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Quimistán sangra por defender su tierra: represión y silencio ante el avance de represa El Tablón

Comunidades de Quimistán denuncian imposición, falta de consulta y violencia estatal en defensa de su territorio Tegucigalpa, Honduras. Con los rostros heridos, […]

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Comunidades de Quimistán denuncian imposición, falta de consulta y violencia estatal en defensa de su territorio

Tegucigalpa, Honduras. Con los rostros heridos, los cuerpos golpeados y la dignidad intacta, los pobladores del valle de Quimistán enfrentan una lucha que consideran de vida o muerte. Este lunes, lo que comenzó como una manifestación pacífica terminó en un violento desalojo de la Policía Nacional.

“Este fue un día desafortunado para nuestras comunidades”, lamentó Adalid Martínez, secretario del Comité de Defensa de los Bienes Comunes y Naturales del Valle de Quimistán. “Habíamos acordado con el comisario Dany Rodríguez realizar una caminata desde el puente hasta Quimistán, sin bloquear totalmente la vía. Pero sin previo aviso, nos atacaron con la tanqueta y chorros de agua a presión. Así comenzó la represión”.

“Nosotros no andábamos armados. Ellos sí, preparados para poder masacrarnos”, denunció uno de los manifestantes heridos, aún con señales visibles de golpes.

La represión dejó al menos ocho personas lesionadas y dos detenidas, de acuerdo con testimonios recogidos en el lugar. Algunos de los heridos fueron trasladados al hospital Socorro del Alto con contusiones provocadas por toletes y chorros de agua.

A pesar del miedo y la violencia, la población afirma que no se rendirá. “Vamos a seguir en la lucha. Es el único medio constitucional que nos queda”, sentenció uno de los campesinos afectados.

Riesgo de desplazamiento y violación de derechos

La construcción de la represa El Tablón, según los pobladores, no solo implica daños ambientales. Significa la pérdida de comunidades enteras, tierras agrícolas, viviendas, sistemas de agua y medios de vida. El Comité de Defensa calcula que más de 2,150 personas serían desplazadas. Además, más de 3,400 manzanas de tierra fértil quedarían bajo agua.

El proyecto, que ha sido modificado sin explicación técnica para acercarlo a solo seis kilómetros del casco urbano de Quimistán, despierta dudas sobre posibles intereses empresariales. “Este nuevo desplazamiento se encuentra en un valle productivo… lo que ha generado sospechas sobre posibles intereses económicos de empresarios”, advirtió Martínez.

Desde 2018 se declaró a Quimistán territorio libre de represas y minería, una decisión ratificada en 2024 y nuevamente en mayo de 2025, con la participación de más de 1,100 personas.

pesar de ello, el Gobierno ha continuado con el proceso, sin cumplir requisitos legales mínimos. “La construcción de esta represa no podría iniciar este año ni dentro de cinco”, afirmó la abogada Kenia Oliva, quien respalda al Comité. “No ha sido socializada con las comunidades… el Gobierno ni siquiera ha iniciado los procesos de expropiación o compra de tierras. Lo están imponiendo”.

Reuniones ignoradas, promesas incumplidas

El 4 de mayo, durante una reunión abierta, la comunidad acordó exigir un diálogo con la presidenta Xiomara Castro. También presentaron un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia para frenar el proyecto. “Queremos que se construya, pero sin afectar nuestro pueblo”, expresaron líderes comunitarios.

Sin embargo, la ausencia de diálogo directo con autoridades clave como MiAmbiente o la ENEE ha generado tensión. “El ministro de Energía se ha reunido con empresarios, pero no con las cinco comunidades que van a desaparecer”, denunció Martínez.

Además, aunque el Congreso Nacional aprobó 20 millones de dólares del BID para mitigar inundaciones con medidas concretas, estas no han sido implementadas. “Eso alimenta la sospecha de que hay otros intereses detrás del proyecto”, advirtió.

“Esta es una lucha por nuestras raíces”

Mientras el Gobierno defiende El Tablón como un proyecto “de país” para el Valle de Sula, las comunidades del Valle de Quimistán se sienten sacrificadas en nombre del desarrollo. “Nos quieren inundar nuestro valle productivo y nuestras comunidades”, declaró un poblador.

Carteles como “¡No al despojo!”, “¡Sí a la vida!” y “El territorio se defiende con el corazón y con unidad” resumen el sentir de un pueblo que se niega a desaparecer. “Esta es una lucha por nuestra dignidad, por nuestras raíces y por las futuras generaciones”, afirmó Luis Alejandro Arita, del Comité de Defensa.

La protesta continúa de forma indefinida. La exigencia es clara: diálogo directo, transparencia y respeto a las decisiones comunitarias. Mientras tanto, el pueblo de Quimistán sigue en pie, defendiendo con firmeza su derecho a existir.

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