zelaya Rosales, quien gobernó Honduras de 2006 hasta el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 y actualmente funge como asesor presidencial.

Padre Melo llama al Estado a saldar la deuda histórica por la tierra
El sacerdote hizo una petición: “Si hace 50 años, por la tierra, para una reforma agraria, fueron asesinadas 14 personas, hoy es obligación del Estado de Honduras, usted, Manuel Zelaya, y su familia tienen una alta responsabilidad para ejercer, promover e impulsar políticas públicas para que la tierra hoy, en este tiempo, se convierta en una propuesta de reforma agraria profunda e integral”.
En su intervención, el Padre Melo subrayó: “No estamos en el bando haciendo memoria ni por venganza ni porque queremos emparejar absolutamente nada individualmente, pero sí tenemos derecho a recoger la memoria y la sangre de los mártires de Olancho de hace 50 años”.
Melo se dirigió al señor Manuel Zelaya Rosales y a la familia Zelaya sobre que el reto para los próximos años debe ser claro y decidido: “Operación para los próximos años: tierra para la reforma agraria”.
Honor a toda la sangre de mártires
De igual manera, el Padre Melo en su cuenta de X posteó: “Así como conmemoramos a los mártires de El Jute y de El Astillero, de la resistencia, del fraude y ambientalistas, así conmemoramos a los desaparecidos en los 80, los mártires de Los Horcones, el 25 de junio de 1975, y los de septiembre de 1983”.
Los Horcones: entre la memoria y el olvido
En memoria de los mártires, Radio Progreso estrenó el documental Entre la memoria y el olvido. La película narra los hechos de la masacre de Santa Clara y Los Horcones, ocurrida en Olancho, Honduras, en 1975.
En el filme se exploran documentos históricos y reflexiones contemporáneas sobre el contexto político y social que permitió uno de los crímenes más atroces del país.
La Iglesia Católica: solidaridad, memoria y esperanza
La Conferencia Episcopal de Honduras (CEH) emitió un mensaje de solidaridad dirigido al pueblo de Dios que peregrina en Olancho, al obispo de la diócesis de Juticalpa, Monseñor José Bonello, al clero diocesano, a la vida consagrada y a los fieles laicos.
El pronunciamiento recuerda el testimonio de vida del fraile franciscano, asesinado junto a otros trece miembros de la Iglesia Católica en la comunidad de Santa Clara, Los Horcones, Olancho, en 1975.
La CEH expresa su respeto a la orden de frailes menores conventuales y a los familiares de las víctimas, reconociendo este hecho como un momento doloroso no solo para Honduras, sino para toda la humanidad.

“La sangre que derramaron nuestros hermanos se ha convertido en semilla de vida y esperanza”, señala el comunicado, haciendo eco del mensaje del Evangelio en Juan 12, 24: “Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero, si muere, da mucho fruto”.
Los obispos hondureños destacan cómo el testimonio de fe y la resistencia del pueblo olanchano han sido claves para la vitalidad pastoral de la diócesis, convirtiéndola en un ejemplo de perseverancia misionera.
En ese sentido, la CEH se une a las oraciones y conmemoraciones de la comunidad católica en honor al martirio de fray Casimiro Cypher, afirmando que en ellos se reflejó el rostro sufriente de Cristo, hoy resucitado.
“Ni olvido ni perdón”
El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) emitió su pronunciamiento en el que honra la memoria de las víctimas y denuncia la persistencia de la violencia estructural contra los sectores organizados del país.
La organización calificó este hecho como “uno de los crímenes más brutales del racismo oligárquico en Honduras”. Campesinos, jóvenes y estudiantes fueron asesinados en el departamento de Olancho por su participación en luchas sociales por una reforma agraria justa.

El Copinh señaló que esta masacre no fue un hecho aislado, sino parte de un sistema histórico de represión que continúa vigente. “Fue parte de un sistema que ayer y hoy criminaliza, persigue y asesina al pueblo organizado”, subrayó en su post.
Por último reafirmó: “Desde la memoria rebelde y colectiva, seguimos exigiendo: ¡ni olvido ni perdón, verdad y justicia para los pueblos!”.




