Por Dunia Orellana
Fotos de Dunia Orellana, Emily Torres, Alejandro Erazo
San Pedro Sula, Honduras. “Quítense de aquí”, gritaron motoristas y algunos conductores que se atravesaron en un carril para impedir que la Marcha del Orgullo 2026 avanzara este primero de agosto. Todo esto ocurrió frente a muy pocos policías, que desde las sombras solo miraban sin actuar. Nadie se detuvo y más de 500 personas de todo el país pusieron el cuerpo y mostraron su alegría en una nación que, solo en lo que va del año, ha matado a más de 31 personas LGBTI+.
El odio no se quedó en las calles: saltó a las redes sociales, donde grupos de la machosfera atacaron con cientos de comentarios sobre las identidades y formas de expresión en fotos y videos. Aun así, nada detuvo el amor, la unión familiar ni las ganas de romper las reglas impuestas.
La policía municipal del alcalde Roberto Contreras —un enemigo público de las disidencias sexuales — solo apareció en la plaza Las Banderas, donde rodeó la figura de José Cecilio del Valle, prócer que redactó el acta de independencia de Honduras. Las fuerzas públicas no participaron en la marcha para protegerla, sino que permanecieron al margen, listas para intervenir ante cualquier posible incidente.


Reportar Sin Miedo documentó cómo grupos fundamentalistas utilizaron el espacio para intimidar a las disidencias que marchaban, lanzando comentarios de odio y hasta haciendo grabaciones inapropiadas de los cuerpos de las personas participantes.
Este año, las altas temperaturas provocaron que la marcha iniciara una hora después de lo convocado. Lo que observamos fue una mayor participación de jóvenes y de familias diversas que acompañaban a sus hijxs, nietxs y esposxs en un acto de orgullo. También había personas en silla de ruedas, personas ciegas, sordas y adultas mayores participando activamente en el desfile.

Así intentaron frenar la Marcha del Orgullo
“La marcha no se iba a realizar”, dijo Donny Reyes, de la organización Arcoíris. Reyes explicó las gestiones que hizo el Comité de la Diversidad Sexual de Honduras, que al final logró el apoyo de los Países Bajos. Hace dos años, muchos países de América y Europa alzaban la bandera del orgullo. Sin embargo, ahora se impone el silencio, incluso de parte de varios cooperantes.
Reyes destacó que esta marcha se realizó en medio de un gobierno “conservador, altamente machista, misógino, homofóbico, transfóbico y hasta con funcionarios denunciados por abuso de menores, como el presidente del Congreso Nacional (Tomás Zambrano), y ahí está. Y la gente lo aplaude. Recién llega Juan Orlando Hernández, narcotraficante, delincuente, y lo reciben con bombos y platillos. O sea, esto es para atrás, para atrás, para atrás”.
En la marcha también estuvieron presentes voluntarias y voluntarios de Brigadas Internacionales de Paz (PBI), el Conadeh, Médicos Sin Fronteras, Global Community. Además participaron otras organizaciones como Kulkulcán, Arcoíris, Colectivo Color Rosa, Oprouce, Somos CDC, Iguales, Raisare, Colectivo Violeta, Muñecas de Arcoiris, Colectivo Universitario de la Diversidad Sexual, Red Trans Hondureña entre otros. Asimismo, hubo representación desde La Ceiba, Choluteca, La Paz, Tegucigalpa, Choloma, Villanueva, El Progreso y otras ciudades del país
Desde México para Honduras
La presencia de extranjeros fue escasa, pero quien llamó la atención fue el cónsul de México en San Pedro Sula, Santiago Mateos Cibrián, quien junto a su familia participó durante todo el recorrido. “Seguimos los lineamientos de la política feminista e inclusiva de la presidenta Claudia Sheinbaum”, expresó. A su lado estuvieron Raúl Caporal, de Casa Frida, y Rubén Maza, de It Gets Better México. Ambos viajaron desde Ciudad de México y Monterrey para participar en reuniones de acercamiento con organizaciones como Honduras Diversa y Reportar Sin Miedo.

Raúl Caporal, de Casa Frida, lo dejó claro. “Seguiremos avanzando sin miedo ni vergüenza de ser quienes somos”, afirmó. Su presencia en San Pedro Sula, junto al cónsul mexicano, no fue un gesto aislado. Caporal y Maza tejieron alianzas y abrieron un diálogo que apenas comienza. Porque, como explicó, México impulsa una política exterior feminista que busca respaldar a las comunidades locales, ya que nadie conoce mejor las barreras que enfrenta la diversidad sexual que quienes las viven a diario.
“Tuvimos el honor de reunirnos con el Consulado de México y con diversas organizaciones que trabajan todos los días por la defensa de los derechos humanos en Honduras, participar en el Foro Nacional por los Derechos de las Personas LGBTIQ+ y asistir a la Marcha del Orgullo de San Pedro Sula, caminando junto al cónsul de México y cientos de personas que siguen impulsando la igualdad, la dignidad y los derechos humano”, Raul Maza de It Gets Better México
El orgullo es memoria, resistencia, justicia y esperanza
En su comunicado, el Comité denunció que las personas LGBTIQ+ en Honduras siguen enfrentando barreras estructurales para acceder a la justicia, la salud, la educación y el empleo digno. Señaló que las personas trans continúan siendo las principales víctimas de la violencia y de crímenes motivados por prejuicio, y que la falta de investigaciones diligentes, sanciones efectivas y políticas públicas integrales perpetúa un ciclo de impunidad incompatible con un Estado democrático. Frente a los discursos que buscan desacreditar la igualdad, el comunicado fue claro. Los derechos humanos no son materia de consulta, negociación ni concesión política: se reconocen, se garantizan y se protegen, afirmó.
Entre sus demandas, el Comité exigió al Estado adoptar medidas efectivas para prevenir la violencia e investigar los delitos por prejuicio, fortalecer el acceso a servicios públicos libres de discriminación y reactivar el mecanismo de protección a personas defensoras de derechos humanos, cuyo abandono —denunciaron— ha dejado en indefensión a la población LGBTIQ+.
“El orgullo es memoria, resistencia, justicia y esperanza. Nuestros derechos no se negocian, se garantizan”, expresó el Comité. Enmarcó sus palabras en la memoria de quienes, desde los años ochenta, abrieron camino. Entre otros, mencionó a pioneros como Eladio Pineda, Alma Violeta, Marlon Cañas y muchas otras personas que enfrentaron exclusión, estigma y violencia para exigir el reconocimiento pleno de sus derechos.

Invisibilidad trans, inaceptable
El jueves 30 y el viernes 31 de julio se llevó a cabo un foro sobre los retos y las oportunidades para las poblaciones LGBTIQ+ en el contexto del avance de los discursos de odio y los fundamentalismos en el país. En este espacio se abordaron los escasos avances y la hoja de ruta de las sentencias de los casos de Vicky Hernández y Leonela Zelaya, así como la participación política de las disidencias en espacios cívicos y políticos.
En el foro se destacó la lideresa trans Claudia Spellman, quien afirmó que el Orgullo es «memoria y resistencia, resiliencia, justicia y esperanza». Spellman leyó con voz firme un fragmento del comunicado del Comité de la Diversidad Sexual. «Nuestros derechos no se negocian, se garantizan. Cada historia cuenta, cada ser humano cuenta, cada identidad importa, cada orientación importa. Viva nuestro orgullo, viva nuestra dignidad», dijo.
En ese punto, Sofía Carbajal, de Colectivo Color Rosa en San Pedro Sula, tomó la palabra. Puso sobre la mesa la pregunta que cruza como un filo el activismo hondureño: “¿Qué hacer con esta hoja de ruta que llamo medidas de reparación? ¿Cómo continuar persiguiendo su cumplimiento, pero estando seguras, haciendo incidencia política sin que nuestras vidas peligren?”.
Carbajal reafirmó la raíz del problema. “La invisibilidad viene desde que no portamos un documento que realmente nos identifique como tal. Me rehúso a aceptar que el Estado mismo no reconozca que Claudia, que cada una de las compañeras y compañeros trans, no seamos visibles”. Para ella, reparar es también hacer visibles las buenas prácticas, los errores y las políticas que se han logrado, para medir con rigor cuánto más hay que empujar.
“No más muertes trans”
Uno de los momentos más felices de la celebración del Orgullo 2026 fue la noche cultural trans realizada en el Museo de Antropología e Historia, donde distintas organizaciones y participantes individuales ofrecieron presentaciones artísticas que enfatizaron la importancia de la tolerancia y el respeto a las diversidades.
Entre los números, llamó especialmente la atención el desfile de moda inclusivo organizado por la Red Trans Honduras y liderado por Claudia Spellman, quien hizo un llamado a celebrar con valentía. En la pasarela participaron personas de todo el país y, al final, se desplegó una manta con la exigencia de “no más muertes trans”. En lo que va de 2026, han sido asesinadas 11 personas trans en todo el país, según datos del Observatorio de la Red Lésbica Cattrachas.
En la celebración también reconocieron a varias reinas trans y la trayectoria de Nataly Zelaya de Colectivo Color Rosa y Ramón Valladares de la desaparecida Comunidad Gay Sampedrana y líder de Chamelecón por su compromiso y ser pioneros en abrir caminos a las nuevas generaciones.

“Políticos no nos busquen cuando quieren nuestro maldito voto, tenemos dos sentencias que se le han hecho al Estado de Honduras y solo nos han dado respuesta, solo la espalda nos han dado, queremos un nombre, matrimonio, trabajo para las personas trans”, expresó la líder y activista Angie Orellana de AFET.

















