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La tierra no se vende, se defiende: protestas irrumpen en la COP30

Manifestantes en la COP30 corearon consignas y portaron carteles. «Nuestra tierra no está en venta» y «No pueden decidir por […]

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Manifestantes en la COP30 corearon consignas y portaron carteles. «Nuestra tierra no está en venta» y «No pueden decidir por nosotros sin nosotros», afirmaron

Por Redacción de RSM / agencias

Fotos: DW / Noticias do Pará

Belém, Brasil. La tensión estalló ayer en el corazón de la cumbre climática COP30 cuando decenas de activistas indígenas y ambientales irrumpieron de manera pacífica en el recinto principal del evento, generando forcejeos con el personal de seguridad y poniendo de manifiesto las profundas grietas en la participación de los pueblos originarios en las negociaciones globales. 

El incidente, que resultó en heridas leves para dos guardias y daños menores en las instalaciones, subraya la frustración de las comunidades que se sienten marginadas en un debate que afecta directamente su supervivencia y sus territorios ancestrales.

Así fue la protesta

La protesta se desarrolló al finalizar la jornada, mientras la mayoría de delegados abandonaba el vasto complejo en la ciudad amazónica de Belém, donde participan unas 43,000 personas, incluyendo representantes del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh). Los indígenas marcharon por el clima y la salud en la ciudad y en la noche bailaron frente al recinto. Algunos ingresaron al lugar.

El movimiento indígena quiso «presentar sus reivindicaciones en el interior, pero no los dejaron entrar», según Joao Santiago, profesor de la Universidad Federal de Pará.

Los manifestantes corearon consignas y portaron banderas y carteles con mensajes contundentes: «Nuestra tierra no está en venta» y «No pueden decidir por nosotros sin nosotros». 

«Un grupo de manifestantes superó las barreras de seguridad de la entrada principal, causando lesiones menores a dos agentes de seguridad y daños menores al recinto», dijo un portavoz de la ONU.

Entre voces ignoradas y enfrentamientos

La seguridad, a cargo de la policía de la ONU dentro del recinto, intentó contener la irrupción, lo que derivó en un enfrentamiento físico. Testigos presenciales reportaron el uso de pequeños contenedores de plástico como proyectiles y la confiscación por parte de los guardias de palos largos y pesados. 

Un agente de seguridad sufrió un corte en la cabeza tras ser golpeado, presuntamente, con una baqueta, y fue evacuado en silla de ruedas.

Según Maria Clara, de la asociación Rede Sustentabilidade de Bahia, el objetivo de la protesta era alertar sobre la situación de los «pueblos indígenas». «Estas voces son ignoradas», dijo.

«Al llegar aquí, entraron en el espacio de la COP30 para reivindicar que la COP se acabará, pero la destrucción continuará», aseguró.

Entretanto, para la coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), Berta Zúniga Cáceres, aunque la COP30 permite “distanciarse de los mensajes oficiales”, también la cumbre no da “una respuesta real a la crisis climática” desde hace muchos años.

Según Zúniga, la crisis climática “es social, de derechos fundamentales de los pueblos”. Señaló además que la crisis climática es consecuencia de “un modelo económico, social que ha costado mucho al ambiente, a costa de la violación de derechos fundamentales de los pueblos”.

Por eso, las organizaciones defensoras luchan por denunciar “ese modelo de corporaciones, empresarial, que ha acogido discursos verdes supuestamente sustentables, pero que replican el modelo del extractivismo clásico”, afirmó Zúniga Cáceres.

Denuncian represión en COP30

Entretanto, organizaciones internacionales como Deuda X Clima denunciaron en redes sociales la represión a la que se enfrentaron los pueblos indígenas de la Amazonía que llegaron a la COP30.

Deuda x Clima y otros activistas salieron a las redes a denunciar cómo elementos de seguridad de la COP reprimieron a los pueblos originarios amazónicos, en especial de Brasil.

En los vídeos que los organismos subieron a redes puede observarse cómo la seguridad de la cumbre impidió el paso de manifestantes y activistas. En medio de bloqueos, jaloneos y golpes, los guardias cerraron el acceso para los manifestantes.

La voz de la protesta: «No podemos comer dinero»

Más allá del forcejeo, el mensaje central de la protesta fue claro y directo. Los activistas exigen que sus voces sean escuchadas en las decisiones que impactan la Amazonía y el planeta. 

Gilmar, un líder de la comunidad Tupinambá que solo utiliza un nombre, declaró a la agencia Reuters: «No podemos comer dinero. Queremos que nuestras tierras estén libres de agronegocios, exploración petrolera, mineros ilegales y taladores ilegales». 

Esta frase resume la lucha contra los modelos económicos extractivistas que, según las comunidades indígenas, destruyen los ecosistemas y vulneran sus derechos fundamentales sobre la tierra.

La frustración no es aislada. Horas antes del incidente, el reconocido líder kayapó, Raoni Metuktire, una figura emblemática en la defensa de la Amazonía durante décadas, había lanzado una grave advertencia. 

ORIGINARIO. Raoni Metuktire lidera al pueblo Kayapó, indígena de partes de los estados de Mato Grosso y Pará, en la Amazonía brasileña. Foto: Aline Massuca/Oficina de Prensa de la COP30/AFP

Desde la tribuna de la COP30 y acompañado de miembros de su etnia en atuendos tradicionales, Raoni se refirió a los proyectos de infraestructura que amenazan el bosque. «Estas autopistas, ferrocarriles y pozos petroleros propuestos destruyen ríos y tierras, y siguen haciéndolo… Será muy malo para nosotros. Y para ustedes también. Ustedes mismos están provocando las consecuencias», afirmó, conectando directamente la supervivencia de su pueblo con el futuro climático global.

Secuelas y un llamado a la inclusión real

Un portavoz de la ONU sobre Cambio Climático confirmó los heridos leves y los daños materiales, recalcando que los accesos al recinto, fuertemente custodiados, permanecieron cerrados tras el altercado. 

La protesta, si bien disruptiva, logró su objetivo de visibilizar una crítica central a la propia estructura de las cumbres climáticas: la percepción de que las decisiones se toman sin la participación plena y efectiva de quienes son los guardianes históricos de los territorios más biodiversos del planeta. 

El incidente deja en evidencia que, mientras no se aborden con seriedad las demandas territoriales y de inclusión de los pueblos indígenas, la presión desde fuera del salón de negociaciones seguirá manifestándose, recordando a los delegados que la justicia climática es inseparable de la justicia social para sus principales defensores.

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